Justicia realizó inspección ocular en sitios donde pueden hallarse restos
El juez llegó hasta el Batallón de Infantería Mecanizada Nº13 para inspeccionar en forma ocular los trabajos de excavación que, por orden del Poder Ejecutivo, un grupo de arqueólogos de la Facultad de Humanidades viene desarrollando para saber si en el predio militar se enterraron a víctimas de la última dictadura.
A las 14 horas en punto el juez penal de 2º turno, Gustavo Mirabal, que investiga el paradero de los restos de la nuera del poeta Juan Gelman, ingresó por la puerta trasera del Batallón Nº 13 en un automóvil color blanco.
Pese a que la prensa lo aguardaba desde muy temprano para tomarle declaraciones, Mirabal se negó a realizarlas y el automóvil que lo transportaba no detuvo la marcha durante su ingreso al predio militar.
Cinco minutos más tarde el que llegó hasta el lugar fue el fiscal Enrique Moller, acompañado por José Luis González, el abogado del poeta argentino Juan Gelman.
Tanto Moller como González tenían previsto ingresar en un automóvil, pero debieron hacerlo caminando porque el vehículo se quedó enterrado en el barro cuando estaba por cruzar el portón de entrada.
Fue en ese momento cuando Moller dijo que su presencia en el lugar era «para hacer un relevamiento» ocular de los trabajos que vienen desarrollando el grupo de médicos forenses en el predio militar.
Los encargados de las excavaciones ayer ingresaron apenas pasadas las 10 de la mañana en una camioneta del Ejército.
El juez penal de 2º Turno, Gustavo Mirabal, a cargo del caso de la desaparición de la nuera del poeta argentino Juan Gelman, citará durante la semana próxima a los testigos civiles que pidió la denuncia, y luego trasladará el expediente al fiscal penal de 4º Turno, Enrique Möller.
El magistrado estima que todos los testigos concretarán su citación en tiempo y forma para así quedar habilitado a pasar el expediente en vista al fiscal, antes que finalice la semana próxima. Mirabal cumplirá turno penal entre el 1º y el 8 de agosto. Después retomará la causa.
En medios judiciales se estima que las citaciones a los militares y policías, en caso de cumplirse, se concretarán después del 8 de agosto, cuando el magistrado retome la actividad en su sede luego de cumplir con la pertinente semana mensual de un turno judicial.
El abogado de Gelman estuvo presente ayer durante la recorrida que el magistrado realizó por el predio militar junto al fiscal Moller y los «veedores» del Juzgado de 1er Turno, Zully Domínguez y Guido Berro, del Instituto Técnico Forense (ITF), dependencia del Poder Judicial.
El jueves había visitado el Batallón Nº13 el tercero de los «veedores» designados por el juez Fernández Lecchini, el médico forense Horacio Solla. Ayer también estuvo, junto al magistrado y el fiscal, el médico forense del ITF Eduardo Orrico, «informante técnico» del juez Mirabal.
El magistrado Gustavo Mirabal ya ordenó un cierre de fronteras para los siete militares y el ex policía que el periodista Roger Rodríguez sindicó como los principales responsables del secuestro, el traslado ilegal, la desaparición forzada y la ejecución de la nuera del poeta argentino.
El presunto asesino, el ex policía granadero Ricardo «Conejo» Medina, es uno de las ocho personas que serían citados como testigos, junto a los militares Jorge «Pajarito» Silveira, Antonio Rodríguez Buratti, José Nino Gavazzo Pereira, Ricardo «Turco» Arab, Gilberto Vázquez, Ernesto Rama y Manuel Cordero, quien, se supo, ya está residiendo en Brasil.
Ninguno podría abandonar el país, al menos legalmente. Sin embargo, el coronel (r) Manuel Cordero continúa en la ciudad brasileña de San Pablo, pero ingresó clandestinamente varias veces al país, a pesar de tener librado un «cierre de fronteras» por el juez Pedro Hackenbruch. *
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