La aftosa puesta a raya en los pasos fronterizos de Rivera
En la mañana de este domingo, LA REPUBLICA recorrió los puestos ubicados en las localidades de Capón Alto y Aurora, en compañía del comandante de la Brigada de Caballería No.1, coronel Neris Corbo. Lo lejano de los lugares elegidos para instalar los puestos de control, las dificultades para transitar caminos, y lo inhóspito de la zona, hace impensado que, salvo aquellas personas que viven en el lugar, puedan circular por los mismos.
Pero al llegar a la zona de campo abierto, las marcas que indican el camino no hacen otra cosa que confirmar que el movimiento de personas va mucho más allá de los moradores del lugar.
En medio de la incertidumbre de si se está en Uruguay o Brasil, con los marcos tradicionales como único indicador, llegamos hasta el primer puesto en la localidad de Capón Alto ubicado estratégicamente en una zona de la que se sabe que en sus cercanías algunos abigeos alquilaran alguna chacra por períodos cortos para perpetrar sus hurtos y luego retirarse del lugar. En el puesto, en la actualidad se encuentran un alférez y cuatro soldados, los que se mantienen en comunicación permanente con las autoridades del MGAP a través de celulares.
Aurora con presencia femenina
El puesto del paraje Aurora, ubicado a casi 30 kmts del anterior, cuenta con la particularidad de tener al mando de sus efectivos, que son seis, al alférez Ruiz y a una dama, la enfermera Jacqueline Rodríguez, quien ya tiene experiencia en misiones en el extranjero.
«Mi tarea -decía Jacqueline- es la de auxiliar en la parte médica a mis compañeros ante la eventualidad de la picadura de una víbora u otro animal lo que es frecuente en el lugar, pero trato de colaborar en todas las tareas al igual que mis compañeros».
El oficial a cargo nos manifestó que «hasta el momento no se ha registrado movimiento alguno a pesar de que los vecinos nos informaron que hasta días antes era frecuente el paso de vehículos por el lugar». Es evidente que la presencia de los militares desanima a los abigeos de la zona, tanto como a los contrabandistas que han visto bloqueadas todas sus rutas de entrada al departamento de Rivera.
Los vecinos se ponen a la orden
En la ocasión tuvimos la posibilidad de entrevistar a uno de los vecinos del lugar, Ramón Castro, quien nos decía que «esto nos deja a todos más tranquilos ya que en otros momentos hemos tenido que estar de guardia permanente tanto nosotros como los patrones de las estancias».
El coronel Neris Corbo nos manifestaba su satisfacción con la colaboración de los vecinos del lugar en varios aspectos: «Los estancieros se han puesto enteramente a la orden nuestra ofreciéndonos caballos para poder enlazar los puestos dado que, como se ve, se hace difícil transitar en vehículo. Pero además nos han ofrecido la posibilidad de dejar comida en sus freezers para mantenerla; en fin, estamos satisfechos con la posibilidad de poder cumplir con la orden que se nos impartió siendo apoyados por la población». *
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