Uruguay buscará un modelo similar de Tratados de Inversión para el Mercosur
16:05, el presidente del cuerpo abre la sesión extraordinaria, que tendrá un informante por partido, con 60 minutos de exposición cada uno.
Inicia Jorge Larrañaga, quien sin papeles a la vista, notebook mediante, se enfrasca en su disertación. De forma inusual, una docena de diputados, secretarios y asesores «le respaldan» de pie, a sus espaldas. El líder blanco se interroga sobre la necesidad de inversiones, si pueden venir del extranjero, si Estados Unidos es un buen socio, y si el Tratado es idóneo para captarlas.
Larrañaga considera la necesidad de inversiones «desesperante’ y apunta que la Facultad de Ciencias Económicas afirma que «Uruguay debería llegar a una relación inversiones-PBI del 25% para un desarrollo sostenido».
Manejando cifras de Cepal, Larrañaga apunta que la inversión crecerá en la región «por primera vez desde fines de los 90.
En cuanto al papel inversor de Estados Unidos, enfatizó que «este Tratado no es definitorio para la vida de Estados Unidos, lo es para nosotros».
16:26, su compañero Sergio Abreu recuerda que desde 1994, «hay una proliferación de tratados, en un nuevo marco multilateral», remarcando que «las cláusulas ya vienen definidas. Debemos ver, qué margen nos queda para negociar».
Larrañaga retoma asegurando que estos tratados son «fuerte condicionante de la inversión», y apunta al beneficio que viene de recibir Ecuador tras acordar con Washington. «Este tipo de instrumentos son fundamentales para el país», sentenció recordando que desde 1997 se han firmado unos 2.200 acuerdos similares entre países en desarrollo y las potencias.
Según Larrañaga, Uruguay firmó 25 de estos tratados, «y todos respetan la posibilidad de acceder a tribunales internacionales».
Preguntándose, «¿qué señal estamos dando con la postergación?», se respondió que «si demoramos, la señal no puede ser peor».
En cuanto a la consulta, que el gobierno hará al Mercosur, Larrañaga interpretó que «la población no eligió un gobierno para que el gobierno consulte a otros países sobre temas que sólo incumben a los uruguayos». Detalló luego cronológicamente, afirmaciones de Vázquez, Astori y Mujica donde, aseguraba, habían manifestado su conformidad al tratado. Criticó que el gobierno comunicara al Partido Nacional que el Parlamento decidiría, y ahora «anuncia que demorará para acordar con los países del Mercosur. ¿Quién decide entonces en el Uruguay? (….) si están de acuerdo en firmar: el Presidente de la República, el vicepresidente, el ministro de Economía, los partidos de la oposición, entonces ¿qué esperamos?
A la alusión directa, Nin Novoa desde la presidencia, no hace comentario alguno, aunque gesticula hacia la bancada blanca su sorpresa ante tal interpretación. Concede una interrupción a Francisco Gallinal, quien apoya a Larrañaga: «Flaco favor le hacemos al Tratado, si lo aprobamos pero el Poder Ejecutivo no está de acuerdo con ello. Sería muy importante que previo al fin de esta sesión llegara la opinión real del Poder Ejecutivo para aprobarlo por unanimidad, que sin dudas sería lo mejor». No llegará.
16:57 Más interrogantes de Larrañaga. «¿Qué ocurriría si le preguntáramos a los países vecinos sobre el tratado que venimos de firmar con Finlandia?, ¿estaríamos hoy anunciando la inversión? ¿Se ha tenido igual precaución para los tratados hechos con Venezuela? Se anuncian inversiones venezolanas en Ancap, ¿eso, no le importa a Brasil y a Argentina?» Concluido su alegato, los diputados blancos salen de sala. Fernández Huidobro llega hasta la banca de Larrañaga. Más que saludarlo, está interesado evidentemente por la computadora portátil. La barra con la mayor asistencia de público en lo que va de la legislatura, presencia ahora al diputado Jorge Gandini quien, (violando el reglamento o amparado en sus fueros) recorre las filas de asientos estrechando manos, abrazando, y se queda de pie mirando hacia abajo, como deseando llegar.
Colorados y lo «dañino»
A las 17:03, Nin concede la palabra a Julio María Sanguinetti, quien adelanta que «más allá de cualquier debate político menor», entiende que el Mercosur se ha convertido en «zona de encierro», y «nos está excluyendo de la zona de mayor comercio mundial: Estados Unidos y China».
El ex presidente afirma estar viendo «aparecer una política que puede ser muy dañina». Recordó que las únicas «inversiones reales que actualmente hay» proceden de España y Finlandia, «y con ambos tenemos tratado de inversiones».
Agrega una leña de su palo: la modificación de ley del fuero sindical, «que tampoco alienta la inversión». Consideró que el Tratado, «no supone condicionar la política exterior, ni atarse», y calificó al «debate, como una peligrosa postergación. Un inversor que viera que no se firma el Tratado, simplemente se va. Es una señal demasiado fuerte».
Su compañero de bancada y vecino de banca, Isaac Alfie, le apoya: «el tratado sirve para evitar cambios de reglas de juego del país, que no son características del Uruguay, pero sí de la región. Y ahora les vamos a preguntar a los de la región, qué hacer». Advirtió que
«el Tratado no asegura, pero es una señal muy importante de que el país quiere integrarse al mundo (….) O nos subimos al tren o nos quedamos en la estación y saludamos», concluyó.
17:21, Sanguinetti redondea su alocución con referencias a Chile cuyo tratado, «tiene iguales frases» al que podemos firmar. «Acá no hay ninguna pérdida de soberanía», sentenció, apuntando que «una empresa uruguaya bien podría negociar con Cuba» sin consecuencias.
En cuanto a la solución de controversias, uno de los puntos más cuestionados, Sanguinetti interpretó que «nuestra Constitución en el artículo 6, dice que todas las diferencias en tratados internacionales, serán resueltas por arbitrajes u otros medios pacíficos», con lo cual asumió el tratado como un «mandato constitucional». «No veo objeciones, salvo las que generan cuestionamientos políticos con quien es hoy nuestro principal cliente, con todos los aciertos y errores de todas las grandes potencias. Esperar una definición del Mercosur es el peor error que podemos cometer (….) Nos estamos subordinando a Brasil en plena crisis del Mercosur, y eso es muy grave».
La versión oficial
Embarcándose en 54 minutos de alegato, Alberto Couriel focalizó la «posición unánime de la bancada. No tenemos diferencias y es también por supuesto, la posición del Presidente de la República», refutando las indirectas blancas y coloradas.
Calificó de «inaceptables», la afirmaciones «de que nos subordinamos a Brasil, de que se afecta la soberanía.
Lo que queremos es reforzar el Mercosur». Aseguró que «todos» los tratados de inversión a futuro, serán objeto de este tratamiento, «no solo éste, con Estados Unidos».
17:49. Couriel parece dirigir sus palabras a Sanguinetti en forma constante. El bullicio del otro lado del senáculo es tal que Nin debe solicitar a la bancada nacionalista, «el mismo respeto con que el senador Larrañaga fue escuchado». Silencio.
«No negamos de ninguna manera la inversión extranjera», vuelve Couriel, pero relativiza logros chilenos en la materia. «No estamos en contra del Tratado de inversiones», asegura. Enfatiza que los inversionistas no vinieron «en los últimos años a Uruguay, porque no les dimos las condiciones».
En cuanto a los arbitrajes, «por supuesto que aceptamos un tribunal arbitral, el problema es cómo se designan. Los paneles arbitrales, no son todos iguales».
Destaca no tener «ninguna duda de que para Uruguay lo mejor, es el mejor relacionamiento co
n quien tiene la hegemonía financiera, militar» y varias más que detalla. «Lo que no quiere decir que me vaya a subordinar. Si tiene subsidios al arroz lo voy a criticar; (…) si va a la guerra en Irak, lo voy a criticar. Y eso no quiere decir que no le quiera vender». Tras apuntar que el Tratado debe mantenerse en la Comisión de Asuntos Internacionales, recibe interrupciones de Abreu y Sanguinetti, quienes aprovechan la mención del subsidio al arroz, criticando al gobierno. «Hemos tenido una política exterior seria que debemos mantener», dice Sanguinetti.
Fernández Huidobro alega que fueron los productores quienes pidieron intervención al gobierno y recuerda que el «anterior presidente», tuvo «nada menos que con Argentina» actitudes que «realmente perjudicaron al país».
Couriel coincide entonces sobre la anterior política exterior por «sus vaivenes, con una política de Batlle y una diferente de su canciller».
Retomando la línea enfatiza su deseo de «revitalizar el Mercosur» donde incluso «quisiera tener acciones financieras conjuntas», para evitar los capitales especulativos, que constituyen el 80% de las inversiones.
«Si es bueno coordinar políticas macro, por qué no coordinar los tratados de inversión», dice, «para que obliguen por igual a Argentina, Brasil y Paraguay».
Sergio Abreu toma la palabra sin autorización, hay un entredicho tanto por su crítica a la posición oficial, como por la forma en que lo hace. Nin: «señor senador Abreu, estoy aguantando». Abreu: «pero ¿van a modificar el tratado, o no? Couriel: «Si quiere inventar, puede ir a los medios…»
Concluirá el expositor anunciando la «tesis» que Uruguay a través de un grupo especial a nivel de la secretaría pro témpore del Mercosur, buscará resolver en el segundo semestre de 2005, la coordinación de tratamiento a los tratados de inversión.
Los blancos pidieron una nueva sesión extraordinaria, para el 22 de setiembre, cuando se retomará el tema. *
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