"En Florida hay expedientes con multas que se cajonearon porque eran correligionarios"
El número 2 del municipio encuentrista ya ha mantenido reuniones con funcionarios municipales, ya se ha lamentado públicamente de la herencia económica en forma de déficit que le ha quedado de la administración blanca y ahora mira al futuro.
«A la Intendencia no se la puede cerrar ni poner bandera de remate como si fuera una empresa privada, con eso han especulado gobernantes anteriores y han hecho la plancha. Han recibido intendencias endeudadas, han flotado y la han dejado más endeudada. En ese ínterin han seguido colocando funcionarios, han sido generosos con el dinero que no era de ellos y ahora tenemos estos resultados». Son las primeras palabras de Matos hacia Punto y Aparte, y se muestran desde el Edificio Comunal de tres plantas que dispone una Intendencia con más de quince millones de dólares de deuda.
Y no se pueden reasignar obras, dice Matos. «Si no hacemos caminería rural, ni pavimento, ni cordón cuneta, ni alumbrado… ¿para qué existe la Intendencia? Para pagar sueldos… y agregándole ahora las áreas sociales de las que la comuna ha debido hacerse cargo por la misma emergencia social que el propio gobierno reconoce. Esto ha obligado a intervenir en cuestiones que no son de su estricta competencia legal y a gastar recursos que no tiene. Muchas veces se tapan agujeros que no ha provocado la misma Intendencia».
Trato con el funcionario
El día martes por la mañana y por la tarde, en dos turnos, el propio Matos junto al intendente Juan Francisco Giachetto reunieron a cientos y cientos de funcionarios municipales en la sala del Teatro «25 de Agosto» y hablaron con ellos. Conocieron inquietudes y plantearon formatos de trabajo. Explicaron ceses de aquellos compañeros del denominado «año electoral» (un total de 87 personas que habían ingresado en el último período de Arocena Arrillaga).
¿Cuál es el relacionamiento con el funcionariado? Matos responde que «ayer Juan Francisco expuso sus ideas, pidió la colaboración de todos los funcionarios, siendo conscientes de que ellos son los que dominan los resortes internos de esta casa, siendo conscientes de que nosotros estamos de paso y de que no hay gestión que se pueda hacer de manera eficaz sin la colaboración del personal».
Por el camino quedó un total de 87 trabajadores que «lamentablemente, esos funcionarios se van a tener que ir para la casa. Recibimos una intendencia con los números en rojo, con un endeudamiento abultado, con un déficit enorme, con una plantilla de funcionarios inflada de manera artificial muy por encima de las propias necesidades y además mal distribuidos. Esto es producto del clientelismo político, porque ingresan como zafrales y a los pocos meses están trabajando como administrativos».
Muchas voces se alzaron en formato de protesta ante el cese irrestricto de estas personas. Se aducía que los últimos ingresados eran los únicos que trabajaban. Eran voces de adentro y de afuera. También Matos encuentra palabras para explicar el hecho y contrarrestarlo. «Tengo entendido que muchos de los ingresados como zafrales ya estaban en oficinas… por lo menos conozco algunos casos. Yo no tengo la lista porque manejo criterios, la lista no la hicimos nosotros sino la administración saliente. Nosotros simplemente tomamos la resolución difícil de establecer la fecha de corte y se fijó el 8 de junio del año pasado… Pero no, funcionarios que trabajen hay de los nuevos y de los viejos, y también que no trabajen».
Las sorpresas encontradas
Sorpresas encontradas, le argumentamos a Matos. La deuda fue una. No los diez millones que se hablaban desde tiendas blancas. No los trece millones de la moneda americana que se vaticinaban desde el propio EP FA NM. Son quince los que se deben.
Pero hay otras. «He encontrado sorpresas en materia de expedientes, sobre todo viendo cómo hay algunos que han dormido en cajones por varios años. Los han cajoneado como se llama aquí en la jerga burocrática. Esos expedientes estuvieron guardados y reaparecieron como por arte de magia a fines de junio de 2005. Son unos cuantos. Esos tendrán el curso que se le debería haber dado, aunque a veces llegamos tarde. Hemos visto expedientes con multas que se guardaron tres años, seguramente porque eran correligionarios». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad