Alonso: "Gobierno sordo"

El diputado nacionalista Alvaro Alonso afirmó que «tenemos un gobierno sordo, que no quiere escuchar, soberbio y fraccionario» y «está claro que no quiere escuchar a los que pensamos distinto a ellos».

La columna del legislador está titulada «La sordera del gobierno» en el semanario Digital «Compromiso» en la página web (www.lista903.com.uy).

«Eso se notó desde un principio. Nada de ser controlados en los Entes y Empresas Públicas. Nada de participación en la toma de decisiones, y además, cuanto menos información se comparta, mejor», indicó.

Según el ex ministro de Trabajo, «el cuadro es aun más grave y peligroso en el Parlamento. Con el argumento de su mayoría, con manos enyesadas, los legisladores del Frente Amplio votan, sin cambiar ni un punto ni una coma, todo lo que les remiten para su trámite .Si no tienen margen para sus diferencias de enfoque interno, mucho menos lo tienen para escuchar a la oposición».

En ese sentido, «el desprecio por el trabajo del Senado y la Cámara de Representantes llega a superar todo lo imaginable. Se votan proyectos de ley con una irresponsable velocidad, sin que medie el más mínimo espacio temporal, para llevar adelante un estudio medianamente serio de los asuntos que se consagran».

«En tiempo récord se crean Ministerios, se crean programas de asistencia por cientos de millones de dólares, se aprueban convenios energéticos (con Venezuela, por supuesto), se cambian las reglas de juego en materia de relaciones laborales, se derogan normas del Código Penal, y se otorga libertad para los presos. Del respeto a la opinión de los demás, nada», sostuvo.

En cambio, «de seriedad, ponderación, responsabilidad y equilibrio, menos».

«Se vota y se vota, echando para adelante su mínima diferencia. Poco interesa lo que defienden quienes representan al 49% de los uruguayos. Es más, se les desprecia con arrogancia en una demostración de vocación totalitaria muy peligrosa para cualquier gobernante», señala Alonso.

Por otra parte, «no se ve la vocación participativa, salvo la convivencia que se da con el aparato sindical, manifiestamente al servicio del régimen. A esta altura tenemos que asumir que el proceso parece irreversible, al menos en el corto plazo».

«Quien no quiere escuchar se expone gratuitamente a cometer errores, a equivocar el camino, a elegir mal los instrumentos. Eso, delo por hecho», agregó.

Para el parlamentario blanco, «a esta altura nuestro trabajo en la oposición se resume en una fase que va cobrando fuerza por imperio de la realidad: tenemos que seguirlos de cerca, marcarles sus fallas, para que al final nos aseguremos de que hayan hecho el menor daño posible». *

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