Impactos sobre el aire y el agua serán "limitados", señala en sus conclusiones

Papeleras cumplen requisitos ambientales

«Desde una perspectiva técnica, en términos de emisiones de las plantas, hemos dicho claramente en nuestro estudio que el análisis que hemos hecho demuestra que las fábricas cumplen nuestros requisitos de mejores prácticas», declaró a la prensa Bill Bulmer, director adjunto del Departamento Medioambiental y Social de la CFI. Pese a llegar a esa conclusión en su estudio preliminar sobre el impacto acumulativo ambiental de las dos fábricas, que cuentan con la oposición de la vecina Argentina, la Corporación no tomará ninguna decisión antes de la conclusión de un proceso de consultas de sesenta días como mínimo.

«Estamos comprometidos con la financiación de proyectos que cumplen nuestras normas», afirmó Dimitris Tsitsiragos, director del Departamento de Fabricación Global de la CFI, según consignó la agencia AFP. «Pero también estamos comprometidos con las comunidades impactadas por nuestros proyectos», agregó.

«Queremos un análisis completo y un diálogo abierto con relación al impacto combinado de los molinos de pulpa», explicó Tsitsiragos que no quiso fijar un plazo para que la CFI tome una decisión y reiteró varias veces que el informe sólo señala «hechos» y no recomendaciones.

«Esperamos lograr un alto nivel de participación de las comunidades locales, de forma que podamos asegurarnos de que existe una clara comprensión de los impactos ambientales y sociales de estos molinos», añadió. Entre las cuestiones analizadas por los autores del informe, la que más afecta a Argentina es el posible impacto de las papeleras sobre el turismo en la región de Gualeguaychú, en la otra orilla del Río Uruguay y cercana a las futuras plantas, explicó Bulmer.

El informe preliminar de la CFI, no obstante, subrayó que «los impactos sobre el aire y el agua sobre el turismo serán limitados», mientras «el impacto visual en áreas turísticas será «bajo». El documento aseguró que «las emisiones de aire de las plantas, sea para materia particulada, óxidos de nitrógeno o dióxido de azufre, cumplirán las normas del grupo del BM».

Además, «las descargas al Río Uruguay no serán detectables a corta distancia (..) y no afectarán la vida acuática o el uso recreativo del río», explicó la CFI. Paradójicamente, el estudio expresó sus mayores reservas sobre lo que puede ocurrir del lado uruguayo, donde «los requisitos de trabajo combinado con las dos plantas durante la construcción podrían alcanzar un pico de más de 7.000 obreros, produciendo un influjo de trabajadores». «Esta demanda de trabajo aumentará el empleo, principalmente en Uruguay, pero también la demanda de vivienda y servicios públicos como salud, seguridad pública, educación y transporte», detalló.

Por otra parte, «los dos caminos que conducen a la planta tendrán un aumento marcado de los niveles de tráfico», subrayó.

El proceso de consultas sobre el documento permitirá conocer la opinión de los gobiernos, accionistas y la comunidad local. Hasta enero, Argentina y Uruguay deberán designar un experto técnico, al que se sumará un tercero. Los tres tendrán un papel de asesores. El plazo para que los ciudadanos u organizaciones presenten sus escritos al BM es el 17 de febrero y su validez será analizada hasta el 24 del mismo mes. Los comentarios recogidos serán incluidos en un informe final sobre el que se basará la CFI para determinar si somete o no el proyecto de financiamento de las papeleras a su Junta Directora.

– He aquí las principales conclusiones del informe preliminar de la Corporación Financiera Internacional (CFI) del Banco Mundial (BM) sobre el proyecto de construcción de dos papeleras en Uruguay, a las que se opone la vecina Argentina.

– Calidad del aire: «En raras ocasiones, durante la preparación inicial de las plantas, que dura entre tres y cuatro meses, podrían detectarse gases olorosos hasta una distancia de 5 a 10 kilómetros de las plantas, dependiendo de las condiciones del viento. Los vientos que predominan en la región son del norte al noreste. Durante la operación rutinaria de los molinos, las emisiones olorosas podrían detectarse ocasionalmente a una distancia entre 1 y 2 kilómetros de los molinos durante períodos de menos de una hora.

Las emisiones de aire de las plantas, sea para materia particulada, óxidos de nitrógeno o dióxido de azufre, cumplirán con las normas del Grupo del Banco Mundial».

– Calidad del agua: «Un modelado detallado por computadora de descargas de agua de desecho tratada de las plantas demuestra que las descargas al río Uruguay no serán detectables a una corta distancia de las plantas y no afectarán la vida acuática o el uso recreativo del río».

– Turismo: «ambos molinos serán construidos usando la mejor tecnología de control de contaminación disponible, y las plantas cumplirán con las normas del Grupo del Banco Mundial y de la Unión Europea. Por lo tanto, los impactos del aire y del agua sobre el turismo serán limitados.

El impacto visual de los molinos en áreas turísticas será bajo».

– Trabajo: «Los requisitos de trabajo combinado de las dos plantas durante la construcción podrían alcanzar un pico de más de 7.000 obreros, produciendo un influjo de trabajadores, la mayoría de los cuales serán jóvenes y varones, a la región de Fray Bentos. Esta demanda de trabajo aumentará el empleo, principalmente en Uruguay, pero también incrementará la demanda de viviendas y servicios públicos, como salud, seguridad pública, educación y transporte».

– Tráfico: «Los dos caminos que conducen a las plantas tendrán un aumento marcado de los niveles de tráfico, que podría alcanzar los 580 camiones diarios».

– Plantaciones forestales: «Se espera que el desarrollo de los dos molinos de pulpa produzca el plantado adicional de 65.000 hectáreas de eucaliptos en el oeste de Uruguay. La existencia actual de plantación forestal en la región occidental uruguaya es de 172.000 hectáreas». *

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