Ausencia de la plana mayor del PCU en la despedida al ex dirigente Jaime Pérez
Pérez fue uno de los promotores de la renovación del PCU, planteo que hizo a través de un trabajo teórico cuyo título fue «El ocaso y la esperanza». Al verse frustrada su iniciativa de crear un partido por el Socialismo Democrático, se retiró de su colectividad política. Los principales dirigentes del PCU no estuvieron presentes.
Previo a la partida hacia su última morada, sus restos fueron velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, donde los oradores destacaron su «valentía intelectual, personal y política».
Los presentes, a iniciativa del dramaturgo Iván Solarich, cantaron versos de Antonio Machado, siendo quizás el momento más emotivo.
La ceremonia tuvo una parte oratoria a cargo del ex dirigente comunista Esteban Valenti, del intendente de Canelones Marcos Carámbula, del senador Enrique Rubio en nombre de la Mesa Política del Frente Amplio y de Rafael Michelini en representación del Senado de la República.
«Optimismo inclaudicable»
En un emotivo discurso, por momentos entrecortado por el llanto, Valenti dijo que «lo despedimos físicamente, porque es difícil imaginarse a Jaime sin ideas, sin lucha y sin recuerdos».
«Para muchos de los que estamos aquí, fue un referente político, humano y una parte importante de nuestras vidas, como también lo fue para la izquierda uruguaya y para toda la República».
«Todo lo que él fue, lo conquistó con su esfuerzo, su inteligencia y su sacrificio. Es difícil conocer a alquien a quien las cosas le hayan costado más. Su optimismo inclaudicable impedía suponer que se estuviera ante alguien tan valiente. Su historia no solamente es de valentía personal, sino también de valentía intelectual y política».
«Es la historia de alguien que efectivamente puso el pellejo detrás de sus ideas y pagó hasta para morir. Cuánto de esta larga agonía es el resultado de los interminables años de tortura y de horror que vivió».
«Y no lo torturaron por casualidad, sino porque en el Partido Comunista ocupó los lugares más difíciles, arriesgados y en los peores momentos», afirmó Valenti.
«En un mundo que para él se estaba desmoronando, lo asumió plenamente, con valentía y fue el primer y principal promotor de un debate, en que puso en discusión todo lo que tenía y asumió todos los costos y los riesgos sin recurrir en ningún momento a ninguna coartada o resolución administrativa, sino de frente a la sociedad». Finalmente, Valenti destacó la trayectoria de Jaime Pérez como personalidad comprometida con la democracia. «Es bueno que hoy lo estemos velando en este edificio, en la casa de la democracia, donde Jaime se jugó (como legislador) en la época más dura y más cruda, en favor de las ideas democráticas y la defensa de las instituciones».
«Ojalá que la muerte, que no hace a nadie mejor, ni menos pecador, ni más justo, nos hiciera a nosotros mirarlo en la verdadera dimensión por el aporte que ha hecho a la política, a la democracia, a la izquierda y a la decencia de este país».
Una deuda importante
El actual intendente municipal de Canelones y ex integrante de la dirección del Partido Comunista, Marcos Carámbula, dijo que Jaime Pérez «es la expresión de una vida de lealtad permanente y es la historia de un obrero peletero que construye esa clase obrera protagónica en nuestro país, integrada por anarquistas, comunistas, socialistas, cristianos y batllistas».
En tanto, para el senador vertientista Enrique Rubio «tenemos una deuda muy importante con lo que hizo Jaime y con los fundadores que él encabezó».
«Si hoy estamos en los lugares que estamos y haciendo las cosas que estamos haciendo, que queremos hacer y que vamos a hacer, se debe en gran medida a cosas que hicieron personas como él».
En representación del Senado de la República, el líder nuevoespacista Rafael Michelini sostuvo que «era un luchador, creía en lo que hacía y luchaba por la igualdad». «Fue rebelde, tenía ideas, se jugó el pellejo, fue torturado y siempre dio la cara, pero Jaime era el hombre de la sonrisa y así lo vamos a recordar».
Emoción en el Palacio Legislativo
En el Salón de los Pasos Perdidos también estuvieron además de sus familiares- el vicepresidente de la República y presidente en ejercicio Rodolfo Nin Novoa, los ministros Jorge Brovetto y Héctor Lescano, el ex presidente Julio María Sanguinetti, el intendente de Maldonado Oscar de los Santos y el de Montevideo Ricardo Ehrlich, la senadora Mónica Xavier, el ex senador Carlos Cassina, el pro secretario del Senado Santiago González, los diputados Enrique Pintado, Lilián Kechichián y Washington Abdala, los ediles Eduardo Pereyra, Rosana Paredes y Dari Mendiondo, el ex presidente de la Junta Departamental de Montevideo Ramón Cabrera, el rector de la Universidad de la República Rafael Guarga, Silvia Ferreira, el dramaturgo Iván Solarich, el artista plástico Anhelo Hernández, la historiadora Lucía Sala de Tourón, los ex dirigentes de la CNT Luis Iguini, Ruben Villaverde y Alcides Lanza, la publicista Selva Andreoli, el director de Caras y Caretas Alberto Grille, el director del informativo de AM LIBRE Raúl Legnani, el secretario del intendente de Maldonado Eduardo Corletto, Rosario Portella de la Cancillería, el dirigente de la Alianza Progresista Julio Pérez, los profesores Antonia Yáñez y Roberto Pereyra, y María Espínola, entre otros.
En el Cementerio del Buceo se agregaron Bethel Seregni y el diputado de Maldonado Pablo Pérez González. En la noche anterior también se hicieron presentes en la sala velatoria, en distintos momentos, Alcira Legaspi de Arismendi y Sonia Arismendi y los ministros José Díaz y Mariano Arana. *
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