El Canciller insinuó su despedida
El canciller Reinaldo Gargano pareció insinuar ayer su despedida del cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores, durante un discurso de fin de año pronunciado ante colaboradores y funcionarios en la sede ministerial.
«Apoyaré este proyecto político, esté donde esté», dijo Gargano, palabras más, palabras menos, dando lugar a especulaciones sobre su continuidad al frente de la Cancillería.
De todos modos, el titular de la diplomacia realizó un profundo análisis de lo actuado hasta el momento y las perspectivas de la cartera para el año próximo. Gargano ha expresado en reiteradas oportunidades que no piensa renunciar al cargo y que abandonará el Palacio Santos sólo si se lo pide el presidente Tabaré Vázquez.
En los meses de gestión han ocurrido varios cortocircuitos entre el canciller y el Presidente.
El último desencuentro tuvo lugar pocos días antes de la última cumbre del Mercosur en Montevideo, a principios de diciembre, cuando Gargano amenazó con renunciar tras la designación de Carlos «Chacho» Alvarez como sucesor de Eduardo Duhalde al frente del Comité de Representantes Permanentes ante el Mercosur.
En aquel momento se interpretó que no había forma de conformar a Gargano para que siguiera como canciller y que la renuncia sólo se había dilatado para no interferir con el momento histórico de esa semana, por el hallazgo de los restos de un detenido desaparecido en el Batallón Nº 13.
En la última cumbre argentino-brasileña, Néstor Kirchner y Lula acordaron nombrar a Alvarez en sustitución de Duhalde. El canciller brasileño llamó a su par paraguaya para lograr el aval de ese país y el entonces canciller argentino Rafael Bielsa hizo lo mismo con Gargano. Este le pidió tiempo para procesar el pedido, pero Kirchner entendió que junto a Lula tenían que enfrentar una conferencia de prensa, hacer el anuncio y presentar a Alvarez en pocos minutos.
Según fuentes del gobierno, Kirchner llamó directamente a Vázquez y le dijo que no podía esperar. El Presidente uruguayo le respondió que no había problema, que anunciaran a Alvarez, y Gargano se sintió desautorizado. Pero más que ese hecho puntual, varios asuntos como la firma del Tratado de inversiones con EEUU, impulsada por Vázquez y poco digerida por Gargano, habían afectado la relación entre canciller y Presidente. *
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