Llamadas al Director

¿Qué hacer con los que no somos ni jóvenes ni ancianos y quedamos sin empleo?

Señor Director:

Quedé desocupado hace un año. Tengo 59 años. Para jubilarme soy joven; para conseguir trabajo en este país, demasiado viejo. No puedo aspirar al Plan de Emergencia porque en realidad no soy un indigente técnicamente hablando, aunque en los hechos, me cortaron la luz, el teléfono, el agua; estoy enterrado en el clearing por deudas que no pude pagar, me quedé sin servicio mutual y el mes que viene me desalojan. ¿Hay un lugar para situaciones así? Cuando hace treinta y pico de años soñaba con que un día el Frente alcanzara el gobierno, jamás pensé que estaría así para recibirlo. Creo que el gobierno debería declarar en estado de emergencia también a los ciudadanos en situaciones como la mía o similares. Yo escucho que se habla mucho de la juventud y de los adultos mayores, los ancianos. ¿No debería crearse una secretaría o algo así de la generación intermedia? ¿Merecemos ser considerados? Teléfono: 4031…

El Director: Pocas veces he visto una síntesis tan elocuente del drama que vive una buena parte de los uruguayos en situaciones similares a la suya. El aparato productivo desmantelado, el mercado interno deprimido, la seguridad social desarticulada y desfinanciada, todas estas lindezas que nos deja de regalo el infame modelo neoliberal generan la dolorosa realidad que les toca vivir a usted y a miles de compatriotas. Me consta que el gobierno tiene en cuenta situaciones como la suya aunque ignoro si se han previsto medidas concretas para corregirla, como no ser el fomento de la producción y la creación de fuentes de trabajo genuino. De todos modos, tanto en el Ministerio de Trabajo como en el BPS o en la Junta Nacional de Empleo creo que pueden orientarlo.

 

Perjuicios múltiples por pisar una cagada de perro

Señor Director:

Ayer iba caminando por Colonia y Yaguarón y como siempre uno anda apurado y con mil problemas en la cabeza. Y ayer más porque tenía una importante entrevista en unas oficinas en la Torre de los Profesionales. Y sin darme cuenta, pisé una tremanda cagada de perro, fresca y olorosa, que parecía más de un ser humano que de un animal, me enchastré todo, incluso en el resbalón, los bajos del pantalón, las medias, etc. Quedé hecho un asco realmente; resultado: volví sobre mis pasos, me metí al baño de un bar, me limpié como pude sobreponiéndome a mi asco, perdí dos pañuelos de mano en la demanda y no pude sacarme de encima el olor. Resultado: se perdió la entrevista, por ello no pude concretar un negocio que me era importante, y volví a mi casa en un taxímetro, sin poder sacarme de encima los ojos escrutadores del taxista preocupado seguramente por el olor de su pasajero. Digo yo, Fasano, ¿a quién le cobro los daños sufridos? Y le juro que no le exagero un ápice lo sucedido. ¿Realmente están controlando a quienes pasean sus mascotas por la vía pública? Teléfono: 7073…

El Director: ¡Qué penosa peripecia la suya, estimado lector! ¡Qué mala suerte! Aunque pensándolo bien, suele asegurarse que las materias fecales traen buena suerte, así que quién sabe si la postergación del negocio no le hace concretar uno mejor. Hay que mirar el futuro con optimismo, amigo lector, y mirar bien las veredas…

 

Reforzar la vigilancia policial con soldados excedentarios

Señor Director:

Lo saludo atentamente, yo soy suscriptor de LA REPUBLICA y voy a hacer un comentario aprovechando el espacio que el diario tan gentilmente nos cede. Danilo Astori dijo ayer que el gobierno va a reestructurar los organismos públicos, porque en algunos sobra gente y en otros está faltando, por lo tanto no hay que tomar más funcionarios, sino repartir adecuadamente los que son excedentarios, digamos. Me parece entonces que si se aplicara este mismo criterio teniendo en cuenta los miles de soldados que tiene nuestro país, parecería lógico que se pudieran elegir algunos cientos de estos soldados con ciertas características y después prepararlos debidamente para que puedan actuar como policías. Es evidente que la Policía tiene un enemigo absoluto que está peleando contra ella, que es la delincuencia. Pero las Fuerzas Armadas no tienen enemigo, no están en guerra. Por tanto es evidente que podrían ceder a algunos cientos de soldados y en ese caso sí, la Policía y el Ejército podrían servir mejor a la sociedad. Esto es lo que quería decir, estimado Fasano, y lo saludo nuevamente y le agradezco. Teléfono: 6138…

El Director: Su propuesta, estimado lector, viene muy a punto en momentos en que la Policía está desbordada y la existencia de las FFAA está en tela de juicio. Eso sí, sería preciso entrenar muy cuidadosamente a esos soldados para desempeñar tareas que les son ajenas.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje