ENTREVISTA: JULIO BARAIBAR (DIRECTOR NACIONAL DE TRABAJO)

Baráibar, el "negociador" del gobierno

 

¿Cuál es el balance, luego de finalizados -por este año- los Consejos de Salarios?

 

-Hacer los consejos era una obligación del gobierno, porque la desregulación del mercado laboral del Uruguay era vergonzosa y no hay mejor herramienta para arreglar eso que los Consejos de Salarios, los cuales tuvieron un resultado sumamente positivo. Tuvimos una enorme tolerancia y eso hizo que demoráramos más de los que teníamos previsto, pero logramos que las partes, en un altísimo porcentaje acordaran entre ellas y salieran unánimes varias resoluciones, y eso es una garantía de que las cosas van a andar bien. De todas formas, el Ministerio tiene que cuidar de que en todos lados se cumpla lo resuelto, porque es un decreto ley y las empresas tienen que respetarlo. Han habido empresarios que durante estos 15 años en que no hubo Consejos se acostumbraron a hacer rentabilidad de los trabajadores. Ahora plantean que la empresa no tiene posibilidades de pagar, hablan de posibles «desenganches», porque dicen que si no «no es viable», entonces uno se hace la pregunta: ¿si no es viable, por qué no cierra?, y así viene otro que la haga viable, porque nadie le puede pedir a un empresario que pierda plata, o que saque dinero del colchón y que la «meta» dentro de la empresa. Lo que se pretende es que la empresa cubra todos sus gastos de producción, administración, financieros y de salarios, y que además tenga un margen de ganancia. Así debe de ser y quien no funcione así, se equivocó de rubro, «señor no la sabe administrar». Eso sí, tendremos tolerancia con los momentos difíciles que puede vivir una empresa, los que puedan ameritar que los trabajadores vengan por sí mismos a la Dinatra a pedir los «desenganches», diciendo «estamos temerosos porque la empresa está pasando un mal momento» y planteen objetivamente su disposición de ‘transar’ un salario diferencial ‘a la baja’ para «conservar todos nuestra fuente de trabajo». Eso sí sería un planteo razonable.

 

¿Y han tenido planteos que no han sido razonables?

 

-Hemos tenido alguna situación triste con unas empresas que han entablado una lucha frontal contra la organización sindical, contra la posibilidad de los aumentos correspondientes para recuperar parte del salario real perdido. Hay de esos empresarios así, los cuales viven particularmente muy bien, pero que realmente dicen que no les está yendo bien en el negocio y hay que creerles. Parto de la base que es así, pero entonces si no le va bien, ¿por qué lo mantienen abierto?, ¿por que no corrigen la situación? Es algo muy serio el relacionamiento laboral en una empresa, porque tiene que irle bien, así le va bien al país, porque es parte del engranaje. No nos sirve el empresario que tiene una empresita porque la quiere tener como un juguete, nos sirve uno que ‘mete para adelante’, que crea productos, que busca mantener y mejorar la calidad, que sostiene sus compromisos, que tiene a sus trabajadores conformes, que busca mercados, ese es el empresario que tiene que haber en el país, y no el ‘pichulero’. Esa es una situación que nos preocupa porque no se deben hipotecar los derechos de los trabajadores, tanto en lo que tiene que ver con los fueros para sindicalizarse, como en lo que hace parte de un relacionamiento, que hace que la empresa como un todo funcione mejor.

 

¿Se ha denunciado ningún incumplimiento de lo acordado en los Consejos de Salarios?

 

-En la mayoría ha andado todo bien, y nosotros pretendemos que se cumpla el 100% en todos lados, y para eso vamos a empezar a mandar, donde haya denuncias de incumplimientos, a la Inspección de Trabajo a comprobar y se multará a aquellas empresas que no cumplan con sus obligaciones.

Ahora, lo positivo es que encaminamos el relacionamiento laboral hacia un funcionamiento con acuerdo de partes, que es el primer paso. Enfrentamos una enorme expectativa de parte de los trabajadores, ya que muchos querían solucionar todos los sufrimientos, y todas las injusticias sufridas de un día para el otro, y no es así, porque todo lo que perdieron en 15 años no se pueden recuperar en dos meses. Lo que plantea este gobierno es que logre recuperar lo máximo posible gradualmente y utilicemos estos ímpetus para tratar de volver a llevar el salario real a su lugar. En eso estamos y la mayoría de los trabajadores lo comprende, pero hay sectores, que tienen menos experiencia, o han vivido desorganizados siempre y recién ahora se organizan, que plantean todo para ya. Esos sectores deberán tranquilizarse, porque es injusto que a unos se les dé y a otros no. En general, la gran mayoría se ha solucionado bien.

 

En este contexto, se puede avizorar que el año que viene, cuando deba reinstalarse la negociación en los Consejos, la negociación ¿va a resolverse más fácil o no?

 

-Pienso que sí, porque ya se habrá calmado parte de esa ansiedad totalmente comprensible que existe en este momento, sobre todo en los sectores más pisoteados durante tantos años que no tuvieron al alcance la negociación colectiva, que perdieron muchísimo del salario real. En la medida que ven que la recuperación viene sucediendo, porque sobre la marcha se acomodan los zapallos, y eso es una gran realidad, la próxima experiencia va a ser más fácil. Además pretende este gobierno que se arme un sistema de negociación colectiva donde las empresas y los trabajadores, ya no por rama, sino por empresa estén obligados a negociar y ese podría ser un proyecto de ley a elevar por el gobierno que traería como consecuencia dar un paso más hacia la madurez en el relacionamiento laboral. Si allí hubiese problema interviene el Ministerio, sino que negocien entre ellos. Sabemos que hay muchísimas empresas y sindicatos que están en condiciones de hacerlo hoy y hay otros que les va a costar un poco más.

 

La «cosa horrible» y la «varita mágica»

 

La asunción del gobierno de izquierda ha propiciado que se conformen una cantidad enorme de nuevos gremios.

Dentro de esa novedad y cantidad, prima la inexperiencia, lo cual provoca que se lleven a cabo medidas apresuradas, proliferando las ocupaciones. Sin embargo, como bien decía, han bajado los índices de conflictividad. ¿Cuál es el motivo fundamental de esta situación?

 

-Primero que nada se crearon 383 sindicatos entre el 1 de marzo y el 30 de octubre, siendo la mayoría sindicatos de empresas en las cuales no había antes. Además creo que no ha sido un factor preponderante para este crecimiento de las ocupaciones, el decreto del gobierno enviado al Parlamento a solicitud del Ministerio del Interior. En mi opinión lo que desencadenó la situación fue que el tema pasó a estar todos los días en la prensa, con grandes declaraciones del sector empresarial y de los representantes de los partidos tradicionales, que decían que esto era siniestro, traído del demonio, y que tenían miedo. Debates en la TV y en la radio sobre ese tema, que no hicieron otra cosa que un enorme marketing sobre una medida gremial. Las voces decían, por favor, que no exista esa cosa horrible que destrozaría al empresariado. Y los sindicalistas nuevos pensaron que eso era la varita mágica y cualquier problema que tuvieran le daban un toque y se arreglaba, y por tal motivo ocuparon, y esto no es así, ya se están dando cuenta. Han habido más preocupaciones que otras veces, y eso que fue, reitero, el período con menos conflictividad de los últimos 11 años. Creo que ha habido menos conflictividad, ya que maduramente la sociedad uruguaya está encontrando los caminos hacia el encuentro, lo que quiere este gobierno, el mejoramiento del relacionamiento laboral para bien de todos.

 

¿Cuál es el grado
de importancia para el país de tener una ley de fueros?

 

-Creo que la ley de fueros es imprescindible, porque de esos 383 nuevos sindicatos, un 20% (o sea, en más de 60 casos), los empresarios echaron gente. Uno, dos o tres de los delegados nombrados fueron a parar a la calle, en una clara actitud de pánico empresarial. Este fue el motivo que llevó a presentar urgente un proyecto de ley de fueros. Además creo que no fracasó el ámbito cuatripartito, ya que fue un lugar donde se atendieron los reclamos del sector empresarial, cuando argumentaban que no habían sido escuchados y se consideraban violados. Entonces, el Poder Ejecutivo conformó esta instancia, donde se escucharon todas las partes, se discutió y se aceptaron los reclamos de los empresarios, que luego cambiaron su postura. Veo a la cuatripartita como un hecho positivo, que sirvió para mejorar el relacionamiento entre el empresariado y los trabajadores del país.

 

 

¿Cómo ve el rol de la Dinatra hoy y cómo lo proyecta hacia el futuro?

 

-Hoy la Dinatra tiene un plantel de bomberos, porque a cada rato tiene que salir uno a apagar incendios. Apagamos uno, y se prende otro, y se vuelve encender uno que pensabas que estaba apagado. Estamos tratando en el Ministerio de limpiar toda esa hojarasca que hay al pie de los montes de eucalipto, que son sumamente inflamables, o sea, previendo. De todas formas siempre van a haber incendios, porque somos todos un poquito intolerantes. Pero la Dinatra siempre está abierta al diálogo, porque un conflicto es muy fácil de comenzar pero muy difícil de terminar. El tema es que una vez que comenzó, las partes se pegan, se lastiman, les duele y entonces juntan broncas, rencores, subjetivismos y es cada vez más difícil arreglar una cosa que desde afuera se ve fácil. Queremos que las partes vean que la Dinatra es una herramienta de los empresarios y de los trabajadores del país para dar fin a los problemas. Porque de esa forma vamos a tener productividad ininterrumpida y ese es el ideal.

Un empresario siente que puede hacer compromisos que los va a poder efectivizar, para eso hay que cumplir a rajatabla con los trabajadores, no sólo en cuanto a derechos económicos sino también en la participación, que no quiere decir codirigir la empresa. Cada chancho a su estaca, cada cual tiene su rol. El tema es la participación, por eso se deben dar ámbitos para que los trabajadores opinen sobre la empresa y el relacionamiento. A veces reclaman cosas que parecen sin importancia, pero que hacen que se sientan parte del proyecto y así es más fácil que se pongan la camiseta. Acá tenemos que tratar de aumentar la productividad y haciendo eso vamos a ganar más mercados, enriquecer al país, crear más fuentes de trabajo y sí eso pasa, este país va a ser otro. Tienen que hacer confianza los empresarios y los trabajadores con quienes hoy nos ha tocado la responsabilidad de administrar al país, porque tratamos de mejorar para todos, no para unos pocos.

 

¿En cuánto al relacionamiento con la gente?

 

-Vemos que hay quienes nos dan palo, del lado de los trabajadores y del lado de los empresarios, así que pensamos que tan mal no nos va, porque los extremos de ambos lados dicen que es un gestión débil o muy a favor de los trabajadores. Sin embargo, con la mayoría de los sectores tenemos una buena relación, donde se valora con aciertos o con errores, la gestión de este Ministerio y de la Dinatra como una gestión en beneficio del país todo. Eso es lo que creemos. A veces sí ponemos el dedito un poco más en el plato de los trabajadores, y es porque han venido perdiendo desde hace más de 15 años.

Además, y cierro, hemos dicho hasta el cansancio, que este país sale adelante con más productividad y fuentes de trabajo y eso sólo pasa a través del empresariado nacional, por eso a nosotros nos interesa que el relacionamiento sea bueno y para que eso pase tiene que haber equidad. *

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