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PIENSO LUEGO DIGO…

«En mi país el escritor debe ser el portador de las reivindicaciones del pueblo, empecinado en la lucha cruel contra el retraso, el subdesarrollo, la dependencia política y económica, contra la explotación y la opresión».

Jorge Amado.

 

FELIZ DIARIO

1922.- Nace Homero Alsina Thevenet. A los 15 años ya andaba escribiendo críticas de cine y desde ese entonces su rigor, su capacidad de ver y su estilo sin claudicaciones ni blanduras, lo transformaron en un referente obligado. De tanto en tanto suele usar el humor con cierto tono muy negro para juzgar errores y torpezas ajenas. Dirige «El País Cultural».

1926.- Pega sus primeros berrinches Aníbal Sampayo, cantautor auténtico de nuestro mundo. Basta un ejemplo: «Río de los pájaros», para marcar su compromiso con ese interior cálido y sensible de poeta.

1942.- A veces es bueno cruzar fronteras. Nace Caetano Veloso en Santo Amaro de Purificaçao, y luego llega a Bahía para dedicarse de lleno a la música y ser parte creadora del movimiento del «tropicalismo». Grande entre los cantautores brasileños junto a su hermana María Bethania, Gilberto Gil y Gal Costa

1937.- Nace Osvaldo Reyno. Cientos de obras lo tienen como responsable de la escenografía. Es acumulador de Florencios y por algo será.

1958.- Llega a este mundo Alvaro Zinno. Con un comienzo como pintor luego viró hacia la fotografía. Premios, muchos. Y también, por algo será.

 

IN MEMORIAM

2001.- Muere Jorge Amado. Máximo exponente de la novela brasileña, con base en su Bahía. «Gabriela, clavo y canela» fue su primer reconocimiento. «Tierras del sin fin», «Tieta de Agreste», «Cacao y sudor», «Doña Flor y sus dos maridos» en muestras regocijantes de una frescura y sensibilidad de la palabra.

 

SUS ULTIMAS PALABRAS

«Mañana ya no estaré aquí», Nostradamus, sin duda probando que tenía visiones claras del futuro lejano pero también inmediato.

 

EPITAFIOS

«Una tumba ahora basta para quien el mundo no fue suficiente».

Leyenda en la tumba con los restos de Alejandro Magno.

 

YO ME BAUTIZO

Wimpi.- Seudónimo de un prolífico libretista y charlista con trabajo simultáneo en Montevideo y Buenos Aires. Creó personajes como «El peluquero», «La Chimba» y fue responsable del humor de Juan Carlos Mareco «Pinocho» y Pepe Iglesias «El zorro», en las doradas épocas de la radio. Sus libros recogen una mirada calma del mundo, deslizando sus notas con frescura, talento y un entrañable querer al hombre. Supo decir que «la felicidad no puede estar al fin del camino; debe ir estando en el camino«. Se llamaba, en realidad, Arthur Núñez García.

 

HISTORIAS DE ACA

1983.- Las siete reuniones en el Parque Hotel – entre los militares y los políticos- han sido un continuo desgaste y se llega a mediados del mes anterior a su fin. El gobierno insiste en su Constitución que le permite conservar algunos dominios propios modificando la vieja Carta Magna que ha sido, según los voceros oficiales, la que permitió las graves perturbaciones. Los partidos insisten en no aceptar esa salida. Culpa va, culpa viene, y los mandos castrenses acosados por las críticas resuelven una jugada que procura ganar adeptos. Deciden publicar las transcripciones de las actas de lo que fueron las siete negociaciones. Lo hacen a través de la Dirección Nacional de Relaciones Públicas (Dinarp) , que publica este 6 de agosto un folleto de 38 páginas con todo lo dicho por cada parte. Por supuesto que muy pocos lo leen y nadie se siente consustanciado con la dictadura. La ceguera sobre la cercanía del final podría explicar esa tozudez.

1984.- Se mantienen, todavía, muchas proscripciones. Sin embargo, el general Líber Seregni ya está en su casa. Quizás para recuperar algo del orgullo perdido, con el líder del Frente Amplio en libertad, ellos toman decisiones que buscan explicarse a través de la Justicia militar, como si ésta fuera independiente. Y este otro 6 de agosto, se informa a través del Ministerio de Defensa Nacional, ha resuelto dar la baja definitiva a Seregni. Y, además, pierde hasta los derechos jubilatorios. Habrá que esperar el retorno de la democracia para resolver que todo eso fue un fallo equivocado.

 

HISTORIAS DE ALLA

1945. Los sabios suelen perder su humanidad. Esos científicos que tenía Estados Unidos, encabezados por Oppenheimer, con alguna tímida resistencia de Einstein, que alertó sobre el uso del átomo con fines bélicos, ya habían probado en el desierto de Alamogordo el poder devastador de una bomba surgida en el Plan Manhattan. En este tiempo corren dos versiones; el empecinamiento del emperador Hirohito, que quería seguir siendo el dios nipón y no aceptaba rendirse, y por otra parte, la frialdad del presidente estadounidense Harry Truman de vencer a cualquier costo.

En la mañana de hoy, un bombardero B-29, con nombre dudoso, «Enola Gay» al mando del teniente coronel Paul Tibbets, vuela sobre la ciudad de Hiroshima y este hombre da la orden, con mucho desparpajo, sin conciencia, de lanzar la bomba atómica, tan poderosa que, luego de explotar a cientos de metros de altura sobre la ciudad, la destruye totalmente. En ese momento deja 100.000 muertos y con los días irán sumándose otros miles por efecto de la radiación Alguien grabó las palabras de Tibbets, hombre que sin duda durmió tranquilo toda su vida y entre otras cosas recordaba que era una mañana clara y que «el fogonazo fue terrible y nubes de humo ascendían al parecer con escombros». Nunca se le habrá ocurrido que también volaban restos humanos de civiles japoneses que nada tenían de culpa en una guerra demencial.

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