Asociación de Fabricantes de celulosa de Argentina calificó de "confuso" diferendo con Uruguay

Industriales argentinos instan a no rechazar a las papeleras uruguayas

En la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel de Argentina (AFCP) se registran 37 industrias celulósicas papeleras, pero en orden de importancia se destacan dos como las más grandes del país, Alto Paraná SA y Papal Misionero SA (ambas instaladas en Misiones); después le siguen Papel Prensa SA (en la zona del Delta, en el Parque Industrial San Pedro); Celulosa Argentina SA (Santa Fe); y Massuh SA (Buenos Aires), entre otras empresas.

Rafael Gaviola, presidente de la asociación, admitió que si bien la industria atraviesa en los dos últimos años un buen momento, alcanzando cifras récord en exportación en el último año, no se puede hablar aún de un escenario propicio para alentar a nuevas inversiones. «La fuerte presión tributaria, en especial a través de las retenciones a las exportaciones, hace que los nuevos capitales se instalen en Uruguay o Brasil», remarcó en entrevista con Argentina Forestal.com.

Asimismo, agregó que la industria está saliendo de la crisis que enfrentó en 2001. Gaviola lamentó que estos capitales no vengan a la Argentina. Sin embargo, manifestó su satisfacción por el esfuerzo que realizaron en este último año algunas de las empresas argentinas.

Con respecto al cumplimiento de las exigencias ambientales que recaen sobre esta actividad, Gaviola consideró que «además de cumplir con las normas vigentes, hay una demanda creciente y con razón», dijo.

«Hay normas ambientales vigentes, el tema es que se controle para que se cumplan».

Rafael Gaviola prefirió dar su visión personal sobre el conflicto que se generó en Entre Ríos por la instalación de dos plantas de celulosa en Uruguay, dado que consideró por precaución no generalizar en un tema que calificó de «confuso», donde se mezclan «intereses políticos, económicos, sociales y ambientales de ambas márgenes».

En su opinión, consideró que «en el caso de la firma Botnia, ya tiene presentado un estudio de impacto ambiental que fue aprobado por el gobierno uruguayo; por lo tanto, si se instala una planta y se hace un estudio de impacto ambiental que cumple con normas internacionales que miden este aspecto, no tenemos por qué rechazarla», dijo.

En ese contexto, aclaró que «esto no quiere decir que no existan casos de empresas que se despreocupan del tema. Eso es otra cosa. Sin dudas, una planta de la magnitud de la de Botnia provoca un impacto ambiental; el tema está en que se controle y se diga cómo se lo va a controlar.

Y además, que lo que diga esta empresa sea controlable», dijo. «Argentina tiene sobre el río Paraná, tres plantas industriales que producen pasta celulósica, y las mismas son muy cuidadosas del medio ambiente. Por supuesto que su presencia tiene un impacto ambiental, pero es controlable», aseguró Gaviola.

Por otra parte, el empresario recordó que en Entre Ríos existió hace unos años atrás un proyecto de inversión que después fue postergado, «en aquel momento no hubo resistencia. El proyecto no avanzó por otros factores ajenos a los que hoy se están debatiendo. Pero de todas maneras, yo me pregunto qué hubiese pasado si esas plantas que se construirán en Uruguay se hubiesen instalado del lado argentino. ¿Habríamos tenido la misma reacción? No sé. Nadie discute que las plantas de producción de celulosa tienen que ajustarse a las prácticas y normas ambientales internacionales, pero si las mismas se cumplen, no se puede protestar livianamente». *

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