Sobre el plagio a una nota de Página 12

Para un periodista escribir sobre la traición de un periodista al periodismo es muy duro. Pero eso es lo que ha ocurrido en estos días. Una integrante de la plantilla de LA REPUBLICA ha engañado con una nota, en primer lugar, a los lectores, y luego al propio diario.

Alertados por un lector y por la publicación de una nota en el diario El País, ha quedado en evidencia el plagio efectuado por una periodista de una nota del colega de Página 12, Mariano Blejman.

La nota, publicada en LA REPUBLICA sobre el recital del «indio» Solari, ex líder de los Redonditos de Ricota es una copia casi textual de la publicada en Página 12. Una reseñaba la actuación de Solari en la ciudad de La Plata el pasado 14 de noviembre, y la otra en el Velódromo de Montevideo, el pasado martes 6 de diciembre.

Ante la evidencia, por lo menos 9 párrafos son una copia textual, sólo queda una posibilidad: pedir disculpas a nuestros lectores, además de pedir excusas al diario Página 12 y a su redactor Blejman.

La Secretaría de Redacción de LA REPUBLICA, enterada del hecho, pidió la renuncia a la periodista, la que que se concretará hoy.

Como hizo el The New York Times, víctima también de plagios y traiciones periodisticas, en palabras de su director, A. M. Rosenthal: «Cuando te equivocas en esta profesión, sólo puedes hacer una cosa: corregirlo tan pronto como puedas».

Es que si hoy los medios de comunicación han caído en la credibilidad esto se ha dado por, entre otras cosas, el ejercicio de la mentira y el engaño.

Los periodistas, por imperio muchas veces de las formas de trabajo, la falta de tiempo y la necesidad de trascender nos hemos convertido en «googlistas». Es muy fácil buscar en el Google y luego copiar. Los periodistas nos estamos suicidando con el «copy y paste». El plagio, con ser una especie de plaga en los medios de comunicacion no es nada nuevo y ninguno está libre de sufrirlo. Lo han sufrido desde las más prestigiosas publicaciones del mundo hasta las más humildes. Sin escalas, desde el primer mundo al tercer mundo, el plagio es una epidemia de nuestra profesión. Y por ello, en este tema nadie se puede eregir en juez de otros.

 

(*) Secretario de Redacción

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