ENTREVISTA - HUMBERTO RUOCCO (DIRECTOR DE LA OFICINA NACIONAL DEL SERVICIO CIVIL)

El gobierno prepara un gran debate nacional sobre Ley de Servicio Civil

 ¿Cuánto se ha logrado avanzar en la práctica hasta hoy en torno a temas inherentes a los recursos humanos, en particular los funcionarios públicos?

-Primero yo creo que es muy importante las cosas que han quedado plasmadas en el Presupuesto. Hay algo muy claro que es que la reforma del Estado se hará, profundizando todos los aspectos que tenemos que cambiar. Tiene aspectos verticales o de políticas sustantivas como hablar de la crisis energética o la reforma en la salud, pero hay cambios que son transversales u horizontales, que cruzan toda la administración. Y acá es donde interviene el tema de los recursos humanos, el tema del personal. A eso tenemos que encontrarle una solución y dentro de ellas vamos hacia una profesionalización, una meritocracia y carrera. Tenemos una población de funcionarios envejecida, con un promedio de más de 50 años cuando en la industria privada el promedio es de 37. Se ha roto un intercambio generacional que tenemos que reconstruir, que lo vamos a hacer dentro del egreso de funcionarios, pero también dentro del ingreso democrático. Porque lo que se ha venido haciendo es un ingreso basado en el clientelismo y no en los valores democráticos.

 

¿Y cómo se lo piensa revertir?

-En un país donde el trabajo no abunda, donde cualquier empleador se puede dar el lujo de hacer competir a los iguales para quedarse con los mejores, ¿por qué el Estado tiene que negarse a que jóvenes que son mejores entre iguales, no puedan ingresar dándole la frescura y un sólido conocimiento al sistema? Y yo no reniego de la gente que ya existe, es decir, tenemos que tratar de juntar esa experiencia con los nuevos valores. Sostenemos que lo que hay, hay que mejorarlo. Por eso tenemos nuestra escuela de capacitación y formación de funcionarios.

 

-En ese sentido la desarticulación de la «inamobilidad» es fundamental, ¿no?

-Esa es una palabra compleja. Por ejemplo, la inamobilidad en el sentido clásico se inventó para proteger al más débil. Ingresaba tal político y decía, «bueno ahora entran los míos». Viene el otro y hacía lo mismo. Es decir, una inamovilidad que fue para defender al trabajador de lo que el político de turno solía hacer. Pero otra cosa muy distinta es la movilidad adentro del Estado. Porque si me preguntás si en el Estado sobra gente, yo te voy a responder que «sobran-faltan». Y no es que esté loco. En algunos lados sobran y en otros faltan. Entonces, lo que sucede es que como todo está hecho en compartimientos estancos como si fueran cajitas, las personas no se pueden mover de aquí para allá…

 

-O directamente no pueden entrar a esa cajita…

-Exacto, pero además, cuando la gente está inhibida de crecer dentro de la organización, eso es muy malo. Porque si yo a vos te incorporo y te meto en ese sistema de cajitas, vos por más que te recibas, que hagas postgrados, maestrías, no vas a poder ponerlos en práctica. No vas a crecer y por tanto no va a crecer el sistema. El Estado debe aprovechar esos conocimientos que el funcionario tiene. Entonces, detectada esta situación, nosotros vamos hacia la creación de un proyecto que estamos propiciando en este presupuesto que es un sistema organizacional y retributivo donde se posibilite la movilidad horizontal y el crecimiento en carrera de la gente. Que la competencia no sea sólo para ingresar, que sea también para crecer adentro.

 

-Rasgo que hoy es completamente opuesto. La imagen que se tiene a veces del funcionario público es la de aquel desmotivado, que se siente seguro de que «de acá no me saca nadie». Y en ese sentido es difícil luchar contra esta concepción…

-Yo eso lo comprendo y sé que es así porque muchas veces yo mismo lo he vivido. De la misma forma te digo que hay gente que es portadora del cambio, desde antes que nosotros llegaremos acá, pero que estaban achatadas por el sistema. Pero también es cierto que hay un control sancionatorio y otro que es mucho más profundo que es el control social.

 

-Ahora, lo lógico es que si alguien comete determinada falta, sea sancionado y si es necesario que salga del cargo, se lo saque…

-El imaginario colectivo piensa que realmente una vez que entrás no te saca nadie y no es así. El régimen sancionatorio existe, lo que pasa es que no se lo cumple como se debería.. Si cada cual premia y castiga de acuerdo a lo que el estatuto hoy dice, te puedo asegurar que no hay ningún problema.

Por la Comisión Nacional de Servicio Civil la cual integro, pasan muchos pedidos de destitución diariamente. Ahora, también te digo que está bien que existan garantías para el funcionario, porque no se trata de que venga el primer jerarca y diciendo no me gusta tu cara, vaya y te saque.

 

-En estos casi ocho meses de gobierno ¿con qué se han encontrado? ¿Qué tipo de irregularidades han percibido?

-A nosotros en esta oficina, que es relativamente pequeña, no nos corresponde hablar del despilfarro. Yo creo que el hecho más notorio ha sido el «no gasto» que imperaba. Porque cuando vos no existís, dejás de sacar las publicaciones, dejás de pagar la cuota a los organismos internacionales, dejás de hacer que los funcionarios participen de cursos de mejoramiento, dejás de pagarle a los docentes para que los funcionarios puedan formarse, no te preocupás por el equipamiento informático, entonces acá el problema es que ¡nosotros ahora vinimos a gastar! Pero si dentro de ese gasto se incluye que yo tenga diez autos que me vayan a buscar a casa, eso ya es despilfarro, no es la austeridad republicana con la que trabajamos hoy.

 

-Pero que la hubo, todos lo sabemos…

-Sí, no te lo puedo negar, pero yo creo que se la fue adecuando a lo que es una ética normal de trabajo. Nadie tiene que llamarse «maravilloso» por lo que tiene que hacer. Nos acostumbramos a ver que las cosas se hacían tan burdamente, que entonces hoy la gente se sorprende con lo que hacemos nosotros, pero cuando en realidad hacemos lo que era esperable y normal.

 

-El tema de los «ñoquis», ¿cómo se lo resuelve? ¿Qué tipos concretos de faltas han encontrado?

-El tema de los ñoquis se resuelve fácil y rápidamente. Ese no es el problema. Que encontramos una administración caótica nadie lo puede negar, pero no lo digo yo, lo dice el mismo presupuesto. Yo a lo que le tengo mucho temor es a que tantos años de «no te metas», de «no vale la pena», haya generado en una línea de población de los funcionarios, la frustración. Porque levantar a la gente de la frustración siempre es complejo. No se trata de boicotear las estructuras, hay que integrar a la gente al proyecto.

 

 ¿Qué pasa con los becarios y pasantes?

-Ese tema está incluido dentro del presupuesto y habla de que los becarios y los pasantes se estudiarán en comisiones paritarias en cada uno de los incisos tanto ministeriales como otros organismos estatales para tomar decisiones acerca de si entran o no. *

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