Documento de la CIA revela que desde 1974 Uruguay ya coordinaba acciones contra los "subversivos"
La Operación Cóndor fue un sistema secreto de los militares y las organizaciones de inteligencia sudamericanos en los años 70, que les permitió secuestrar, torturar y matar gente radicada en otros países. Contaron con el respaldo y la ayuda técnica, política y logística de Washington, que quería bloquear el avance de los movimientos progresistas y revolucionarios en América Latina.
Las características esenciales de Cóndor eran: operativos transfronterizos e internacionales contra exiliados (muchos eran refugiados protegidos por las Naciones Unidas); carácter multinacional de los escuadrones de Cóndor; definición precisa de los disidentes motivo de ataque; estructuras paraestatales, es decir, de paramilitares y fuerzas parapoliciales utilizando infraestructura secreta; tecnología avanzada (mucha prestada por los Estados Unidos); y utilización de sindicatos del crimen y organizaciones y redes extremistas.
Los intercambios y relaciones entre los ejércitos americanos existieron antes; pero fueron los escuadrones de la Operación Cóndor los que por primera vez funcionaron con impunidad total en otros países, cruzando fronteras, secuestrando y matando personas en otros territorios bajo acuerdo secreto entre los regímenes militares. Cientos de militantes de izquierda de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay fueron detenidos, torturados, y muertos en el marco de Cóndor, así como personajes conocidos, entre otros Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, en Buenos Aires en 1976.
Los EEUU tenían sus intereses en América Latina, tanto políticos y económicos como militares, y propagó a los militares y policías nuevas formas de combatir los movimientos populares y revolucionarios, en la Escuela de las Américas, en Panamá, al igual que en otros lugares. Cabe señalar que la doctrina de contrainsurgencia fue aplicada en países en los cuales el poder político pasaba de las élites tradicionales alineadas con los Estados Unidos a las fuerzas sociales populares y de izquierda que querían hacer cambios estructurales en el Estado y la sociedad. Se conjugaron los intereses en común de Washington y los sectores de poder latinoamericanos para detener el avance de las fuerzas populares. Más que contrainsurgencia fue un ataque a los modelos democráticos alternativos.
La Operación Cóndor operó dentro del sistema militar interamericano. Hay muchos indicios de que tuvo su origen en programas transnacionales anteriores que fueron establecidos por la Conferencia de Ejércitos Americanos, iniciada en 1960, y la Escuela de las Américas. La CIA también trabajó conjuntamente con el Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos y la inteligencia militar de ese país para ayudar en la creación de cuerpos de inteligencia militar en América Latina que centralizaran los esfuerzos antisubversivos y para entrenar a las fuerzas armadas y de seguridad en guerra psicológica, táctica contraguerrillera, interrogatorio y otras técnicas de «guerra especial» mediante programas de seguridad interna. En los cursos de entrenamiento se incorporaron las experiencias francesas y estadounidenses de Argelia y Vietnam y se promovió el uso de redes paramilitares o de irregulares. Equipos móviles de entrenamiento estadounidense, especializados en guerra contrainsurgente, promovían tácticas no-convencionales (subversión, sabotaje, y acciones terroristas) contra los «insurgentes» (en la práctica, sectores de la población como estudiantes, obreros, intelectuales, etc.).
Hay evidencias de que la Operación Cóndor se empezó a gestar a finales de 1973 y principios de 1974. Varias desapariciones forzadas de exiliados se dieron en 1973, en Chile y Argentina. Una reunión importante del prototipo de la Operación Cóndor (todavía sin nombre) tuvo lugar en febrero de 1974, en Buenos Aires, mucho antes de su establecimiento formal en noviembre de 1975. Documentos de los Estados Unidos lo confirman, incluidos uno de Henry Kissinger, secretario de Estado de los EEUU, y varios otros de la CIA. En esta reunión, los jefes de las policías de cinco países acordaron entre ellos que operarían en conjunto contra sus enemigos políticos en cualquier país asociado. El encuentro incluyó militares, policías y personal de inteligencia, práctica característica de Cóndor, trabajando juntos para extender el sistema represivo a través de las fronteras. El régimen del Uruguay estuvo presente y es factible que participara Alberto Ballestrino, jefe de la policía en Montevideo, aunque esto no se haya confirmado. Sobre esta reunión, un documento desclasificado de la CIA de 1976 dice:
«A principios de 1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos… Desde entonces (LINEAS TACHADAS) los argentinos han conducido operaciones contra subversivos en conjunto con los chilenos y uruguayos.»
En 1975, en Santiago, se realizó la conferencia oficial que institucionalizó la Operación Cóndor. En los Archivos del Terror en Paraguay el educador Martín Almada descubrió valiosos documentos sobre esta reunión. El encargado de la misma fue Manuel Contreras, jefe de la temible DINA, la policía secreta de Chile. Los participantes acordaron iniciar «rápido e inmediato contacto cuando un individuo fuese expulsado de un país o cuando un sospechoso viajara, con el fin de alertar a los servicios de inteligencia». El punto 5g del acuerdo recomendó el establecimiento de operativos de inteligencia en las embajadas de cada país, plenamente acreditados y bajo falsas apariencias. En muchos casos, los oficiales de Cóndor fueron nombrados como agregados militares en los países de Cóndor.
Al terminar esta reunión el delegado de Uruguay, Coronel José A. Fons, propuso «Cóndor» como nombre del sistema de represión, en honor de sus colegas chilenos, para quienes era el símbolo nacional. El patrocinador de la reunión, Manuel Contreras, era en ese momento agente de la CIA, como la propia agencia reconoció después, en 2000.
Un documento desclasificado de los EEUU demuestra que en 1978 el sistema Cóndor fue institucionalizado en nuevos países. Un documento desclasificado de la CIA de ese año dice:
«La responsabilidad general de la participación de Ecuador en Cóndor y sus actividades recae en el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de ese país; no obstante, dicho Comando ha asignado diversas responsabilidades específicas al ejército, la marina y la fuerza aérea….[E]l Directorio Nacional de Inteligencia (DNI) del Ecuador fue incorporado a la organización de Cóndor con el nombre de Cóndor 7″.
Un oficial argentino estuvo en Quito, supervisando la instauración del sistema especial de comunicaciones, Condortel, en el Ministerio de Defensa, y Chile ofreció becas de entrenamiento para personas de inteligencia ecuatorianas. Cóndor se extendió también a Perú. En 1980 hubo un operativo de Cóndor en Lima que involucró por lo menos a cuatro Estados. Los militares peruanos colaboraron con los argentinos para secuestrar a la argentina Noemí Gianetti de Molfino y tres personas más. Fueron trasladadas a Bolivia y Argentina; el cuerpo de la señora Molfino fue encontrado en Madrid al mes siguiente.
Otro dato importante es que los EEUU facilitaron las comunicaciones de Cóndor en todo el continente americano. En 2001 encontré un documento desclasificado de 1978 que decía que los oficiales de Cóndor tenían una base secreta de comunicaciones en la sede militar de los EEUU en la zona del Canal de Panamá. En esos años existía ahí una gran estación de la CIA, la sede del Comando Sur, el centro de las Fuerzas Especiales y la Escuela de las A
méricas. La base siempre fue un nexo para las operaciones encubiertas. Los EEUU pusieron a la disposición del aparato de la Operación Cóndor su red interamericana de comunicaciones. Los oficiales de Cóndor usaron dicho sistema, «codificado dentro de la red de comunicaciones de EEUU», para coordinar información de inteligencia en toda América Latina. Esta es una prueba clave del rol encubierto de los EEUU en Cóndor, en su condición de patrocinador secreto: estaba involucrado directamente en el ámbito operativo de funcionamiento. Esta red sofisticada permitió que los oficiales de Cóndor pudieran comunicarse con sus centros operativos y vigilar los movimientos de personas en áreas grandes de Sudamérica. Según Robert White, ex embajador en Paraguay, este tipo de sistema de comunicaciones fue establecido para el uso de los militares aliados, para que personal de los EEUU pudiera monitorear sus comunicaciones y avisar a sus superiores sobre las operaciones planificadas. En otras palabras, las fuerzas de los EEUU tenían conocimiento completo sobre las operaciones de Cóndor coordinadas en la red estadounidense. El sistema Cóndor fue un mecanismo establecido a la luz de la doctrina de seguridad nacional; fue un mecanismo dentro de la estrategia de contrainsurgencia en América Latina, presidido por Washington. Todavía faltan muchos datos sobre su funcionamiento y los roles de todos los Estados involucrados; pero aparece ya claramente el papel fundamental de los Estados Unidos. Esto no puede ignorarse en la recopilación de la memoria histórica de estos años.*
(*) Politóloga y autora nacida en Nueva York, ahora en Montevideo patrocinada por el Programa Fulbright para profundizar su estudio del rol uruguayo en Cóndor.
Su nuevo libro, «Los Estados Depredadores»: «Operación Cóndor y la Guerra Encubierta en América Latina (Rowman and Littlefield, 2005)» es un análisis global de Cóndor.
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