Conde deja la Secretaría General para "superar el estado de debate del pasado"
–Pensando en un Partido Socialista para los próximos diez años, ¿qué definiciones debe asumir el 45º Congreso?
–Este es un momento en el que hay que profundizar la estrategia con una visión de mediano plazo. He planteado en la interna del partido el debate sobre que no es pensable que la izquierda pueda prorrogar la construcción del cambio socio-económico y político en el Uruguay, yendo a las elecciones de 2009 con el mismo programa de 2004. Por lo tanto hay que comenzar a pensar en la continuidad del ciclo histórico y en la profundización de ese programa y que hay que empezar a hacerlo ahora, porque no es tarea electoral de seis meses.
Hay que ir ajustando el programa a las realizaciones de gobierno, pero al mismo tiempo ir haciendo balance de lo que se ha podido avanzar. Anotando a la vez aquellas cosas en la que no hemos logrado los avances necesarios y replanteando con una visión de mediano plazo los objetivos. Esto debe comenzar a mediados de 2006. En ese momento no solo habrá que pensar en los últimos tres años de este gobierno, sino en los próximos ocho años.
En este sentido hay que abordar algunos temas pendientes en la izquierda uruguaya. Además de los temas tradicionales, como mejorar la participación de la fuerza política, ajustar la confluencia de fuerzas y de esfuerzos del movimiento popular, hay plantearse cuestiones más de fondo que han quedado con un debate como suspendido. Me refiero a tres fenómenos: a las políticas sociales estructurales, al planteamiento estratégico de una nueva educación en el país que baje de la deserción y avance hacia la masificación del conocimiento y el desarrollo de la economía social.
Insisto mucho en la idea de que tenemos un programa que se ha mostrado como sólido y coherente para incorporar inversión extranjera a un ritmo sostenido, pero sabiendo que con ello no va a ser suficiente y que el desarrollo económico y social de Uruguay no se resuelve solamente a partir de la ecuación capital-trabajo, que el gobierno la está encarando bien, sino que hay que encarar la otra ecuación que es trabajo-trabajo. Hay que generar capacidad de producir riqueza y valor agregado nacional a partir de los propios trabajadores, de aquellos que hoy están desocupados y subutilizados. Hay que organizarlos asociativamente, cooperativamente y darles el apoyo necesario para que ellos mismos se transformen en inversores y desarrollen su autocapacidad de generar empleo y producir valor agregado. Esta es la gran asignatura pendiente de la izquierda uruguaya, pensando en un segundo período de gobierno.
–¿Mantiene su disposición a no aceptar a ser reelecto como secretario general?
–Ya anuncié públicamente, hace seis meses, que no voy a continuar en la secretaría general del partido. Se lo he reafirmado a varios compañeros que en estos últimos días me han preguntado por este mismo tema. Creo que es imprescindible continuar con la rotación en la secretaría general del PS, para continuar un proceso que supere el estado de debate del pasado, para que genere un estado de ánimo, de confianza y un estado intelectual determinado para profundizar el debate, garantizando una acción mucho más eficaz del partido. *
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