Informe de la Armada aporta datos de los GAU e incluye documentos de archivos del Fusna
El informe que la Armada uruguaya entregó al gobierno como ampliación de su primer documento sobre los desaparecidos en Uruguay, aporta una serie de nuevos datos, pero no logra confirmar el destino final de un grupo de uruguayos secuestrados en Argentina en 1977 y 1978.
El documento, que pudo leer LA REPUBLICA, reconoce la existencia de una coordinación e intercambio de información entre el Fusna (fusileros navales) y la Escuela de Mécanica de la Armada (ESMA) argentina, así como entre las prefecturas marítimas de ambos países.
El documento, sin embargo, no tiene indicios sobre el eventual traslado de aquellos uruguayos de los Grupos de Acción Unificadora (GAU) desde Argentina, y sostiene que sus oficiales no intervinieron en los Pozos de Quilmes y Banfield donde los GAU estaban secuestrados.
Se afirma que, según los testimonios obtenidos y las respuestas de los oficiales interrogados, la Armada uruguaya no tendría responsabilidad en el deceso o en la desaparición de ninguna persona, a la vez que se niega que en el Fusna se torturara en forma sistemática.
Decisión del «cónclave»
El material -unas dieciséis páginas con una introducción y varios anexos- acepta la participación de la Armada en el traslado ilegal a su país del montonero argentino Oscar De Gregorio en 1977 y de otro argentino no identificado, que habrían «devuelto» en 1978 a través del «vapor de la carrera».
La captura de De Gregorio se narra en forma detallada, se da cuenta de las heridas de bala que recibió, y se sostiene que su esposa murió al masticar una pastilla de cianuro. Su devolución a Argentina, fue debatida y aprobada en el Cónclave de Solís en presencia del presidente Aparicio Méndez, dicen.
De Gregorio fue devuelto luego de una intervención quirúrgica, desde una base naval de Montevideo, donde vino a buscar un helicóptero de la Armada Argentina, fuerza con la que se aceptan intercambios de información, pero no la existencia de operaciones conjuntas.
En el anexo dedicado al caso De Gregorio, se señala que cuando se lo capturó en Colonia, se encontró la cédula de identidad de una uruguaya que tenía vínculos con militantes del GAU y que esa situación llevó a las fuerzas argentinas a relacionar a los uruguayos con los Montoneros y reprimirlos.
Los «archivos navales»
También se devela la existencia de «documentos» en los archivos navales, de los que se menciona material de la Policía Provincial Bonaerense sobre la detención de los uruguayos José Michelena Bastarrica y Graciela De Gouveia Gallo y otro con la orden de matar a Luis Fernando Martínez Santoro en 1977.
El informe naval señala que Michelena y De Gouveia figuran en un documento del P.P.B. III (órgano de inteligencia policial), quien también habría detenido a Alberto Corchs Laviña, Julio César D´Elía, Raúl Borrelli Catáneo, Alfredo Moyano y Guillermo Sobrino y, quizás, al resto de los uruguayos.
Otro documento que apareció en los archivos de la Armada da cuenta de una orden de la Policía de fecha 30 de agosto de 1977 para que se de «una D.F.» (posiblemente en referencia al término «Disposición Final») a Martínez Santoro, porque se entiende que ya no les servía para obtener información.
En uno de los anexos se hace una recopilación de información sobre las detenciones de los uruguayos del GAU en Montevideo y Argentina y se incluyen algunos documentos que el vicealmirante Tabaré Daners adjuntó para que fueran elevados al presidente Tabaré Vázquez.
La «compartimentación»
En otro de los anexos se explica el sistema operativo de los Fusileros Navales (Fusna) en la lucha contra la guerrilla y se destaca que la dependencia específica -el S2- era muy compartimentada y sólo daba cuentas al comandante de la unidad y éste al propio Comandante en Jefe de la Armada.
Se indica que los vínculos con la Armada Argentina se iniciaron en 1974 y se mantuvieron en años posteriores, y se reconoce la existencia en la época de la represión a los GAU de una oficina de recopilación de información e inteligencia denominada la «computadora». Según sugiere en el documento, la coordinación entre ambas fuerzas navales del Río de la Plata se profundizaron luego del relevo del comandante en Jefe en 1977, es decir cuando el fallecido vicealmirante Hugo León Márquez asume el cargo del vicealmirante retirado Víctor González Ibargoyen. También se hace referencia a la preocupación que el gobierno dictatorial argentino tenía ante la eventual organización de acciones guerrilleras durante el Mundial de Fútbol de 1978, situación en la marco de la cual se habría asociado a los uruguayos del GAU con la organización Montoneros. *
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