Presentan denuncia penal contra generales Rebollo, Rapela y Cristi
La «desaparición» del tupamaro Washington Barrios, en 1974, será denunciada hoy ante el juez penal de 19º Turno, Luis Charles. El teniente general (r) Juan Rebollo estaría implicado en el asesinato de la esposa de Barrios, y dos amigas. Las jóvenes tenían 18 y 19 años.
A las tres de la madrugada del 21 de abril de 1974, las Fuerzas Conjuntas irrumpieron en un apartamento de la calle Soler esquina Ramón y Santiago, en el barrio montevideano de Brazo Oriental. A cargo del operativo estaba el entonces teniente coronel Rebollo.
Tres jóvenes muchachas de 18 y 19 años resultaron asesinadas: Silvia Reyes, la esposa de Washington Barrios, y sus amigas Laura Raggio y Diana Maidanick. Rebollo sería, treinta años después, comandante en jefe del Ejército Nacional durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle.
Rebollo, al mando del entonces capitán Mario Mouriño (integrante del S2 de artillería antiárea, un conducto de inteligencia militar), y del también capitán Julio César Gutiérrez, protagonizó el operativo junto a los ya fallecidos coronel Julio César Rapela y general Esteban Cristi.
Rapela era comandante del Batallón de Infantería Paracaidista Nº 14 donde el actual Poder Ejecutivo aún procura restos de los uruguayos que fueron detenidos desaparecidos. Todos los denunciados operaban en el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA).
Familiares de las víctimas pudieron comprobar que los represores José Gavazzo, Manuel Cordero y Jorge Silveira también participaron del sangriento operativo que habría tenido por objetivo la captura de Washington Barrios, esposo de la joven asesinada junto a sus amigas.
Barrios «desapareció» el 17 de setiembre de 1974. Fue detenido por la Policía Federal Argentina en la ciudad de Córdoba. El 11 de octubre fue conducido a La Plata. Un juez lo interrogaría por ingreso ilegal al país. Ya tenía una orden de captura librada por la Fuerzas Conjuntas.
Según la versión oficial de sus captores argentinos, Barrios «se fugó» del vehículo que lo regresaba a Córdoba, ciudad donde se suponía iría a permanecer detenido, en la Unidad Militar Nº 9 donde ya estuvo, pero ahora a la espera de una resolución. Nunca volvió a ser visto.
¿Otra víctima de los vuelos de la muerte?
Los familiares de Washington Barrios tienen elementos que, según afirman ellos, hace sospechar la existencia de un vuelo clandestino en el que Barrios podría haber sido traído al Uruguay, país donde habría sido víctima de prácticas sistemáticas de tortura, y al final ejecutado.
Junto a Barrios habían sido capturados varios militantes del llamado Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), un grupo guerrillero. Todos ellos fueron encarcelados un año. Ya recuperaron su libertad y están vivos. La «desaparición» de Barrios sería inexplicable sin otro vuelo.
El asesinato de las jóvenes, a casi cinco meses antes de la captura de Barrios, será objeto de una denuncia que familiares de las mujeres presentarán en menos de dos semanas. Durante el operativo, también murió el agente Dorval Márquez, que caminaba por la calle a su casa.
La matanza de las tres mujeres con armamento militar pareció no ser suficiente para los represores: tras la masacre se dirigieron a la casa de la hermana de la esposa de Barrios, en El Buceo, quien escapó por el fondo con su marido y una matrimonio amigo con una hija menor.
Gavazzo y Cordero no tuvieron reparo en mostrar sus rostros. Incluso se exhibieron ante el padre de Silvia Reyes, a quien le habían matado una hija, y recién habían intentado matarle a la otra. Tampoco Rapela y Cristi se ocultaron: conversaron con el padre. *
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