"El acuerdo entre Venezuela y Uruguay es la antesala de la integración en Latinoamérica"
Gutiérrez encabezó una delegación de la Asamblea Nacional de Venezuela, integrada también por los diputados Carlos Espinosa y Víctor Hugo Morales, que estuvo en Montevideo participando de los festejos por el 80 aniversario de la inauguración del Palacio Legislativo. El legislador pertenece al partido político «Podemos», que integra la coalición de gobierno del presidente Chávez.
En diálogo con LA REPUBLICA, analizó la nueva realidad de su país, el futuro de la integración regional y se refirió a un «nuevo orden económico» en América Latina.
-¿Cuál es su visión sobre los acuerdos recientemente firmados entre los gobiernos de Venezuela y Uruguay?
-Creo que tienen una dirección bien precisa, no solamente en el sentido tradicional de fortalecimiento de relaciones entre dos países, sino que tienen el objetivo de convertir este relacionamiento en una punta de lanza del proyecto histórico que tenemos los venezolanos, para integrarnos a este inmenso, gigantesco y prometedor conjunto de naciones del sur, con las cuales creemos que se puede consolidar una verdadera alianza estratégica en la región, que en los hechos ya ha comenzado a dar pasos importantes.
A los entendimientos políticos que firmaron los presidentes Chávez y Vázquez, deben sucederle acuerdos de tipo económico y comercial, que permitan fortalecer las coincidencias políticas y nos conduzcan hacia una nueva etapa. Esto es la antesala de la constitución de un nuevo orden económico en América Latina y en el mundo, donde los acuerdos deberán basarse en un sistema multipolar, de respeto a la independencia, autonomía y soberanía de nuestros países y al desarrollo de democracias verdaderamente al servicio de los pueblos, su solidaridad y su integración.
-Una de las particularidades de estos acuerdos es que, una vez firmados, de inmediato fueron llevados a la práctica y no quedaron solamente en teoría.
-Eso surge de la comprensión de que no podemos limitarnos a los aspectos declarativos, sino que debemos pasar a los hechos. El día 10 de agosto se firmó aquí en Montevideo el Memorándum de Entendimiento e, inmediatamente, la Asamblea Nacional le dio sanción plena. Pocos días después ya se estaba descargando el primer embarque de petróleo en Punta del Este.
El acuerdo económico en materia petrolera es el inicio de una importante relación económica entre Uruguay y Venezuela. Debemos tener en cuenta que nuestro país ahora puede decidir qué hacer con su riqueza básica, que es el petróleo. No tenemos que pedirle permiso al Departamento de Estado ni a las transnacionales Esso, Texaco, Mobil o Shell, porque hemos decidido que nuestro petróleo debe ser un instrumento para la unidad, la alianza política y la complementariedad entre nuestras economías.
A Venezuela ese petróleo le permitirá ampliar sus mercados, porque hasta el momento hemos sido dependientes de la costa este de los Estados Unidos. Pero además, haremos propicia la oportunidad para crear nuevas condiciones para los países hermanos, como Uruguay, porque junto con el petróleo podemos brindar asesoría e inversión, por ejemplo, para ampliar la capacidad de refinación en la planta de La Teja. Esto le permitirá al Uruguay ser proveedor de derivados del petróleo en los países vecinos.
-¿Qué rubros de nuestro país le interesan a Venezuela?
-Nosotros no hemos logrado un desarrollo sustentable que nos haga autosuficientes en materia agroalimentaria. Uruguay tiene enorme experiencia en la producción cárnica, en lácteos y otros alimentos, que constituyen elementos fundamentales para ayudarnos a superar nuestra dependencia. Venezuela importa actualmente el 70% de los alimentos que consume y más del 40% si hablamos específicamente de productos cárnicos. Esta sería una excelente oportunidad para que nuestras economías fueran complementarias.
-¿Estos acuerdos abarcarán solamente aspectos comerciales?
-Los acuerdos comerciales son el camino para el acercamiento, entendimiento y consolidación de una alianza estratégica que tenga un norte político, buscando la construcción de un mundo mejor. Tenemos que liberar a nuestros países de la dependencia que históricamente hemos mantenido con Estados Unidos y con los países industrializados de Europa. Para ellos somos sencillamente mercados, espacios donde pueden colocar sus productos, pero llegó la hora de comenzar a caminar juntos para superar esa dependencia, fortaleciendo nuestras economías, procurando consolidar un mundo multipolar, donde nadie ponga por delante su poderío económico y militar para marcarle al resto de los países lo que deben hacer y a favor de quién lo deben hacer.
-¿Qué opina del llamado del evangelista Pat Robertson exhortando a asesinar al presidente Chávez?
-A pesar del rechazo que esta iniciativa ha provocado, incluso por parte de algunos sectores en Estados Unidos, igualmente es una prolongación de la permanente diatriba política del gobierno norteamericano contra Venezuela y contra el proceso que encabeza el presidente Chávez.
Por otro lado, el gobierno de Estados Unidos siempre está criticando nuestra relación con Cuba y la amistad que Chávez tiene con el presidente Fidel Castro, porque estaban acostumbrados a indicarle a los países con quiénes debían mantener relaciones. Nosotros les hemos dicho con firmeza que Cuba es para nosotros, por razones históricas y políticas, un hermano al que jamás abandonaremos.
-¿Cómo definiría la actual realidad social de Venezuela?
-Hemos logrado resolver temas que históricamente eran de discusión permanente y estamos demostrando que es posible hacerlo por la vía de un proyecto revolucionario, pacífico y democrático. Mediante el voto y la voluntad popular llevamos al teniente coronel Hugo Chávez a la Presidencia de la República y él ha entendido que el problema no era solamente ganar las elecciones. De inmediato convocó a una Asamblea Nacional Constituyente, cuyos integrantes redactaron una nueva Constitución, que es la más moderna, democrática y respetuosa de los derechos humanos de las que existen en cualquier país latinoamericano. Esa Constitución fue sometida a referéndum y aprobada con casi el 70% de apoyo popular.
La particularidad de nuestro texto constitucional es que no solamente contiene definiciones relativas al ordenamiento político y jurídico, sino que constituye un proyecto de país, con claras definiciones en materia política, económica y social.
De modo que hemos iniciado una verdadera revolución, una transferencia del poder político y económico hacia el pueblo. A partir de ahí, hemos comenzado a realizar las transformaciones. Venezuela ha pasado del 6,6% de analfabetismo a ser un territorio prácticamente libre de analfabetos.
Hemos pasado de un sistema de atención sanitaria colapsado a una política de salud al alcance de todos. Incluso, tenemos un importante número de médicos cubanos, que participan de la misión «Barrio Adentro», con los profesionales internándose en los lugares donde se precisa atender a los más necesitados, a los venezolanos excluidos.
Lo mismo sucede en materia de educación, con miles de jóvenes incorporados al sistema educativo, fundamentalmente a nivel medio y universitario.
En materia de alimentación, había una ‘rosca’ donde solamente las grandes cadenas podían ofrecer productos de calidad, a precios incontrolados e inaccesibles para la mayoría de la gente. Ahora se han creado a lo largo y ancho del país importantes centros de distribución, pequeñas bodegas en los barrios, donde el E
stado comercializa productos de calidad y el pueblo los recibe a bajos precios.
También en el campo se ha generado una rápida transformación. La ley de tierras creada por el presidente Chávez y luego aprobada por la Asamblea Nacional, contiene todas las previsiones legales y constitucionales para acabar con el latifundio y poder transferir la tierra al productor, al campesino, a quien la trabaja. Es un proceso que tiene sus dificultades, pero que ya está en marcha.
Otro tanto sucede a nivel del sector comercial, industrial y de servicios. Se han expropiado empresas que estaban paralizadas, desarrollando proyectos de cogestión entre el gobierno y los trabajadores.
En definitiva, se trata de un proceso revolucionario, donde mediante procedimientos totalmente constitucionales y legales se transfiere al pueblo el poder que antes tenían las oligarquías.
Estamos creando una nueva sociedad, un nuevo sistema democrático y político de convivencia, que nos permitirá a los venezolanos ser dueños de nuestro propio destino. *
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