Embajador ante la ONU apoyó beneficios para ex presos y exiliados
En un correo electrónico de circulación restringida entre integrantes del colectivo de los ex presos políticos, Crysol, el embajador uruguayo ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), doctor Alejandro Artucio, apoyó una «justa» solución jubilatoria para presos y exiliados.
Crysol celebrará el domingo 30 de octubre una nueva asamblea de ex presas y presos políticos durante la dictadura civil y militar para tratar un proyecto legislativo para reconocer los tiempos de cárcel o exilio a efectos del cómputo de años necesarios para la jubilación.
«Queridas compañeras y compañeros. Ex presos, exilados y perseguidos», comenzó el doctor Artucio. «Como supe que tendrán una asamblea importante», explicó el diplomático en un correo fechado el 16 de octubre, «quisiera que estas líneas solidarias les lleguen antes».
«También yo, como ustedes, viví y padecí lo que relatan: un trato innecesariamente cruel, inhumano, y que buscaba degradar y destruir», recordó Artucio de sus tiempos en prisión. «También mi compañera y yo fuimos destituidos por causas políticas de nuestros trabajos, y después de la cárcel ‘expulsados» del país», remarcó.
En el correo que culminó con «un abrazo solidario» a los miembros de Crysol, el doctor Artucio se pronunció por «la pronta aprobación de la ley jubilatoria justa y digna que reclaman (y reclamamos)». «Cuando Uruguay salió de la dictadura», relató Artucio a continuación, «muchos sectores tuvimos una muy, pero muy modesta reparación. A los funcionarios del Estado (era mi caso) se nos permitió optar entre reintegrarnos al trabajo y los que tenían 10 años de servicio podían jubilarse con un monto preferente a los demás funcionarios. Los compañeros bancarios lograron se les reintegrara o se les reconocieran, se les computaran a los efectos jubilatorios futuros, esos años ‘perdidos'».
«¿Quiénes quedaron al margen de todo reconocimiento?», se preguntó el activista humanitario para responderse: «Los demás trabajadores de la actividad privada, que estuvieron presos por causas políticas, o debieron exilarse o vivir clandestinos.
Cuál es la razón para esa diferencia entre una y otra víctima, porque lo que importa son las víctimas. NINGUNA», reafirmó con mayúsculas en el texto original. «Veinte años se está tardando en reconocer la justicia de un reclamo», dijo y señaló: «En esos 20 años algunos murieron, otros cayeron en la indigencia y el desánimo. Todavía es tiempo de corregirlo y ese tiempo es ahora; ni un minuto más tarde», advirtió el embajador. *
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