ENTREVISTA - RAUL ALTUNA (EX PRESO POLITICO, PARTICIPO EN EL PRIMER VUELO CLANDESTINO DE LA FUERZA AEREA AL URUGUAY)

Altuna: "Sin verdad no se puede construir el futuro"

Sonia Breccia- ¿Cómo está? Y bienvenido a esta casa.

Raúl Altuna- Este es un momento en el cual el tema está muy candente. Ha cambiado el gobierno, el país tiene un comandante en jefe, que es el doctor Tabaré Vázquez, que tiene mando sobre las Fuerzas Armadas (FFAA). Eso es un hecho histórico, es una cosa que no pasaba desde hace muchísimos años y me parece que tenemos que trabajar todos y aportar para que aparezca la verdad sobre estos hechos tan dolorosos, que costaron muchas vidas y dejaron muchísima cantidad de dolor y heridas profundas en la sociedad uruguaya.

 

SB- Y cuando pasan o se van sucediendo todas estas revelaciones y reacciones ante las revelaciones. ¿Cómo lo vive?

RA- La noticia del segundo vuelo fue muy shockeante, porque uno tenía la idea, eran mis compañeros, jóvenes estudiantes militantes que andaban en Buenos Aires con documentos falsos, sin armas, pensábamos que los habían matado en Orletti, que nunca los habían traído. Me he hecho algunas preguntas estos días, aquello que decían las FFAA acá, cuando trajeron el primer vuelo, que no mataban presos, ¿Y cómo los mataron? ¿Les dieron la inyección de pentotal, los mataron atados, indefensos?, porque esa es la pregunta que uno se hace cuando los militares hablaban en determinado momento de que esto fue una guerra. Entonces me encuentro con que aquí lo que pasó fue que hubo una banda de fascinerosos en definitiva que atropelló, que mató, que torturó y que robó. Y esos elementos paramilitares, que operaban con paramilitares argentinos, fueron los que usando métodos que no son los que las FFAA reivindican, porque ahora estamos con muchos eufemismos, se usa la palabra apremio, ¿qué son apremios? Apremio es tortura, picana eléctrica, tacho, colgar a la gente de los caños de gas del SID, palizas. Tenemos que devolverle sentido a las palabras, en primer lugar para que aparezca la verdad. El comandante Daners dice que las FFAA no hicieron ningún vuelo de Buenos Aires a Montevideo, bueno, habría que ver si no trajeron algún barco por ejemplo. Las FFAA tendrían que seguir reflexionando hasta cuándo van a seguir comprometiendo a toda la institución militar, donde hay oficiales jóvenes.

Hasta cuándo van a seguir comprometiendo el futuro de las FFAA, su desarrollo y su integración en la sociedad, defendiendo a cuarenta matones, que hicieron todo lo que hicieron. Se habla mucho de la Ley de Caducidad, acá no se ha aplicado. La empieza aplicar ahora el gobierno, vamos a ver qué alcance tiene, porque van a empezar aparecer muchas cosas, sobre todo cosas que tienen que ver con la plata. Vamos a ver a los militantes argentinos que los trajeron, vamos a ver el desarrollo de los hechos, qué ha pasado, si hubo plata de por medio. Es posible que haya habido muertes por encargo, es una convicción que la tengo y la tengo por el propio accionar de los militares. A mí me pegaron tres trompadas, yo alcancé agarrar a mi hijo de la cuna para que no lo mataran y lo primero que hicieron fue sacarme el anillo y meterme la mano en el bolsillo. Es muy duro, pero más allá de la Ley de Caducidad tiene que aparecer la verdad y tenemos que trabajar para que aparezca, porque sin verdad no se puede construir futuro.

 

SB- Vamos al tema de la terrible muerte de Zelmar Michelini.

RA- Hubo hechos muy curiosos, por ejemplo, días antes estábamos comiendo con Zelmar en un bolichito y nos comenta que Mario Benedetti le había mandado una carta desde Perú, en la que le anunciaba el Plan Cóndor. Mario y otras personas habían obtenido la información, que Henry Kissinger en su pasaje por América se había reunido con los comandantes argentinos y que le habían anunciado el Plan Cóndor. Kissinger les dijo «háganlo pero rápido». Y entraron a matar a los dirigentes uruguayos, mataron a Torres Méndez, que era un dirigente paraguayo, mataron al general Prats. Hicieron una barrida. La noche que van a buscar a Zelmar, creo que van a buscar a Wilson también, porque les interesaba descabezar todo el movimiento de líderes civiles que pudieran asegurarle al país una salida democrática futura con esos dirigentes. Cuando suben el ascensor, después la conserje del hotel me dijo, «mirá, uno de los que subió era uruguayo», le decían Manolo. Manolo era el apodo de Cordero, me describió a Foressi, o sea, todo el plantel que estaba en Orletti. Después apareció donde había estado el Negro Méndez del GAU, que también estuvo en Orletti, seguramente lo mataron antes. En Orletti apareció una máquina de escribir con letra cursiva, una cosa sofisticada que le habían regalado a Zelmar en Europa. Cuando van a buscar a Zelmar, él pide para llevar los medicamentos, estaba Luis Pedro, Chicho, y se dedicaron a revisar los placares para buscar la plata, no papeles, no documentos, no elementos probatorios, plata. Mientras iban tirando los ovillos de medias que estaban en los cajones, no sabían que en esos ovillitos estaban los ahorros, esa era la forma que tenía de guardarla. Zelmar aparece el 20 de mayo en la autopista Richieri, con Whitelaw, con el Toba, que había sido secuestrado unas horas antes en la madrugada en la calle Posadas y bueno, fue todo un calvario velarlo con cajón cerrado, con la presencia del Servicio de Inteligencia. Pero además Zelmar durante su estadía en Argentina fue absolutamente presionado por la hija presa que tenía en Punta de Rieles, Luisita, a la cual se la sometía a castigos permanentes, calaboceadas, traslados. Creo que se están dando pasos, que falta tiempo, hay que darle tiempo al gobierno, al trabajo, yo estoy convencido de que esto va por muy buen camino, esperamos mucho, no podemos apurarnos ahora. Pero mi compromiso vital es seguir trabajando por el esclarecimiento de la muerte de todos los desaparecidos, pero particularmente de la muerte del abuelo de mis hijos, del Toba, de Whitelaw, de su esposa, de Liberoff, de Castro, de todos los que fueron desaparecidos en Argentina.

 

SB- ¿Por qué cree usted que tuvieron esa ferocidad con Zelmar? No hablo sólo de la muerte.

RA- Lo que pasa que Zelmar en 1972 les advirtió a sus pares políticos que los militares avanzaban, que primero iban a reprimir a los tupamaros, que después los iban a reprimir a ellos, les advirtió que no tenían que dejar suelto el mando de las Fuerzas Armadas y cuando las Fuerzas Armadas empezaron a sobrepasarse, a partir de la Ley de Guerra Interna votada, empezó a denunciar los hechos de tortura para frenarlos y se la juraron. Se la juraron porque la base de Zelmar fue la denuncia de los derechos humanos, fue no dejarlos avanzar en el ámbito civil. *

 

Este es un extracto de la entrevista que le realizó Sonia Breccia a Raúl Altuna. La entrevista completa se encuentra publicada en www.1410amlibre.com

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