ENTREVISTA - INGENIERO FERNANDO PUNTIGLIANO (PRESIDENTE DE LA ADMINISTRACION NACIONAL DE PUERTOS)

"Hay buen viento para levantar las velas"

–¿Cómo llega usted a ser presidente de la ANP, luego de tantos años de vivir en el exterior?

–Mi llamado es un poco increíble. Tiene que ver más con razones técnicas que con políticas. Yo a Rossi no lo conocía. Y no sé cómo, porque perdí la cadena de eventos, mi currículum llego hasta él. Yo se lo había dado a un amigo que me dijo que había interés en gente como yo, pero pensé que era para apoyar desde allá… Cuando me llamó Rossi quedé asombrado…

 

–¿Por qué aceptó?

–Obviamente no por razones económicas, aunque seamos realistas, el sueldo de presidente de la ANP es un sueldazo para Uruguay… El motivo real fue que siempre me sentí en deuda con Uruguay porque me dio mucho. Pero además me gustaría que mis hijos crecieran un tiempo acá, no sé si me voy a quedar cuando termine la gestión porque depende de que tenga posibilidades de seguir ejerciendo y de que mi esposa encuentre trabajo, pero me gustaría que mis hijos vivieran una parte de su vida acá para que entiendan otras cosas y una vida que en el exterior no podrían tener.

 

–¿Usted formó parte de la Generación del 83?

–Sí. Ese fue otro elemento de peso en la decisión de aceptar el cargo. Creo que en este momento, en el Estado uruguayo hay una realidad y una ficción. Una realidad que es una generación que trascendiendo los partidos políticos fue la portadora de una propuesta distinta de gestión, y esa en gran parte es la Generación del 83. Hubo una generación de jóvenes –intelectuales, obreros, sindicalistas, entre otros– que se plantearon las cosas de una manera distinta. Pero en Uruguay hubo una especie de restauración política. Cuando llegó la democracia la vieja generación (de políticos, sindicalistas y demás) retomó las posiciones importantes y la generación más joven dio un paso atrás como una muestra de respeto. Sin embargo, a la distancia, creo que le hubiera venido bien al país que hubiese estado más presente en la gestión, porque venía con el valor de romper ciertos esquemas que tenía la otra generación.

Lo que se está dando ahora es un recambio generacional. Un poco tarde porque nosotros ya estamos viejos… Si somos consecuentes con nuestra manera de ver las cosas este recambio generacional tiene que ser corto, para que los jóvenes que están detrás nuestro vengan también.

 

–¿Hay condiciones para lograr ese recambio al máximo nivel?

–Hay una coyuntura regional favorable, digamos hay buen viento para levantar las velas. Tenemos que avivarnos de hacerlo, porque cuando se levanta viento hay muchos que levantan las velas pero el que lo hace último queda en una posición relativa. Los procesos del Estado son muy lentos para responder adecuadamente, creo que es una responsabilidad de este gobierno saber izar las velas a tiempo.

 

–Dentro de esa metáfora, ¿cuáles son las velas de la ANP?

–Una, que es necesidad y señal, es el dragado, que se adjudicará en pocos días. Otra, las obras necesarias para seguir compitiendo con los puertos cercanos. Ellos tienen dinámicas más rápidas para la toma de decisiones pero están superados por los problemas de sobrecarga y organizativos, que no van a durar por siempre, y mientras los tienen tenemos que posicionarnos.

Las obras son importantes para ponernos a rueda, el mercado está creciendo en forma vertiginosa. En el último año tuvimos un crecimiento por encima del vegetativo que tenemos que seguir canalizando, y hay una rueda que viene girando que es el plan maestro. Lo que hay que plantearse es si gira hacia donde queremos y en todo caso hacer una pequeña corrección, pero hay que seguirla, acelerarla.

 

–¿Es la competencia entre los operadores un factor de desarrollo?

–Es un elemento importante para un funcionamiento óptimo del puerto que es la diversidad. Vamos a hablar de los dos grandes que tenemos: TCP y Montecom. Es importante para el puerto que Montecom tenga la infraestructura que necesita para operar, es importante que TCP haga las inversiones que quiere hacer en la medida que las quiere hacer.

La idea es canalizar obras y el tráfico hacia aquí. También hay un componente del puerto de contenedores que es la exportación importación, y la carga de granel que tienen mucho potencial de crecimiento.

 

–Pensando en la región, ¿existe la posibilidad de establecer un sistema de cabotaje?

–Sí, es posible. El fin de semana viene una delegación de Paraguay para conocer Nueva Palmira. Hay potencial por ese lado, pero hay muchas cosas que están interrelacionadas como Comisión Administradora del Río de la Plata, Comisión Administradora del Río Uruguay, el tema del dragado del Martín García en comparación con el dragado del Mitre, el problema del balizamiento, los cuatro puntos clave del Río Uruguay, estas cosas hay que regularlas. Necesitamos no solo que se discutan sino que también alguien tome la vanguardia de ese proceso ejecutivo. Superar la compartimentación y ponerse el tema al hombro si no las instancias de coordinación no llevan a nada…

 

–¿Esa persona va a ser usted?

–Tengo muchas cosas en el hombro, vamos a ver si me alcanza. Si hubiera jugado al rugby…

 

–¿Cuál es su estrategia para ampliar el funcionamiento de la ANP?

–Vamos a perseguir un principio de complementariedad de los puertos de la ANP y de consistencia de los puertos del país. Tenemos posibilidades de impulsar ante el Poder Ejecutivo medidas al respecto, por lo que podemos coordinar una política portuaria global, pero recién estamos empezando.

 

–En su discurso de asunción hizo muchos anuncios, ¿qué se ha realizado hasta el momento?

–Tenemos dos frentes, uno externo y uno interno. En el externo estamos hablando con TCP sobre las obras que se van a llevar adelante, cuál será la disposición de capital. También se están haciendo en las licitaciones de la terminal maderera y del muelle C. A la vez, estamos en la fase decisiva del dragado, y formando una comisión para que asesore en general sobre este tema, porque además de la licitación hay mucho por hacer y que lo va a hacer la ANP.

En el frente interno –compuesto por clientes, socios, funcionarios y Estado– estamos tratando de reorganizar las estructuras que crecieron con el tiempo. En base a una consultoría que se hizo con Price Waterhouse, en enero de 2006, queremos llegar a una estructura funcional y en marzo de 2007 a la matricial, que es una estrategia de delegación de responsabilidades y movilidad de los recursos humanos de acuerdo a su participación en distintos proyectos, dependiendo de la necesidad de los mismos y de acuerdo con sus capacidades técnicas bajo la coordinación de una persona responsable de todo el proyecto.

Hoy por la necesidad de personal ya se está viviendo en parte ese proceso.

Y así como hay una comunicación continua con los funcionarios, estamos estableciendo reuniones continuas con los clientes y los socios, porque en definitiva ellos son los que ejecutan los negocios mientras la ANP debe dar su respaldo político. *

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