Señalan a oficial de Fuerza Aérea
El ex militante comunista Gerardo Barrios, único testigo del asesinato de Ubagesner Chávez Sosa, también comunista, ocurrida en 1976 en la base aérea Boiso Lanza, señaló ayer al coronel aviador retirado Enrique Ribero como responsable de su tortura y muerte. La información sobre el paradero de Chávez Sosa fue incluido en el informe que las Fuerzas Armadas entregaron el lunes al presidente Tabaré Vázquez. Ribero integró en las últimas elecciones la lista colorada liderada por el diputado Daniel García Pintos. Además de informarse que los dos desaparecidos que murieron en la dependencia de la Fuerza Aérea, Chávez Sosa y José Arpino Vega fueron enterrados en chacras privadas. En declaraciones a radio El Espectador, confirmadas a LA REPUBLICA por fuentes del gobierno, Ribero «era uno de los responsables de la muerte de Chávez», que falleció por una falla cardíaca luego de sesiones de torturas.
«En ese momento habían parado de torturarnos a ambos, estábamos los dos solos, había solamente del lado de afuera de la pieza un guardia. Yo le pego el grito al guardia, porque me doy cuenta de que a Chávez algo le está pasando, porque respira mal; el guardia llama a un oficial, viene un oficial, el oficial llama al médico, y el médico viene y cuando viene ya está muerto», narró ayer Barrios, compañero de militancia de Chávez Sosa en el Partido Comunista. Chávez también era militante sindical metalúrgico y fue secuestrado en 1976. Barrios indicó que «en plena campaña electoral me cae una lista de García Pintos y en el sexto lugar a Diputados iba Enrique Ribero, que era un oficial de la Fuerza Aérea y uno de los responsables de la muerte de Chávez en ese momento, integraba las listas a Diputados de García Pintos en estas últimas elecciones». El «Quique» Ribero, como se lo identificó, aparece en el 40º lugar de la lista de las elecciones internas y en el 6º en la plancha para las nacionales de octubre del año pasado.
«Rabia»
Isidora Musco, viuda del obrero metalúrgico Ubagesner Chávez Sosa, dijo que la posibilidad de encontrar el cuerpo de quien fuera su marido la tomó por sorpresa. «La Comisión Para la Paz dijo que los restos de Chávez fueron desenterrados y tirados al mar, y yo me quedé con esa imagen», dijo Musco.
Al conocer la posibilidad de encontrar los restos, la mujer dijo tener un sentimiento de «alegría y rabia» al mismo tiempo. Recién supo lo que le ocurrió a su marido, cuando fue a la base aérea de Boiso Lanza y vio a las mismas personas que habían efectuado los procedimientos, tanto en su casa, como en la de su hermana. A los siete años de la desaparición de su esposo, tuvo la certeza de su destino. Un detenido en dictadura al salir en libertad le confió a Musco: «Chávez la había quedado en la tortura». *
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