Uruguay y Argentina congelaron ayer sus relaciones diplomáticas
Desde el punto de vista estrictamente diplomático, con las acciones llevadas adelante por las respectivas cancillerías de llamar a consulta a los embajadores Francisco Bustillo de Uruguay en Argentina y Hernán Patiño Mayer de Argentina en Uruguay, ha dejado las relaciones diplomáticas congeladas.
«Es el menor nivel de relacionamiento diplomático que puede tener un país con otro, previo a la ruptura de la relaciones diplomáticas», dijo a LA REPUBLICA el ex embajador Juan Raúl Ferreira al ser consultado sobre la situación. El antecedente a esta situación se dio el siglo pasado a fines de los año 50 durante las presidencias de Luis Batlle y Juan Domingo Perón.
En términos diplomáticos indica que a nivel de la Cancillería «no hay nada más para hablar y que desde el punto de vista formal el diálogo es nulo», evaluó otro diplomático al hablar con LA REPUBLICA. Los únicos que podrán hablar ahora son los presidentes o en su defecto si hay una mediación de un país que junte a los cancilleres para salir de la situación.
Tras las decisiones tomadas ayer, el canciller Rafael Bielsa llamó a consulta al embajador argentino Patiño Meyer como consecuencia de la decisión que tomó el gobierno uruguayo de llamar también a consulta a su embajador en la Argentina, a raíz de declaraciones del gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, sobre la instalación de dos plantas de celulosa en Fray Bentos, frente a Gualeguaychú.
Las declaraciones «ofensivas» del gobernador Jorge Busti motivó que el presidente Vázquez retirara provisoriamente al embajador uruguayo en Argentina.
Las relaciones diplomáticas entre Uruguay y Argentina se tensaron aún más, por las declaraciones que el gobernador de la provincia de Entre Ríos, Jorge Busti, formulara el sábado pasado en un programa radial. Este manifestó: «A lo mejor hay algún incentivo», respecto a la aceptación del gobierno uruguayo a la instalación de las plantas de celulosa en Fray Bentos. Ayer, el canciller uruguayo Reinaldo Gargano respondió oficialmente a estas declaraciones afirmando que las mismas «fueron ofensivas», y el propio presidente Tabaré Vázquez «llamó en consulta» al embajador uruguayo, regresándolo al país, hasta tanto se determine si el gobierno argentino comparte estas afirmaciones u obedecen a dichos personales de Jorge Busti.
La misma medida aplicó el canciller argentino, Rafael Bielsa, con el embajador en Uruguay, Hernán Patiño Mayer, a fin de analizar el tema.
El diferendo que desde hace meses vienen protagonizando las autoridades del gobierno de la provincia de Entre Ríos, el Ejecutivo argentino y el gobierno nacional uruguayo por las plantas de celulosa parece no tener fin.
Algunos actores pensaron que tras la finalización de la campaña electoral en la «vecina orilla», los ataques hacia el gobierno conducido por Tabaré Vázquez originado por la instalación de las papeleras bajarían de revoluciones. No fue así.
El pasado sábado, el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti (que fuera reelecto en su cargo en los comicios recientes), volvió a arremeter contra la política del Ejecutivo uruguayo.
«A lo mejor hay algún incentivo para ser influenciados», señaló Busti, en declaraciones a radio Del Plata, de Buenos Aires, al referirse a la instalación de las dos plantas en el departamento de Río Negro.
El gobernador lamentó que en Uruguay haya «una fuerte propaganda» de la empresa finlandesa Botnia y de la española ENCE para impulsar la instalación de las papeleras y promover la idea de que la provincia entrerriana «está en contra de las inversiones».
«Van a contaminar nuestro río y van a destruir nuestro medio ambiente», recalcó Busti.
Rápido retorno del embajador
Estas declaraciones, que recorrieron el mundo, motivó que el propio presidente Tabaré Vázquez llamara a consulta a su embajador en Buenos Aires, Francisco Bustillo. En la tarde de ayer, el diplomático ya había regresado a Uruguay, vía Buquebus.
El canciller Reinaldo Gargano afirmó que Busti traspasó los límites que el gobierno uruguayo considera imprescindible para las buenas relaciones con el vecino país.
Como si fuera un partido de ajedrez, el canciller argentino, Rafael Bielsa, movió su pieza, y llamó a consulta a su embajador en Uruguay, Hernán Patiño Mayer, que en la tarde se trasladó a Buenos Aires.
En la tarde de ayer, el propio gobernador entrerriano, en un comunicado público, afirmó que el gobierno uruguayo malinterpretó sus dichos, y que no se refirió a conductas espurias, aunque recalcó que igualmente existen incentivos para los uruguayos de orden económico y laboral.
El Ejecutivo uruguayo pretende saber si el gobierno argentino está de acuerdo con las declaraciones del gobernador entrerriano o si se trata de una opinión personal, ya que a entender de las autoridades de nuestro país, se tratan de afirmaciones «agraviantes».
Mientras el gobierno argentino no se expida al respecto, Uruguay mantendrá a su embajador en nuestro país. Si el presidente Néstor Kirchnner no aprueba los dichos de Busti, el embajador Bustillo volverá a cumplir funciones en la sede diplomática. Sin embargo, si el gobierno vecino respalda al gobernador de Entre Ríos, habría una ruptura de relaciones entre ambos países.
Para Gargano: «(la declaración de Busti) es un agravio no sólo al gobierno de la República Oriental del Uruguay en funciones, sino también al conjunto de las fuerzas políticas del Uruguay que han estado formando un sólo bloque con el gobierno en torno al tema de la instalación de estas plantas. Es un acto de soberanía nacional hecho con los cuidados respectivos hacia el medio ambiente y teniendo todas las garantías de todo tipo, incluida la instalación de esta comisión binacional».
Fuentes del Ejecutivo Nacional señalaron que «si por fabricar bicicletas tuvimos terrible lío, era de esperar esta reacción por la instalación de las plantas de celulosa».
Consultado por LA REPUBLICA, el embajador argentino en nuestro país, Hernán Patiño Mayer, dijo que por el momento no haría declaraciones al respecto.
Sorpresas argentinas
Más allá de esta campaña contra las papeleras, emprendidas por algunas autoridades argentinas, en los últimos días se producen ciertos hechos en la vecina orilla que estarían presentando matices al tema.
Primero: se anunció la construcción de una planta papelera en los márgenes del río Uruguay, en la provincia de Corrientes. Segundo: El senador provincial César Melchiori (PJ-Islas) presentó un proyecto de comunicación para la instalación de una planta procesadora mecánica de pasta de madera en Entre Ríos, para evitar que los productores de madera de esta zona argentina no se vean tentados de abastecer a las papeleras de Fray Bentos. La iniciativa del legislador del oficialismo provocó preocupación en ámbitos del gobierno vecino, ya que se produce en medio de la protesta del gobierno entrerriano contra la instalación de las papeleras en el Uruguay.
Otra sorpresa. Un grupo de empresarios forestales argentinos defendieron en Concordia la instalación de Botnia y anticiparon problemas con Corrientes por futuras papeleras.
En un encuentro forestal organizado por la Delegación Concordia del Instituto Nacional de Tecnología Agroalimentaria (INTA), productores y empresarios defendieron la instalación de industrias de celulosa en la región, en contraposición con la postura del gobierno provincial.
María Cristina Area, del Programa de Investigación de Celulosa y Papel de la Universidad Nacional de Misiones, se manifestó a favor de la i
nstalación de las plantas de pasta de celulosa en Fray Bentos, frente a la localidad entrerriana de Gualeguaychú.
En ese sentido, Area destacó el proyecto Botnia y aseguró que la empresa finlandesa cumplirá con las máximas exigencias internacionales en materia ambiental, al expresar que «visité personalmente la empresa semanas atrás para venir informada a este foro».
La catedrática misionera fue más allá al expresar que «no sólo van a cumplir con la legislación uruguaya, que es tan deficiente como la de Argentina, sino que tienen el compromiso de cumplir normas y estándares de calidad internacional».
Durante la jornada de ayer hubo una protesta náutica en el río Uruguay, denominada «abrazo al río», para repudiar la instalación de las fábricas de celulosa, organizada por la Asamblea Ambiental de la ciudad de Gualeguaychú. *
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