Petróleo venezolano
Durante una hora y veinte minutos, el Senado se enfrascó en el análisis del Convenio de Cooperación Energética con Venezuela, finalmente aprobado por unanimidad.
El informante expuso lo que calificó de «sencillo» preámbulo y 13 artículos, previendo «proyectos conjuntos» en prácticamente todas las áreas vinculadas a hidrocarburos, así como «nuevos desarrollos» en la materia.
Crea una «comisión mixta» para «otras acciones de colaboración» y deja la posibilidad de «convenios abiertos a terceros».
Afirma que el Poder Ejecutivo tiene «urgencia» por esta aprobación ya que condiciona «algunos intercambios en proceso».
Este pasará a ser el punto discordante. Luis Alberto Heber reclama saber por qué de tanta urgencia.
Couriel, como coordinador de la bancada, interviene apuntando que «a fin de mes sale un barco con petróleo de Venezuela», que podría llegar a Montevideo, por eso el acuerdo es «grave y urgente».
Los blancos niegan ver «la vinculación del convenio marco con las condiciones de comercialización». Heber va más lejos: «si me dicen que esto posibilita el no aumento del combustible, lo estoy votando con las dos manos, de lo contrario no veo el efecto vinculante con la urgencia».
Rubio responde que el convenio «es una buena señal» y le da razón a Heber en que petróleo-convenio «está indirectamente relacionado; genera intención», aunque reconoce que «quizás como bancada nos dormimos un poco», en el envío del documento para conocimiento de la oposición.
Heber: «Nos están obligando a votar en contra, no nos gustan las urgencias. Mis compañeros no saben de qué estamos hablando».
Sergio Abreu apoya a su correligionario, con arsenal jurídico. «Esto es un tratado bilateral de derecho internacional, no un convenio de cooperación (…) es una norma que regula políticas más extensas». Apunta que el convenio habla de «actos prohibidos por Ley» a raíz del plebiscito por Ancap, como la «expansión y operaciones de refinamiento y comercialización. A menos que el Poder Ejecutivo esté dispuesto a romper el monopolio».
Hay campanilla de orden para el sector socialista de la bancada.
Abreu concluye su desconocimiento «si el tratado es de cooperación, ó es de comercio» y exige definiciones de políticas energéticas por parte del gobierno.
Rafael Michelini recuerda que a efectos de la economía venezolana «Uruguay no existe» y que participaremos de los beneficios del 1% de las exportaciones petroleras venezolanas destinadas «para ayuda. Al que ayuda es a nosotros. Ellos saben mucho más que nosotros de petróleo, y Ancap quiere hacer un aprendizaje».
Abreu recuerda que Venezuela no cumplió acuerdos firmados en Aladi, para beneficiar a Uruguay en temas lácteos; el debate concluye enfrentándolo con Couriel en cuanto a la denunciada imposibilidad que el crudo venezolano pueda ser refinado por Ancap. «No es cierto», dice Couriel.
Los blancos piden un cuarto intermedio.
«¿Vuelven?», preguntan desde la bancada frentista, irónica referencia a la «desaparición» de la víspera.
Contrapropuesta aceptada
A las 17.54 se vota una moción fuera de hora, firmada por los blancos, que piden asistencia del Ministro de Industria y Energía, a una comisión «integrada» de esa competencia, más Hacienda y Relaciones Exteriores, para tratar el convenio.
Couriel: «Siempre que lo han citado ha venido (…)»
Heber: «No digan que no ahora, si nunca dijeron que no».
Se resuelve que «sin fecha» el Ministro asistirá a la comisión integrada, los blancos votan antes el acuerdo. Unanimidad 24 en 24, tanto en los general como en lo particular.
Concluirá la sesión con la desafectación de un predio estatal en beneficio de OSE, en la localidad de Joaquín Suárez, (galpones que Ose emplea desde 1995 frente a la ruta 8).
18.09 se levanta la sesión. *
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