La columna de Sherlock

* La Bienal de Venecia y la opinión de un artista

-Usted que es culturoso, ¿sabe lo que dijo Fernando Botero sobre la Bienal de Venecia?

-El famoso artista colombiano. No tengo ni idea.

-Que la Bienal es cada vez más pobre, más ridícula, completamente desconectada de la realidad. Es una masturbación intelectual de unos cuantos que se entienden ellos mismos.

-¡Qué fuerte!

-Y sigue: «Es ese tipo de arte que es muy visitado durante ocho días, mientras duran los cócteles, y después no va nunca nadie, porque ¿quién quiere ver eso? A nadie le interesa. Además, como el 90 por ciento de las obras depende de la electricidad, si se va la luz se acaba la Bienal».

-Son los ocho días en que hay alguien en el pabellón de Uruguay, luego queda sólo el cuidador que gana 8 euros por hora.

-¿Usted está buscando que no concurra más el arte uruguayo a esa Bienal?

-De ninguna manera. Me parece que debe concurrirse con lo mejor, para mostrar que aquí tenemos buenos exponentes. Y en segundo lugar creo que hay que terminar con los acomodos… Las camarillas no pueden correr más en este país ¿No le parece?

-Me parece.

 

* Crónica del papelón del canciller Bielsa

-¿Sabe quién es Julio Fernández Baráibar?

-Ni idea.

– Es el secretario de Acción Política del partido Patria y Pueblo e integrante del Centro de Estudios Estratégicos Sudamericanos.

-¿Y?

-Que le envió una carta al canciller argentino, Rafael Bielsa, hablando del enorme papelón que hizo con todo lo atinente a la disputa con Uruguay sobre la construcción de las papeleras en Fray Bentos.

-Me interesa, ¿qué dice?

-Por ejemplo, que la política exterior de un país no puede estar sujeta a los avatares de una opinión pública perversamente manipulada por el monopolio privado de los medios de comunicación ni a las cambiantes encuestas de opinión en épocas electorales.

-¡A la pucha!

-Además agrega que Uruguay, el «paisito» como lo llaman sus hijos con cariño, no es un país industrial. Diversas razones históricas, que orientales como Alberto Methol Ferré, Washington Reyes Abadie y Carlos Machado nos han hecho ver a los argentinos, lo condenaron a la evanescente riqueza de la renta diferencial, a un empobrecido presente pastoril, sin fábricas que den trabajo a sus laboriosos compatriotas, con inmensas colonias de emigrados económicos que buscan en Australia y Nueva Zelanda el porvenir que no encuentran en su patria.

-¿Y?

-Que resulta verdaderamente doloroso y carente de toda racionalidad que la intención uruguaya de instalar en Fray Bentos una fábrica de papel, como las que ya hay en nuestro país, se haya convertido, para un reducido grupo de ciudadanos argentinos, en una amenaza de la misma magnitud genocida que el bombardeo atómico de Hiroshima.

-Es duro el hombre.

-Además agrega que la acción de sedicentes organizaciones ambientalistas, el sensacionalismo ignorante de la prensa comercial, el oportunismo electoralista de algunos políticos argentinos, más la sospecha de intereses que intentarían traer el emprendimiento a la Argentina, han convertido esta cuestión perfectamente secundaria en un problema que amenaza la armonía entre los dos países y, lo que es aún peor, la posibilidad de acordar con el Uruguay políticas comunes en el ámbito del Mercosur.

-Un análisis profundo ¿verdad?

-Además se pregunta si esa situación no fue la causa directa del resultado en la elección del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo. Uruguay no aceptó la propuesta argentino-brasileña en el medio de este patético enfrentamiento.

-¿Y cuestiona al canciller Bielsa?

-Dice que resulta aun más preocupante que el Ministerio de Relaciones Exteriores no haya sabido ponerse por encima de este cuestionamiento local, apareciendo ante la opinión pública uruguaya como haciéndose eco o apoyando el mismo, dando explicaciones a los vecinos y sometiendo decisiones de política internacional a una asamblea barrial.

-¡Qué lo tiró!

 

* Sorpresas que da la vida, la vida que da sorpresas (II)

-¿Usted sabe quién es Amelcar Delgado?

-No me suena, realmente ni idea tengo.

-Ese señor es un teniente del ejército venezolano, que estuvo asilado hasta hace relativamente poco tiempo en la Embajada uruguaya en Caracas, considerado por el anterior embajador, casi como un huésped.

-¿Asilado y huésped?

-Claro, lo perseguían por haber robado suficiente explosivo T4 para hacer un desastre, utilizándolo en contra del gobierno de Hugo Chávez. Y cuando se las vio en la mala se metió, «como invitado», en la Embajada de Uruguay.

-Aclare, por favor. ¿Como invitado?

-Un verdadero clavo. ¡Me imagino lo mal que se sentiría Gerónimo Cardozo, el nuevo embajador en Caracas, de convivir con ese tipo, evidentemente un hombre a sueldo de alguna organización de inteligencia extranjera!

-De eso no cabe duda. Sobre lo de Cardozo le aclaro que el gobierno venezolano le otorgó, antes de que llegara el nuevo embajador, el salvoconducto para que Delgado pudiera viajar a Uruguay.

-¿Y?

-Y aquí está en Montevideo. Además logró un buen trabajo que lo deja muy tranquilo al hombre.

-¡Tuvo suerte!

-Claro, ingresó a la Embajada norteamericana por una gestión que vino de arriba.

-¿Más arriba del último embajador, Martín Silverstein?

-Sí claro, de más arriba.

-Pero, usted ya se había referido a este tema.

-Me parece que sí, pero entiendo que en ocasiones es bueno refrescar la memoria de algunos y, por supuesto, esperar explicaciones.s

-Tiene razón.

 

* Hablar de política, esa es la cuestión

-Me da la impresión de que el Partido Colorado está intentando prender alguna llama de las cenizas en que se encuentra. ¿Qué le parece a usted?

-Que la situación es difícil. Ese partido parece anquilosado, con dirigentes repetidos, sin la más mínima renovación. Fíjese la foto que se publicó en la tapa de LA REPUBLICA el domingo pasado en la cual aparecen Julio María Sanguinetti y Luis Hierro López comandando la convención.

-¡Los mismos de siempre!

-Claro… Parecería que todo sigue igual aunque en las elecciones recibieran el revolcón del siglo. Pero hay algunas cosas pequeñas pero que vale la pena reseñar.

-¿Qué?

-Le cuento que el otro día vi en un boliche a tres figuras del Partido Colorado conversando de política.

-¿Conversando de política? ¿A quiénes?

-A Leonardo Costa, ex secretario general de la Presidencia de Batlle, al ex embajador en EEUU, Hugo Fernández Faingold y Manuel Flores Silva, que desde hace un tiempo anda en la cuchilla.

-Qué interesante.

-Claro, tres vertientes diferentes pero que, seguramente, han comenzado a buscar puntos comunes de acuerdo…

-¿Le parece que ese encuentro fue para algo más que tomar un café?

-Ya lo veremos.

 

* Una decisión heredada que salpica al BSE

Sabe…, es copiosa la correspondencia que envía este señor.

-Un funcionarios de la sucursal del Banco de Seguros en Florida, que se siente postergado en su carrera funcional y que ya no sabe a quién recurrir para que las cosas se pongan en su lugar.

-¿Lo dejaron en la palillera?

-Claro, pero además menciona «irregularidades por abuso de funciones en el organismo por parte de corredores o productores de seguros.

-¿Es lo que denuncia?

-Lo denunció en el año 2003 al directorio del Banco, y ¿sabe lo que le r
espondió una secretaria cuando él fue a reclamar una respuesta al trámite?

-¿Qué?

-Que dicho trámite no correspondía al directorio, por lo cual el señor estima que se archivó el expediente.

-¿Y ante esa respuesta qué hizo?

-Envió recientemente una nota al Senado de la República, acompañada de todos los antecedentes del caso, buscando «la honestidad y la justicia que este gobierno nos prometió».

-¿Y?

-Qué quiere que le diga… Si el hombre tiene razón habrá que actuar, para lo cual es necesario investigar y no defenestrar al denunciante asignándole una enfermedad de tipo mental que es pretexto habitual en estos casos.

-Claro, para eludir la responsabilidad, se dice que tal o cual persona está loca.

-Es una de las maneras de salir del paso.

-Para que no se investigue ¿Verdad?

-Usted lo ha dicho.

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