La izquierda alcanzó la "utopía" de ser gobierno: es hora de gobernar
Anoche se celebró -en la sede departamental del Partido Socialista (PS)- la mesa redonda «Pensando el país productivo».
Participaron el subsecretario de Industria, Martín Ponce de León, el director del Departamento de Políticas Macroeconómicas del Ministerio de Economía, Fernando Lorenzo y el ex dirigente de los bancarios, Eduardo «Lalo» Fernández.
Para romper el hielo, «Lalo» Fernández, expresó que la izquierda cumplió «la utopía de los Frugoni, los Trías, los Luisi, que era poder ser gobierno», y ahora «lo que debemos hacer es gobernar, porque el gobierno debe gobernar y la fuerza política debe contribuir para profundizar la democracia».
Agregó acerca de las prioridades del gobierno que «no podemos pensar que el Panes es el buque insignia, sino que es el remolcador que arrastra al enorme transatlántico que es nuestro programa de gobierno».
Por su parte, Ponce de León, pidió «sensatez» para resolver los «problemas clave» que evitan al Uruguay llegar a ser un país productivo.
Para cumplir tal cometido señaló «hay que tener en cuenta» los tres tiempos (el de la emergencia, el del crecimiento y el de la educación, la ciencia y la tecnología) que se presentan en la actual administración, los cuales deben empezar a «moverse juntos». Afirmó que el nudo que impide solucionar a los verdaderos problemas que traban la situación no vienen de la crisis bancaria de los últimos tres años ni de los 15 años de atraso cambiario, sino de mucho más atrás. Aquí, encuentra el justificativo en la decadencia histórica del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país, que pasó de representar un 3,2% del total de América Latina, en la década del 50, a ser el 0,8% en el 2000.
Para lograr la «necesaria mejoría» en estos guarismos, aseguró el jerarca, es «imprescindible gobernar en red», lo que significa «no defender las chacritas».
Entre tanto, Lorenzo, reiteró que para alcanzar el desarrollo productivo, se debe -indefectiblemente- mejorar los «siempre alicaídos porcentajes de inversión» que existen en el Uruguay, que son inferiores a los de Haití.
Todo esto provoca que esta sea una sociedad que «piensa poco en el futuro» y tiene «efímeros procesos de crecimiento».
Aseguró que ni el tamaño del Estado ni la falta de recursos financieros son causa de las escasas inversiones y planteó que «no solo el Estado debe ser portador del bienestar de la gente, sino que deben abrirse esa posibilidad al sector privado.
Defendió como solución válida la inversión en la forestación y adjudicó a la promocionada reforma tributaria la «segura causa» de la mejoras de los ambientes de inversión.
Para cerrar y al ser consultado acerca de su visión sobre el Tratado de Inversiones con EEUU, puntualizó que «una sola cosa no puede cambiar la dirección de nuestra economía, sino una serie de iniciativas».
Remarcó que «no es lo único que se puede hacer para captar las inversiones» del país del norte, hay muchas otras formas y recordó que «no hay soluciones mágicas en nada y menos en este tema».
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