Inquietud en Uruguay ante plan para reactivar "Atucha II" en Argentina
Debido a esta situación ya se cursó un pedido de informe para evaluar el probable impacto ambiental en nuestro país.
El gobierno argentino pretende culminar las obras suspendidas desde 1994 de la planta nuclear Atucha II, ubicada en Zárate, a unos 100 kilómetros al Noroeste de la Ciudad de Buenos Aires, a 70 kilómetros de la frontera uruguaya y a 80 de la ciudad de Dolores.
La planta Atucha II es aledaña a Atucha I, central nuclear que funciona desde hace 30 años. Ambas plantas están montadas a orillas del río Paraná, que desemboca en el río Uruguay.
Ante los anuncios hechos primero por el ministro de Planificación argentino Julio de Vido y luego por el propio presidente Néstor Kirchner, el diputado de la Vertiente Artiguista Eduardo Brenta cursó ayer jueves un pedido de informes a los ministerios de Relaciones Exteriores, Industria, Energía y Minería y de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente «para conocer las medidas evaluatorias y políticas que a cada repartición le cabe con relación a este tema».
Brenta señaló que «hasta ahora no haremos evaluaciones políticas de este anuncio del gobierno argentino, sólo queremos saber si existen medidas de prevención por parte de nuestro país a partir de los anuncios argentinos de terminar la planta de energía nuclear Atucha II».
El pedido de informes del diputado Brenta consigna que se le suministre «toda la información que obre en poder de los respectivos ministerios acerca de la planta Atucha I, actualmente en funcionamiento y Atucha II, en proceso de culminación de obras, especialmente en lo atinente a los impactos que podría causar al medio ambiente en las cuencas de los ríos Uruguay y de la Plata, y los estudios que al respecto se hayan realizado, así como la información proporcionada por la República Argentina al respecto».
Paralelamente, el Dr. Diego Pastorín, asesor del ministro de Vivienda y Medio Ambiente Mariano Arana, dijo a LA REPUBLICA que esta cartera, a partir de los anuncios argentinos, ha solicitado información a Cancillería y al Ministerio de Industria sobre si habían sido notificados de la reanudación de las obras de Atucha II. «Es importante tener conocimiento de los impactos que podrían alcanzar a Uruguay por un tema de cercanía», destacó Pastorín.
Adelantó que el próximo paso del gobierno será reclamar información técnica detallada sobre las futuras obras de Atucha II.
Antecedente
Uruguay nunca ha realizado ningún muestreo medioambiental sobre el impacto que podría estar produciendo en el litoral uruguayo Atucha I, central nuclear que está a 10 años de expirar en su funcionamiento y que hace 30 genera energía a gran parte del territorio del país vecino.
A raíz de las denuncias de contaminación ambiental pero en los departamentos fronterizos con Brasil por la emanaciones de la planta termoeléctrica de Candiota ubicada en Rio Grande do Sul, Brasil, en 1990 la Dinama comenzó a evaluar la calidad del aire, firmándose en ese año el Acta de Yaguarón, donde las delegaciones de Uruguay y Brasil se comprometieron a desarrollar programas de trabajo conjunto para resolver el problema.
Al otro lado del río
El gobierno argentino ya tiene en su poder, desde el pasado mes de agosto, informes medioambientales y detalles técnicos sobre Atucha II, pero no han sido divulgados.
Cálculos preliminares indican que la terminación de la nueva planta nuclear les requerirá una inversión adicional de 400 millones de dólares a los mil millones finales, y que con ésta central, Argentina espera generar unos 800 megavatios adicionales de los 23.000 mgv producidos actualmente.
Atucha II será la tercera planta nuclear de Argentina, junto con la de Atucha I y la de Embalse Río Tercero, en Córdoba que opera desde 1983.
Desde hace años, Argentina tiene el problema del destino que le debe dar al material residual que por toneladas generan las plantas nucleares y que son altamente contaminantes. *
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