La oposición acusó al gobierno de devolverle favores al PIT-CNT

Cámara aprobó ley de protección sindical con votos de la izquierda

La sesión fue seguida palmo a palmo desde las barras por dirigentes y trabajadores que aplaudieron al término de la votación. La oposición acusó al gobierno de devolverle favores al PIT-CNT y pronosticó menos trabajo y menos inversiones por la vigencia de la ley.

Casi como haciendo cuenta de que ya no la habían tratado y hasta votado hace algunos meses, los diputados aprobaron anoche tras un intenso debate la Ley de Promoción de la Libertad Sindical, más conocida como «ley de fueros», aprobada la semana pasada por el Senado, el que introdujo cambios al proyecto original.

Previo a su análisis, los representantes guardaban la esperanza de que su aprobación iba a ser un mero trámite legislativo, sin embargo, estuvo cargada de ásperos debates, algunas acusaciones y de lúgubres pronósticos laborales, fundamentalmente por parte de la oposición en caso de aprobar esta ley.

El diputado informante por la bancada del gobierno fue el ex dirigente sindical Juan José Bentancor, que elevó la ley a ser casi una referencia de un «antes y un después» en la historia laboral del país.

Seguido desde las barras por una treintena de trabajadores y dirigentes sindicales, entre los que se encontraban Juan José Ramos y Juan Castillo del PIT-CNT, el diputado Bentancor subrayó como muy positivas las modificaciones interpuestas en la Cámara alta al proyecto aprobado ayer.

Las primeras observaciones al articulado vinieron inmediatamente después de que Bentancor hablara. La diputada nacionalista Adriana Peña criticó que la ley no contemplaba la situación laboral de muchísimos trabajadores que revistan en pequeñas y medianas empresas, fundamentalmente radicadas en el interior del país, augurando que en las pequeñas barracas, almacenes o talleres «no se iba a respetar la ley» y que si allí se contemplaba la norma iban a tener que cerrar sus puertas al no poder hacer frente a los reclamos sindicales.

También observó la falta de regulación en cuanto a definir el voto secreto en los sindicatos (ver nota aparte), calificando esta situación que se registra en los gremios como una «seudodemocracia». Pero quizá lo más fuerte dicho por la representante fue lo asegurado en el sentido de que «el gobierno está pagando favores al PIT-CNT al promover esta ley».

«El 26 de agosto de 2004, en un encuentro realizado en la Intendencia de Montevideo, el hoy presidente Tabaré Vázquez dijo que si resultaba electo, imprimiría lo que denominó escuchar los reclamos y reivindiciaciones, sobre todo del movimiento sindical», recordó Peña.

La legisladora aseguró que el proyecto de ley sindical «ha sido creado, apoyado, exigido y reclamado por el PIT-CNT a nuestro gobierno».

Peña entiende que el gobierno no tuvo en cuenta los reclamos de los pequeños empresarios y que para ello, su bancada del Partido Nacional había reclamado la conformación de comisiones cuatripartitas para contemplar todas las opiniones en este proyecto.

Minutos más tarde y con mayor énfasis y gesticulaciones que la legisladora Peña, el diputado colorado Washington Abdala pronosticó escasas inversiones y menguados proyectos empresariales gracias a la vigencia de la ley de libertad sindical; «porque no promoverá la creación de fuentes de trabajo», tal como lo han vaticinado las cámaras empresariales en carta pública dada a conocer días atrás.

«Los blancos y colorados estamos tratando de defender el trabajo en el país, queremos inversiones genuinas, no tenemos conflicto entre el capital y el trabajo (pero con la aprobación de la ley) el país productivo del que tanto se habla, no se podrá encontrar».

Abdala reivindicó el modelo chileno sobre relaciones laborales. Afirmó que en el país trasandino se necesitan, para formar un sindicato, empresas que cuenten con 25 personas. «¿Cómo van a hacer las pequeñas y medianas empresas de 7 y 8 personas y que significan más del 90% del capital laboral, que van a tener a un tipo que es casi el «superpibe del barrio» y bancarlo sea como sea?», dijo en referencia al hipotético dirigente sindical.

No conforme con ese pronóstico, Abdala se preguntó cuál sería la situación del trabajador que no estuviese interesado en integrar un sindicato: «y si yo no me quiero sindicalizar ¿eh?, y si yo no creo en mi amigo Juan José Ramos ¿eh?, ah, entonces estoy boleteado», sentenció. *

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