DESDE EL SENADO - Aún con unanimidad de votos, no hay acuerdo parlamentario

Senado postergó por sesenta días el debate sobre Tratado de Inversiones

A las 15.04, Rodolfo Nin Novoa declara abierta la sesión extraordinaria solicitada por los blancos para analizar el Tratado de Inversiones con los Estados Unidos. La única novedad previa es el juramento de Gustavo Guarino que ocupará la banca de Eduardo Ríos.

Jorge Larrañaga hace una exposición focalizada en cuestionar lo «errático» de la posición de la izquierda en el tema. El líder blanco detalla que el propio Presidente de la República le manifestó que no abordaría el tema, porque «estaba en el Parlamento». Señaló que días después el senador Couriel, les dijo que el tema estaba siendo evaluado por el Ejecutivo. Luego de ello, recordó que el propio Nin Novoa dijo en Estados Unidos que sería positivo firmar el acuerdo. Luego recordó que el canciller dijo que la posición de Nin, «no era la de la Cancillería». «Ahora nos dicen que el asunto no está ni aquí ni allá, que se les están haciendo algunas modificaciones. Confirmamos nosotros: no hay una posición definida». Apuntó entonces el «tiempo que se ha perdido», en tanto el gobierno pidió plazo para consultar a Argentina y Brasil. «¿Dónde se hizo?, «¿a quién se consultó?, ¿cómo se oficializó? No sabemos». Concluyó apuntando sus baterías contra «el próximo viaje del señor Presidente de la República, que nos dicen ahora que inicia una gira de 15 días acompañado por 6 o 7 ministros con los que va a hacer un consejo, parece que en París….».

«Que nos invite. Queremos ir…» se escucha la voz de Alfie riendo con Sanguinetti.

Campanilla de orden de Fernández Huidobro, ahora en la presidencia, en tanto Nin Novoa ocupa la banca del tupamaro para responder las alusiones que le hiciera Larrañaga. Efectivamente, Nin Novoa apunta a Larrañaga como «conspicuo lector de diarios» y le indica que «no hay que creerle siempre a los diarios», para contar una anécdota a propósito. Explica entonces que sus dichos en Estados Unidos fueron mal interpretados por una periodista y que en realidad había dicho que sería bueno aprobar el tratado antes de fin de año.

Larrañaga se niega a ser «circunscripto como lector de diarios: lo que pasa es que en la oposición nos tenemos que enterar por los diarios de las iniciativas del gobierno, es la única forma». La emprende entonces contra Nin diciendo que las afirmaciones en EEUU «las escuché yo en la prensa radial» y apunta que no se insista en «esta suerte de paranoia con operativos de prensa, como ya hemos escuchado acá». Insiste también en atribuirle responsabilidades a Alberto Couriel, por no haberles brindado información entendiendo que con ello encubre la interna oficialista.

El presidente Fernández Huidobro no da abasto para reclamar se atengan al reglamento y no hagan alusiones personales, y al fin se encoge de hombros….

Couriel la emprende ahora contra Larrañaga «que llena de calificativos mi persona y la interna de mi partido. Si nos metemos en las internas de los partidos hay que tener cuidado porque nunca sabemos donde termina la discusión». Agrega leña al fuego de los periodistas: «Hay que tener cuidado al leer la prensa, las informaciones no son siempre correctas». Le pasa la cuenta también al nacionalista «ya que les dimos la oportunidad de integrar el gabinete ministerial y no aceptaron, de integrar los entes y servicios descentralizados y no aceptaron», descartando entonces el reclamo blanco de carecer de información de primera mano.

Larrañaga protesta por las alusiones directas violando el reglamento «Lo que es bueno para Larrañaga no vale para Couriel», brama con el micrófono apagado.

 

Couriel: «Usted no hace ningún esfuerzo para enterarse».

Couriel pasa a explicar entonces que se está apoyando «la posición del Presidente de la República para cambiar algunos puntos. «Toda la bancada está totalmente de acuerdo en una sola posición. La oposición podrá decir lo que quiera, pero hay una posición común».

Recuerda que todo el espectro político del país coincide en la necesidad de inversiones, que todo el mundo quiere negociar con Estados Unidos, «pero eso no quiere decir que les digamos: amén», y enfatizó la necesidad de rever aspectos que el gobierno colorado, entendió, firmó sin más ni más.

En cuanto a las reuniones con los demás países del Mercosur, detalló las que se llevaron a cabo en torno al tema.

Puntualizó también que los aspectos a reverse incluyen: la cláusula de la nación más favorecida, los tribunales de controversia, y el artículo 17, sobre negocios e inversiones de países no amigos de Estados Unidos. Concluyó apuntando la necesidad de «avanzar en estos temas, pedir un esfuerzo a todos los sectores políticos» y pidió un cuarto intermedio de 60 días antes de volver a debatir el tema en el Senado.

La moción es aprobada con los votos del oficialismo exclusivamente.

 

«El Tratado en la Luna»

A las 16.28 horas, Jorge Larrañaga agita las aguas planteando la «enorme contradicción» que le significa, «que nos digan que el Tratado está en el Parlamento, y no está; que está en el Ejecutivo, y no está; que está en consulta, que está para revisar… el Tratado debe estar ya, en la Luna».

Julio María Sanguinetti, plantea entonces que «el Partido Colorado creó y defendió todo esto». Pero apunta que «cuando se dice que hay modificaciones lo cierto es que no hay ninguna» y apunta que las reformas «son cosas obvias. No hay nada para negociar, es irrelevante». Apunta que los colorados están dispuestos a votar. «Estamos queriendo votar, nos alegramos además, porque el Presidente de la República nos anunció no solo el Tratado, sino también uno futuro de Libre Comercio… No van a alcanzar los muros de la ciudad para pintar», concluye riendo con los demás de su bancada.

Luis Alberto Heber, carraspea antes de arrancar a fondo contra Couriel. «No da interrupciones y ahora pide una moción mordaza para que nadie hable. Con esto solamente empeora el relacionamiento con la oposición», interpretando la moción de Couriel de postergar el debate. «No puedo creer que terminamos con un cuarto intermedio para no discutir. No tienen convicciones y nos quieren callar…»

Hasta ahí solo había alguna inquietud. Pero entonces el herrerista la emprende contra el partido de gobierno que «no tiene apoyo de sus propias filas. No pueden ni siquiera alinearlos a los de sus propias filas. Y claro así el gobierno no quiere discutir…». Esto genera protestas a las que pone fin Fernández Huidobro, aún en la presidencia, recordando que no debe haber alusiones políticas ni personales.

Ingresa al ruedo oratorio el senador Isaac Alfie, quien cataloga de «falta de respeto al Partido Colorado» la forma en que se aborda el tema, «nosotros fuimos quienes hicimos todo, preparamos todo (…) y ahora ni siquiera nos dejan que digamos nada (…) si lo que quieren es que no digamos más nada, que lo digan y se acabó, entonces no venimos más (…) como dijo Sanguinetti: no le cambiaron nada, sacaron cosas del anexo y las pusieron en el texto, cuando todo era ya lo mismo. Solamente queremos saber qué es lo que cambian: votarlo lo votamos, porque el Tratado lo hicimos nosotros».

El nacionalista Ruperto Long participa alegando que se emprendió «el camino equivocado», en tanto «los comentarios que acá se hagan no van a cambiar el Tratado visto desde los Estados Unidos», y que «recibir el tema en dos meses más, es hacerlo con todo el pescado vendido».

El frenteamplista Alberto Cid genera sorpresa en su bancada. «Deberíamos haber habilitado la palabra a la oposición», al tiempo de reconocer que en el sector «se reconocen dificultades que no se han podido homogeneizar». Consideró la postura de su tocayo Couriel, «un gesto infeliz
, aunque esta convocatoria (hecha por los blancos) esa, es absolutamente infeliz». Cid no obstante había votado la moción de Couriel.

Francisco Gallinal avanza entonces en la crítica alegando que «el gobierno no tiene contralor. Tiene absolutamente los votos y la libertad de aprobar el Tratado. Pero ahora pretende que la oposición no pueda hablar, que no pueda ni considerarlo. Pido la recapacitación de lo aprobado». Y apunta algo que será crucial: «¿Qué artículo del reglamento puede acallar a todos los que estaban anotados para hacer uso de la palabra? Ninguna».

Esto genera argumento de la Secretaría en el sentido de que se hizo lo correcto. La duda continúa en el aire y las discrepancias son manifiestas.

Vuelve Couriel a la palabra diciendo que «me duele y molesta decir que pido un cuarto intermedio. Pero es tarea del Poder Ejecutivo que esto esté resuelto y después lo discutiremos acá. Me dan la razón que no se puede discutir, porque dicen que no hay cambios…». Alude en su exposición a Sergio Abreu por haber sido canciller blanco, y conocer el asunto. Sanguinetti protesta por la alusión personal.

Abreu también («Pago por lo que digo y por lo que no digo»), y la emprende entonces «porque no hemos podido argumentar. Podíamos haber aportado, discutido; queríamos dar ideas (…) si hasta esto se excluye, entonces volvamos al Consejo de Estado: levantamos la mano y basta».

Enrique Rubio alega entonces que «eso es un absurdo en materia parlamentaria. Si quieren aportar, hay otro ámbito, no el Parlamento: esto es carente de realismo político. (…) No quiero discutir. El Poder Ejecutivo lleva este asunto con mucho celo (…) es que hay mucho que no entiende de lo que votó el gobierno anterior…».

«Pregunte, pregunte que le contestamos», grita entre risas Alfie.

Gustavo Penadés también la emprende calificando de «gravísimo error» el planteamiento de Couriel. Afirma que hay «una actitud infantil que sorprende» y la emprende contra la consulta a Argentina, «dónde creen que Kirchner y sus secuaces los van a apoyar».

Larrañaga culmina la discusión alegando que ha habido «un atropello» y que «no protesto en la liga, lo que pierdo en la cancha».

Baráibar y Korzeniak hacen alegatos a favor de la postura oficial.

Larrañaga recuerda que «seguimos esperando la correcta aplicación del reglamento del Senado: hay que terminar la lista de oradores» y hace algunas alusiones al manejo del reglamento, las que evidentemente colman la paciencia de Nin. Como presidente plantea un cuarto intermedio para analizar el tema con los coordinadores de bancada.

 

Largo intermedio

Durante casi una hora se mantendrá el cuarto intermedio, que culmina con el regreso de los legisladores a sala, sin más comentarios sobre el Tratado.

Consultas posteriores en la bancada opositora indicaron a LA REPUBLICA que se aceptó por el oficialismo un incumplimiento (involuntario para la presidencia) del reglamento que determina la necesidad de agotar la lista de oradores. El tema se tratará dentro de 60 días, pero también antes ya que los blancos confirmaron una nueva sesión extraordinaria por el asunto para el 1º de noviembre. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje