La Columna de Sherlock
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-¿Usted conoce la parrillada «La Otra»?
-Claro, no está tan mal. Es un buen restaurante bastante en onda. al que concurre mucha gente que le gusta la buena vida.
-Por eso le pregunto. ¿Sabe quién estaba la otra noche cenando?
-Cómo puedo saberlo.
-Estaba allí el carnicero Jorge Zabalza, con una barra de amigos y un nuevo look, con colita de caballo y todo.
-¿No sería una colita de cuadril?
-No vi lo que estaba comiendo.
-¡Está bien! el hombre también disfruta de la vida y, además, como cualquier otro mortal, cena todas las noches.
No entiendo su comentario.
-No tiene nada de hiriente.
Es que me sorprendió ver al carnicero en un lugar así, me lo hacía mucho más austero y sin transgresiones gastronómicas.
-No lo entiendo.
-Dejémoslo ahí, no vale la pena seguir con esto.
-Tiene razón.
* Barco pesquero que no navegará más
–Le puedo asegurar que ese barco camaronero no navegará más. Claro, si no paga lo que debe.
-Me sorprende, porque la empresa Tizelmar S.A. sostiene que está arreglando todo para evitar el embargo.
-¿Usted está hablando del barco «Young HW99″, que tiene permiso de categoría C y cuyo número es el 3761. Si está hablando de ese barco sepa que ya está dada la orden y cuando toque puerto quedará embargado, porque además de sus deficiencias tiene deudas y vencimientos que nunca pudieron levantar.
-Lo que no es nada extraño. Usted bien sabe que las cosas no andan demasiado bien en el país y hay muchas empresas endeudadas.
-Bueno, pero la decisión está tomada.
-¿Es para tanto? Habrá gente que se quedará sin trabajo. ¿Lo tiene en cuenta?
-Es un drama, pero hay que reclamarle a la empresa. Le cuento que el año pasado ese mismo barco fue conducido al puerto de Mar del Plata, porque tenía problemas. En esa ocasión el ahora ex presidente de la Dinara Yamandú Flangini, salió corriendo para el puerto argentino para lograr la liberación del mismo. Además le cuento otra cosa.
-¿Otra?
-Hay en puerto otro barco camaronero, el Calasur 2, que es una especie de bomba de tiempo y es de la misma empresa. Tiene un importante escape de amoníaco.
-¿Y?
-Que cuando se quiso saber a quién pertenecía, para hacer un llamado al orden, nadie se hizo cargo del mismo.
-¿Ninguna empresa?
-Claro, después se supo que pertenece a la empresa Duntal, hermana de la anterior, que cuando se plantea el tema del escape de amoníaco, se pone a silbar bajito y mira para otro lado.
-Pero. ¿Y qué hacen la Dinara y la Prefectura Marítima?
-Habría que preguntarlo públicamente. Quizás alguien dé una respuesta.
-¡Tiene razón!, porque una pérdida de amoníaco es una bomba de tiempo. ¿Verdad?
* Juicio contra el Estado para que cobre el Estado
-¿Se acuerda cuando a los observadores de la Dinara, por orden de no se sabe quién, se les descontaba una suma para luego pagarles los aguinaldos?
-Me acuerdo. Fue el ministro Ariel Avarez, integrante del Tribunal de Cuentas, que removió cielo y tierra para revertir esta barbaridad. Se estaba desconociendo un derecho que tiene todo trabajador.
-Claro. El «error» se reconoció y finalmente el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, del que depende la Dinara, puso las cosas en su lugar y los observadores, 80 funcionarios, comenzarán a cobrar el aguinaldo como corresponde. No se lo seguirán pagando con descuentos de sus sueldos. Pero, hay algo nuevo.
-¿Qué?
-Ahora hay que devolver lo mal descontado.
-¿Y?
-Los observadores que lucharon contra esa arbitrariedad, que lograron el apoyo del contador Alvarez, que debieron gastar en asesorías jurídicas, cuando tienen que ser resarcidos por el Estado por lo ocurrido, se encuentran con que a la suma adeudada se le hacen todos los descuentos para el Banco de Previsión Social y lo que pensaban cobrar les queda en casi nada.
-Pero, los descuentos son de rigor, hay que hacerlos.
-Eso no lo discuto, pero nadie reconoce que hubo un error, que no era posible descontar del sueldo un futuro aguinaldo. Nadie se hace responsable de nada. Podrían haber encontrado algún mecanismo menos doloroso.
-Usted dice que a los observadores los castigan por un lado y también por otro.
-Usted me entiende.
* Reclamo a Uruguay de pescadores argentinos
–Salió en el diario argentino Ambito Financiero. La Cámara de la Industria Pesquera Argentina (CIPA) solicitó que se invite a las autoridades uruguayas a adoptar medidas de control similares a las que rigen para la flota pesquera argentina.
-¿Qué cosa?
-Controles como el del seguimiento satelital que permite identificar la zona de pesca y el cumplimiento efectivo de las vedas respectivas. Los argentinos dicen que «es de esperar que la contraparte uruguaya cuente con los mismos elementos para realizar una tarea de control eficaz y trasparente en la zona común de pesca argentino uruguaya.
-¿Y?
-Siguen diciendo que «esto resulta de suma importancia, no sólo para nuestro país, sino especialmente para la provincia de Buenos Aires, habida cuenta de que gran parte del potencial pesquero y de los recursos ictícolas de la provincia se encuentran sujetos al Tratado del Río de la Plata y su frente marítimo».
-¿Qué quieren decir los pescadores argentinos?
-Que Uruguay no cuenta con el sistema de seguimiento satelital y que no sabe en qué posición están los barcos pesqueros.
-Eso me sorprende, porque en el tercer piso de la Dinara, hay unos equipos que fueron comprados para esa tarea de seguimiento satelital.
-¿Entonces?
-Deben estar apagados, porque el último barco que estaba pescando en la zona prohibida de Argentina, no fue detectado.
-¿Y?
-Qué quiere que le diga… Los uruguayos siempre nos creamos problemas. Somos los «vivos» de siempre.
-Y así nos va.
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