Elecciones universitarias: las listas gremiales confían en amplio triunfo
«En la Universidad existe una ley no escrita que dice que si querés quemar a un candidato hacelo público», comentó ayer un dirigente estudiantil. Por eso, en la elección de hoy, oficialmente no se manejan nombres para decanos ni para nuevo rector.
Hasta ahora ha funcionado un sistema «a la mexicana», donde el rector saliente ha sido determinante en la elección de su sucesor. En este caso, Rafael Guarga tiene hasta mayo para volcar su apoyo a varios actuales decanos con posibilidades de sucederlo.
De hecho, altas fuentes universitarias dijeron a este diario que algunos nombres ya comenzaron a manejarse. Entre ellos, figuran el actual decano de la Facultad de Arquitectura Salvador Schelotto, el de Ciencias Económicas Miguel Galmés y el de Química, Alberto Nieto. Pero no se descartan nombres como Pablo Pebe actual pro rector de enseñanza que tiene dentro del ámbito académico una fuerte proyección legitimada por su desempeño en ese cargo.
Por eso, aún si algunas orientaciones del rectorado son resistidas por los gremios, no se espera que muchos temas de fondo cambien a partir de esta elección. Todos los sectores tienen en su discurso la posibilidad de impulsar una modificación –de diverso signo– a la Ley Orgánica de la Universidad, pero nadie lo plantea como urgente. Si bien hay competencia de listas en diferentes facultades y en diferentes órdenes, en general se conoce de antemano el resultado más probable. Entre los estudiantes –donde la elección ha despertado más interés–, la FEUU ha ido elaborando un proyecto de universidad que impulsa en estas elecciones y se contrapone, fundamentalmente al de la CGU (nacionalistas).
Las listas
En el orden docente predominan las listas gremiales, aunque hay oposición en varias facultades. En especial, en Veterinaria hay cuatro listas y es posible que la afín a ADUR no obtenga mayoría, según fuentes consultadas.
Entre los egresados, las principales listas también responden a los colegios profesionales, aunque tradicionalmente es fuerte la oposición de las listas afines a los partidos tradicionales en Ciencias Económicas y Derecho. En total hay 25 listas de profesionales y en este orden, las diferencias suelen ser más netamente políticas que universitarias.
Entre los estudiantes, se espera un triunfo de las listas de la FEUU en todas las facultades, excepto en Agronomía y Veterinaria, donde la CGU es fuerte. Pero tampoco este resultado sería una novedad, porque ese fue el de las elecciones anteriores.
La CGU se presenta en nueve facultades este año, pero en la única otra donde la lucha electoral parece que será reñida es en Medicina, donde una tercera lista, Estudiantes Independientes, ya obtuvo más votos que la Asociación de Estudiantes de Medicina en las elecciones del Sindicato Médico, en la que los estudiantes votan.
Lo general
Rafael Guarga ha intentado dotar a la Universidad de una gestión moderna, que parte de un plan estratégico a largo plazo, que se ha ido elaborando y desarrollando en los cuatro años de su rectorado.
Los lineamientos generales apuntan a una universidad diseminada por el país e incluso por el área metropolitana, con centros autónomos y con mayor orientación a la investigación, la colaboración con la actividad privada, el sistema de créditos, la posibilidad de movilización horizontal de los estudiantes y las diversificación carreras cortas.
En esa línea, ha tenido que navegar entre los intereses particularistas y corporativos que se han opuesto o han enlentecido los planes generales en la medida que afectaban pequeños statu quo. Pese a que para su segundo período fue electo con más apoyo, en especial más apoyo docente que en la primera, la estructura de la Universidad deja muy poco margen al rector. De hecho, solo tiene tres cargos de confianza, incluyendo a sus secretarias.
Estas tiranteces le han restado apoyo y ha sido criticado por «gerencialista» en oposición a una presunta actitud «participativa» o «cogubernista».
La plataforma de la FEUU aspira a que los fondos para investigación dejen de depender de los proyectos de cada investigador (de «intereses académicos»), para pasar a relacionarse más con las necesidades del «país productivo».
La Ley Orgánica de 1959 tiene varios proyectos de modificación, que comienzan con el Proyecto Maggiolo, de fines de los 60, que proyectaba sustituir la federación de facultades por una universidad de institutos. Más modesta es la intención de regularizar el voto de facultades creadas con posterioridad a la ley, que ahora solo tienen voz. en esta situación se encuentra, por ejemplo, la Facultad de Ciencias, la de Psicología y la de Ciencias Sociales.
Pero desde la salida de la dictadura los universitarios han temido que si un proyecto de modificación entra en un parlamento dominado por los partidos tradicionales, lo que termine cambiando sea el cogobierno mismo. Este parlamento con mayoría progresista, tampoco brinda tranquilidad total a sectores que temen que en la ley se introduzcan, por ejemplo, las ideas de cobro de matrícula, apoyada por el ministro Danilo Astori.
Lo particular
Aparte de los temas generales, en diversas facultades se juega una interna propia, a veces complicada. En la elección anterior, los gremios estudiantiles, sobre todo del área social, quitaron su apoyo a los respectivos decanos, porque habían promovido posgrados pagos. En esta elección, el proceso no desembocará en una nueva elección de decanos de las facultades, porque en algunas por renuncia u otro motivo los períodos se han desfasado de las demás.
Tampoco hay candidatos cantados para decanos, excepto aquellos que pueden repetir por un segundo período. En Derecho, un delegado de la CGU violó el compromiso de respetar la voluntad de la asamblea y su voto fue decisivo para elegir al actual decano. A partir de ese momento, la vida interna de la facultad fue muy tensa.
En Veterinaria, la situación fue peor, ya que un grupo de consejeros se negó a asistir a las sesiones hasta que renunciara el decano. Aunque eran minoría, su número alcanzaba para dejar al órgano sin quórum. La Universidad los sumarió y apartó del cargo por obstrucción al órgano de gobierno, pero finalmente, el decano también renunció. *
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