El ex ministro Delpiazzo le sugirió resistir

Néstor Bermúdez se apresta a resistir con uñas y dientes cualquier intento de quitarlo del sillón de la ANP y según los abogados a los que solicitó asesoramiento, sólo podría dejar el cargo si renuncia por voluntad propia o es despedido.

El jerarca aparece hoy muy interesado en continuar en el cargo para el cual lo impulsó políticamente el Herrerismo durante el gobierno de Jorge Batlle, aunque espera una benevolencia de la izquierda que él no utilizó cuando en plena campaña electoral calificó al partido hoy en el gobierno como «el modelo que genera la incertidumbre y el temor del 50% de los uruguayos y del 100% de los inversores extranjeros», según escribió con su firma en el Semanario El Eco de Palmira el 28 de octubre de 2004, tres días antes de la elección nacional. «Son los mismos tigres disfrazados de corderitos, los mismos que apoyaron el comunismo real de Rusia que todos sabemos cómo terminó, con el pueblo muerto de hambre y el Estado fundido», afirmaba quien hoy espera continuar en un cargo que depende del gobierno sobre el que tan mal concepto tenía apenas unos meses atrás, cuando comparaba a Vázquez con Hitler y Fidel. «También los eligió el pueblo y luego se hicieron dictadores ¿Usted quiere esto para Uruguay?», se preguntaba Bermúdez y «tenemos mucho para perder…y poco para ganar… no lo olvidemos», afirmaba textualmente.

A juzgar por el interés de continuar en el cargo, Bermúdez no tiene empacho ahora en quedarse bajo las órdenes de un émulo de Hitler o Fidel, según él mismo señaló. Ahora no le importa que el cordero sea tigre y a juzgar por su desesperación, Bermúdez no quiere perder nada de lo poco que según dijo aquella vez, tiene para ganar.

En efecto, a tal punto llega su interés en quedarse como capitán del puerto de Nueva Palmira bajo un gobierno de izquierda que a un mes de asumir Tabaré Vázquez, hizo una consulta formal con el conocido abogado Carlos Delpiazzo. En efecto, el documento que también envió a los operadores portuarios de los que reclama apoyo incluye adjunto un análisis preliminar de la situación funcional de los capitanes de Puerto del Interior del país.

Luego de un análisis detallado de la ley portuaria Nº 16.246 del 8 de abril de 1992, del decreto 555/992 de noviembre de 1992 y del 412 también de ese año, así como de un análisis del artículo 60 de la Constitución el abogado le responde que legalmente, Bermúdez podría resistirse a abandonar su cargo. Delpiazzo concluye que las Capitanías de Puertos del Interior no son de particular confianza y no están sujetas entonces a renuncia cuando cesa el Poder Ejecutivo que las designó, «si los capitanes de puertos del Interior no son de particular confianza, no pueden ser destituidos sin causal por quien los designó, lo que conduce a concluir que son funcioarios estables, es decir, que deben permanecer en la función (salvo causales de ineptitud, omisión o delito debidamente comprobadas mediante un procedimiento con todas las garantías), explica Delpiazzo, y agrega que los cargos de los puertos de Fray Bentos, Nueva Palmira y Colonia, así como el muelle comercial de Juan Lacaze, no son cargos de particular confianza como sí lo es el cargo de capitán de Puerto de Montevideo «y su titular será designado por el Poder Ejecutivo de una terna propuesta por la Administración Nacional de Puertos», según la ley de reforma portuaria 16.246.

Según Delpiazzo, «se considera que los capitanes de Puertos del Interior no son de particular confianza, y que sus funciones son de carácter permanente», por lo cual «puede concluirse razonablemente en la estabilidad de los mismos. De ser así, no podrán ser cesados sin causal comprobada», finalizando que «obviamente lo antedicho no impide la extinción de la relación funcional mediante renuncia o incentivos». *

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