Continuidad en el Ejército
Geymonat, de 59 años, asumió ayer la jefatura del Ejército, en sustitución del teniente general Fernán Amado, quien pasó a situación de retiro tras dos años al frente de esa fuerza. La ceremonia, que tuvo lugar en el estadio del Comando General del Ejército, fue encabezada por el ministro de Defensa Nacional, Juan Luis Storace, quien impuso en el cargo al nuevo Comandante, y fue presenciada por el Presidente electo Jorge Batlle así como por el futuro vicepresidente Luis Hierro López. Junto con Amado, pasaron a retiro los generales Yamandú Sequeira, Luis Abraham y Luis Pírez. En su lugar, ascendieron los generales Walter Díaz, Manuel Saavedra, Pedro Barneix, y Ricardo González. Entre otras personalidades, asistieron ministros de Estado, y subsecretarios, directores de entes, el nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia Juan Mariño, el presidente del Tribunal de Cuentas, general (r) Guillermo Alvarez, y otros jerarcas de la administración. También concurrieron los Comandantes en Jefe de la Armada, vicealmirante Francisco Pazos y de la Fuerza Aérea teniente general José Malaquín, agregados militares de ejércitos extranjeros, y el jefe del Estado Mayor del Ejército argentino. Entre los invitados a la ceremonia estuvo el intendente interino de Montevideo, Alberto Roselli.
El general (r) Gregorio Alvarez, ex presidente de facto, amigo personal del comandante saliente, fue otro de los presentes. Tras la ceremonia, Geymonat concurrió al Edificio Libertad a entrevistarse con el Presidente Julio María Sanguinetti. A la salida, expresó que el tema de los detenidos desaparecidos está laudado.
«Necesaria continuidad»
En su discurso, Geymonat dijo que su gestión estará signada por la «necesaria continuidad» y «manteniendo bajo celosa custodia los principios, valores, conductas y posturas que han guiado al Ejército hasta el presente, con la única salvedad del estilo personal que caracteriza a todo individuo».
Señaló que la conducción institucional se basará en los principios de «lealtad, honor y disciplina», y agregó que sus integrantes «tienen en sus superiores naturales, los conductos normales para transmitir su pensamiento, fiel al único juramento hecho por nuestro honor al recibirnos como oficiales del Ejército Nacional».
Geymonat indicó además que conducirá al Ejército «con la modestia de soldado» y sostuvo que el «ejemplo» es la «principal cualidad del mando».
Calificó a la «droga y al terrorismo» como las principales «amenazas trasnacionales», y agregó que esto «nos obliga a estar atentos para, de ser necesario, enfrentar nuevos desafíos».
Afirmó que el Ejército está preparado para integrar misiones de paz y consideró a las mismas como «un aporte profesional importantísimo y a la vez de reafirmación de valores nacionales». También dijo que es «muy positivo» el relacionamiento con ejércitos extranjeros, sobre todo de la región, y la participación en maniobras conjuntas de mantenimiento de la paz. Geymonat advirtió que administrará los recursos disponibles «en forma eficiente» para lograr que el Ejército «mantenga plena vigencia».
No obstante, aclaró que el recurso «más preciado, el verdadero valor, radica en sus hombres, por lo cual, la superación será una constante». El militar puntualizó que el Ejército es una «herramienta válida» al servicio de la sociedad y sus instituciones para «acompañar el desarrollo del país», y agregó que «en él encontrarán siempre las puertas abiertas, para integrarlo si lo desean y si no es así, para juntos contribuir a construir el bienestar general». «A nuestros integrantes, como en todas las épocas, les pido abnegación, sacrificio, dedicación, honradez, valor, para bien de nuestra institución y de la patria, comprometiéndome a dedicar mis esfuerzos al mejoramiento de las condiciones socioeconómicas y culturales por las diversas vías que las oportunidades nos vayan brindando, interpretando y transmitiendo fielmente el sentir de la fuerza que represento».
Amado
Amado, por su parte, en su último mensaje como Comandante en Jefe, expresó su respaldo a su sucesor y agradeció «al Uruguay y sus instituciones democráticas que me abrieron las puertas de la carrera militar», así como al mando superior por su designación al frente del Ejército.
En la orden del Comando del Ejército, distribuida a todas las unidades, Amado sentenció que «no hay mejor manera de servir que en el Ejército», y advirtió que «sólo la desunión puede arrojar dudas sobre el futuro».
«Por eso nunca cedan a la tentación de buscar fuera de filas o en otras lealtades, el apoyo, la justicia y la comprensión que siempre a la larga encontrarán en el Ejército y en el mando natural», agregó.
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