El misterio del entrevistado que no era
«Cuando el cronista de Búsqueda me llamó, pensé que sería una encuesta telefónica. Y yo, como cualquier ciudadano creo que puedo opinar», dijo el taxista a LA REPUBLICA.
«Nunca pensé que él creía que estaba hablando con el otro –explicó aludiendo a su tocayo historiador–. Yo lo conozco, e incluso he leído cosas de él; sé que está en la Comisión del Patrimonio».
El artículo del semanario, firmado por Juan Pablo Mosteiro, reunía opiniones de «historiadores y politólogos» que «opinan sobre gustos, convicciones particulares y personalizaciones del presidente Tabaré Vázquez».
Las respuestas de Rilla (taxista que reside en Piedras Blancas), fueron atribuidas a Rilla, identificado como historiador, docente e investigador del Claeh y la Universidad.
El historiador se manifestó molesto por la atribución de declaraciones políticas que no había realizado y porque esas se vinculaban con las instituciones para las que trabaja.
Casualmente, todos los consultados mencionaban los mismos hechos, las preferencias de Vázquez por impulsar el boxeo juvenil, el fútbol infantil, campañas contra el tabaquismo y su presunta exoneración de impuestos municipales (¡sic!) al recital de su amigo (¡sic!) Joan Manuel Serrat.
«El me preguntaba y, claro, visto así, hay cosas más importantes, y eso es lo que yo dije», recordó el taxista. «Yo después leí la nota, y no está todo lo que hablamos», se queja, «pero ahí me di cuenta de que él debía creer que hablaba con el historiador.»
¿Y las comparaciones históricas con Perón sobre el impulso al deporte? «No, eso no lo dije.» afirma.
El artículo expresa: «El historiador comparó las iniciativas de Vázquez de impulsar el boxeo juvenil y el fútbol infantil con medidas populistas del ex presidente argentino Juan Domingo Perón. ‘Perón hizo lo mismo en determinado momento; le dio un auge tremendo al deporte y al final no sabés si ver esto como algo realmente positivo o como cortina de humo’, afirmó.»
El entrevistado recuerda que luego de publicada la nota, «él me llamó un montón de veces, después, porque dice que en Búsqueda le pidieron la renuncia. Yo le dije que cualquier mano que le pueda dar se la doy. Pero, ¿qué quiere que haga? No sé.»
«Yo creo que si hubiera querido hacer una cosa seria, hubiera arreglado, ‘vamos a tomar un café y hablamos’ –opina–. Así que muy serio no sé…»
«Incluso, creo que primero habló con mi hijo, que también se llama igual», recuerda.
«Y, lo de Perón sí. Puede ser, sí –recuerda ahora–, porque yo estaba en Argentina cuando le empezó a dar un bombo bárbaro al deporte. Era increíble, todos los argentinos andaban de championes. Fue en el setenta y cuatro».
«Te insisto, no sé cómo le puedo dar una mano», concluye Rilla. *
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