Derechos Humanos: "No hay pactos; hay decisiones del gobierno que son cumplidas"
¿Cómo está evaluando usted la marcha del tema de los derechos humanos y el relacionamiento del Poder Ejecutivo con el Ejército?
La política en materia de derechos humanos que está llevando adelante el Poder Ejecutivo es impecable. Acá hubo compromisos en los años anteriores, particularmente en la campaña electoral, y se está cumpliendo con la palabra dada.
En nuestro país había una agenda pendiente en la sociedad uruguaya, de cuestiones muy dolorosas, con implicancias éticas muy fuertes. Este gobierno está instrumentando un programa que es el anunciado, que no debería sorprender y que va a dar a lugar a logros muy importantes en materia de verdad y justicia en este país. Esto va a ser uno de los capítulos más formidables de la acción de la izquierda y del gobierno que encabeza el doctor Tabaré Vázquez.
Como algunos estaban un poco incrédulos, puede ser que algún actor se haya sorprendido, pero los lineamientos básicos se vienen implementando con normalidad. Algún militar que no se siente identificado con estos lineamientos porque les rechinan pueden pedir la baja, porque está dentro de sus derechos. Pero esto no es producto de pactos, sino que es producto de políticas que tienen consensos ciudadano y un respaldo muy importante del punto de vista institucional, del punto de vista moral y del punto de vista legal. Este es un gobierno que transmite tranquilidad y muestra que las decisiones que adopta, son cumplidas.
Entonces, ¿usted descarta que hubo un pacto entre el Presidente y los generales?
Hablar de pacto no es dar en el blanco, en realidad lo que estamos viviendo es producto de compromisos éticos con la ciudadanía, es la manera de restaurar heridas que están abiertas. Hay que recordar que en nuestro país el Art. 4º de la Ley de Caducidad no se había respetado y ahora se está respetando en todo su alcance y esto es lo que explica las acciones que se están llevando adelante.
El gobierno progresista es respetuoso de la institucionalidad y de la legalidad en todos los marcos. Es respetuoso de la independencia del Poder Judicial y es un gobierno que quiere unas Fuerzas Armadas reconciliadas con la sociedad. Esto pasa por el esclarecimiento, por el establecimiento de la verdad, pero esto no es un problema de transacciones o de acuerdos entre el Presidente de la República e instituciones.
¿Usted cree que los partidos políticos en su conjunto han reaccionado con fuerza en favor de la institucionalidad?
Creo que nadie ha visto a la institucionalidad en riesgo, lo que en caso contrario sería un punto de vista ajeno a la realidad, se ha entendido que el Presidente está respaldado. Se ha entendido que este tipo de episodios de los últimos días son parte de lo que era previsible. Hoy hay, sin duda, tensiones pero las tensiones no afectan lo medular. Lo medular es que aquí hay unas Fuerzas Armadas subordinadas al poder civil, en un país civilizado y democrático, en el cual hay una agenda pendiente que está siendo objeto de esclarecimientos.
Hay versiones que relacionan al general Juan Córdoba, que renunciara a la Región Nº I del Ejército, con el doctor Julio María Sanguinetti y el Foro Batllista.
¿Hay partidización militar sobre este tema de los derechos humanos?
En ese terreno no tengo opinión porque supondría conocimientos de los que no dispongo. Lo que importa es el trazo grueso: la orden del comandante en jefe, que es el Presidente de la República, sobre lo que hay que hacer y su acatamiento, es lo que se viene dando.
El 31 de julio se cumple el primer aniversario de la muerte del general Líber Seregni. ¿Cómo está sintiendo esa fecha?
Con mucha emoción. Seregni fue nuestro padre espiritual. Fue y sigue siendo una personalidad mayor de la política uruguaya. Yo siento esta fecha con respeto y a la vez con el sentimiento de la ausencia, porque es la presencia-ausencia del más grande en la historia política del Frente Amplio, justamente cuando su programa se está poniendo en práctica en una diversidad de frentes muy grandes: desde los derechos humanos, a la emergencia social, desde el país productivo a la innovación tecnológica o la inserción internacional.
Si Seregni estuviera vivo ¿qué le estaría preguntando y qué respuesta estaría esperando de él para esta coyuntura política?
Le estaría preguntando cuál es su plan estratégico, porque el signo más vigoroso de la personalidad de Seregni es que fue el profesor de estrategia. Fue el hombre con la mirada en el largo plazo.
Mis interrogantes y mis incertidumbres son sobre el mediano y el largo plazo. Por esto las preguntas serían para saber cuáles son las mejores apuestas para el plan estratégico más fuerte y más sólido para un gobierno de cinco años, que aspira a ser el pasaje hacia un segundo gobierno. *
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