ENTREVISTA: DIPUTADA NORA CASTRO (PRESIDENTA DE LA CAMARA DE REPRESENTANTES)

"Se necesita más de un 4,5% del PBI para enseñanza; creo en el compromiso"

 ¿Cuáles fueron sus prioridades cuando asumió como titular de la Cámara?

 La preocupación central que teníamos era aplicar una racionalidad  que se podrá compartir o no- en la administración de la Cámara de Representantes. Digo esto porque lo que heredamos era producto del clientelismo y del amiguismo y no obedecía a una racionalidad. Encontramos una práctica política instalada que no obedecía a una normativa.

Nuestra racionalidad obedece a la transparencia y a la austeridad, en intentar brindar de la mejor forma los servicios centrales al parlamentario y a la gente. Yo creo que en eso se ha avanzado.

Por ejemplo, antes, la formación del funcionario se hacía «a dedo». No era obligatorio que el funcionario concurriera a los cursos e iba quien gozaba de los favores de quien tomaba las decisiones. Ahora se está trabajando sobre la reforma del estatuto del funcionario.

 ¿Piensas revisar todo el funcionamiento de la Cámara?

 Nadie puede competir si no se le da la posibilidad de la capacitación. Desde el año 1997 aquí no se evalúa al funcionario del Palacio Legislativo. Eso, en cualquier administración, es por lo menos irracional. La gente ascendía a dedo.

 ¿En materia de gastos notó irregularidades?

 Sí. El equipo informático aquí es, como el teléfono, una herramienta fundamental de trabajo. En cada despacho había supuestamente dos equipos funcionando bien. Uno para el secretario y otro para el legislador. Yo, que estoy desde la legislatura pasada, sé que había un compromiso en que se dejaran los equipos en cada despacho y para eso se hizo un inventario. Cuando yo entré acá el 15 de febrero pasado, habían habido cambios.

 ¿Qué cambios?

 Entre los equipos, de repente había alguno que estaba más deteriorado que otro. Supón que tu salías reelecto y yo no, entonces, yo que estaba afuera, pasaba mi equipo bueno para ti que saliste reelecto y tu me dabas el malo. Entonces, el legislador que entraba al Parlamento se encontraba que tenía dos computadoras obsoletas o en mal estado. Inclusive le tocaba a un legislador de tu mismo partido.

Entonces, esa especie de viveza criolla llevó a un tipo de colapso y tuvimos que hacer un llamado a licitación y compramos 50 equipos en forma urgente para solucionar esta situación.

 Pero en esas maniobras debe haber habido complicidad de algún alto funcionario.

 Yo creo que sí pero hay poca práctica de llevar adelante investigaciones y con lo único que podíamos encontrar es que un equipo pasó de un lado a otro. Además, no hay forma de reclamarle al legislador ya que no está más.

Hubo abuso en gastos también. Acá se piensa que como es gasto del Estado, parece que nadie lo paga. Yo siempre pongo el ejemplo de los teléfonos. Yo me he encontrado con facturas astronómicas de las líneas de los teléfonos que están en los despachos de los legisladores.

Por eso estamos implementando un convenio con Antel por el cual cada legislador va a tener un código para hacer las llamadas y estarán, en el futuro, identificadas. Si alguien tiene un familiar en Australia me parece bárbaro que se comunique y no rompa el lazo familiar, pero no con el dinero del Estado.

 ¿Es difícil encontrar responsables?

 Es difícil porque el tema es escurridizo. Hay un mal concepto de la solidaridad humana y eso hay que recomponerlo.

 Usted no ha tenido mucho éxito con las medidas anunciadas de evitar las faltas en las sesiones de la Cámara.

 Seguramente, antes del 31 de diciembre vamos a tener que hacer la práctica los propios legisladores para el voto electrónico que en meses vamos a instalar, porque solamente con ese mecanismo vamos a saber  nosotros y los ciudadanos- la presencia efectiva del legislador y además qué voto cada uno. Lo que sí ya está vigente es el descuento por no trabajar, que nos asimila al resto de los funcionarios. Cuesta mentalizar al Parlamento que somos trabajadores.

Antes aquí no se descontaban los salarios por inasistencias. Ahora está estipulado y por no asistir a una comisión se le descuenta la mitad del cociente del jornal y por no asistir a una sesión se le descuenta el 100% del cociente.

Está vigente también la devolución de los viáticos que antes no existía. Avanzamos en acuerdos para que los diputados que viajen, devuelvan las millas que se obtienen por esos viajes.

Antes «Juan Pueblo» pagaba los viajes pero los diputados se quedaban con los beneficios que la empresa aérea le daba al pasajero.

Ahora esas millas o beneficios se utilizarán en nuevos viajes de legisladores o de repente vamos a destinarlos a financiar los traslados de gente que necesite atenderse en el exterior por alguna enfermedad.

 Eso sería más justo ya que los viajes lo paga «Juan Pueblo».

 Claro. Pero lo resolveremos en cada caso.

 ¿Cómo te gustaría que te recordaran cuando termine tu gestión como Presidenta de la Cámara?

 Nunca me puse a pensar en eso. Me gustaría que me recordaran más que nada por mis afectos. Lo más importante es que alguien se pueda dar cuenta que uno sigue siendo fiel en lo que cree y está convencido.

Yo soy de la gente que se considera privilegiada. Primero porque nací, pude educarme, pude pelear y estoy viva. Esos privilegios se los debo a mucha gente y entre esa gente, a la que «la quedó».

Capaz que es eso lo que uno quiere que la gente diga de una. «Nora sigue siendo la misma que antes andaba trotando por La Teja».

 Castro, ¿podrías dejar tu condición de maestra siendo diputada?

 No. Yo no creo en la reencarnación pero si tuviera que elegir nacer de nuevo tomaría el mismo camino, a pesar de las difíciles condiciones de trabajo, de los malos sueldos, etc, etc.

 Entonces ¿qué opinas de la lucha actual de los maestros, del 4,5% del presupuesto destinado a la educación hoy que estás del otro lado del mostrador?

 Yo hoy estoy en otra institución. No con otro compromiso. Yo creo en el compromiso de la organización política que integro en el sentido de llegar al 4,5% del PBI.

Yo estoy convencida de que se necesita más que un 4,5% y sé además que hay voluntad política para ello. Ahora, no me quedan dudas que además de saber «cuánto» tenés, es importante saber «cómo» lo vas a gastar. Porque una cosa es tener el dinero necesario y lo gastás comprando una flota de automóviles Volvo como hubo en este país para Consejeros, y otra cosa es que te preocupes de la formación de los maestros y de la atención de los gurises. Son dos lógicas distintas, y en eso estamos. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje