Mauricio Macri: nace el Berlusconi argentino

El millonario empresario y presidente del club Boca Juniors, Mauricio Macri, 46 años, dio un gran paso en su aspiración de ser el eje de un polo de derecha en Argentina, al ganar los comicios legislativos ayer para diputado por la capital federal, según cifras oficiales y sondeos a boca de urna.

«Hoy nace la construcción de una alternativa nacional que necesita nuestra democracia, que tiene como eje la calidad de gestión, la recuperación del Estado como instrumento que puede redistribuir la riqueza en Argentina», dijo un exultante Macri para festejar el triunfo, según los primeros resultados difundidos por televisión.

Los primeros datos oficiales con 10,18%; señalaban que Macri, candidato por la derechista Propuesta Republicana (PRO) se imponía en la capital argentina con 34,79% de los votos, seguido por el canciller Rafael Bielsa candidato del oficialista Frente para la Victoria (FV) y la socialcristiana Elisa Carrió. «Se consolida una nueva forma de hacer política en Buenos Aires, preocupada por la calidad de vida de la gente», señaló Macri, al citar «las máximas preocupaciones que son el desempleo y la inseguridad».

Para muchos observadores Macri podría representar el Berlusconi argentino, ya que el premier italiano construyó buena parte de su partido derechista desde la presidencia del famoso club AC Milan, de la primera división del Calcio italiano.

Macri insistió en querer posicionar a la alianza PRO, que tejió con el ex ministro de Economía Ricardo López Murphy, como «la verdadera alternativa democrática», al gobierno del presidente peronista progresista Néstor Kirchner. El candidato se tomó licencia de la presidencia del club de fútbol Boca Juniors que ganó en diciembre de 1995, cuando era un empresario joven (36 años), millonario y controvertido, para dedicarse de lleno a la campaña electoral, pero seguramente logró votos entre los fanáticos auriazules.

Macri fue sumando voluntades en la capital argentina, tradicionalmente esquiva al peronismo (oficialismo a nivel nacional), con un discurso basado en el reclamo de seguridad y orden, con el que logró convencer a la fluctuante clase media porteña.

El empresario, denunciado por corrupción en compra y venta de jugadores, se lanzó a la arena política recién en 2003, como candidato a alcalde de Buenos Aires, cuando logró un triunfo en primera vuelta pero cayó en el balotaje frente al centroizquierdista Aníbal Ibarra, apoyado por Kirchner. *

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