La protesta se extendió a las afueras del Parlamento

Un poco más de 150 personas alcanzaron para que en la puerta de acceso al Senado del Palacio Legislativo, una decena de policías se hicieran presentes para atenuar los ríspidos ánimos de militantes de sectores de la llamada «izquierda ultra» que protestaban por el apoyo del Frente Amplio al Tratado con los Estados Unidos.

Una vez que las barras de la Cámara alta fueron desalojadas, el grupo que esperaba afuera comenzó a tirar rollos de papel higiénico hacia las ventanas del Palacio a manera de mensaje subliminal hacia la bancada de la izquierda que en esos momentos argumentaba a favor de la necesidad de aprobar el proyecto de ley sobre el Tratado de Inversiones con los Estados Unidos.

No satisfechos con los rollos colgando de las rejas de las antiguas ventanas, los manifestantes comenzaron a atar papel higiénico de las columnas del alumbrado en todo el entorno del Palacio Legislativo, al tiempo que coreaban «patria sí, colonia no».

El grupo de protestantes estaba integrado por hombres y mujeres de las más variadas edades. Los adolescentes eran los menos, mientras que mayoritariamente era gente de promedio 50 años. Algunos portaban pasacalles con leyendas contrarias al Tratado, otros, viejas banderas del Movimiento Revolucionario Oriental, de la Corriente de Izquierda, del Partido Comunista y de grupos más contemporáneos como el FRAS, el Frente Revolucionario por una Alternativa Socialista, creado el 8 de octubre pasado.

En cierto momento corrió la idea de cortar el tránsito en la rotonda del Palacio Legislativo. La idea no prosperó. La mayoría de los manifestantes estaban sentados en las escalinatas, merendando y bebiendo refrescos para menguar el calor que a esa hora de la tarde se hacía sentir.

«Nosotros abrazamos los principios de la revolución rusa, de 1917, y entendemos que lo que estamos viviendo ahora es pasajero que vamos a cambiar por las buenas o las malas» dijo a este cronista un manifestante que portaba la bandera del FRAS.

Conforme pasaban las horas, el grupo de protestantes se iba desgranando, los senadores en sala se lanzaban acusaciones políticas y la gente en los ómnibus, cargando regalos navideños, miraban impávidos la particular decoración del Palacio con papel higiénico colgando de sus ventanas que, a los lejos, parecían serpentinas. *

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