Desde el Senado: Copamientos diurnos y rapiñas sin denuncia aumentan en el Este, denunció senador blanco

El Senado aprobó el traslado de 115 funcionarios públicos al Ministerio de Desarrollo Social

A las 15.05 había 16 legisladores en sala todos del gobierno con excepción de Sanguinetti. Arriba Vaillant: hay bromas, alcanzan los votos ahora para el primer punto del orden del día, el apoyo al Ministerio de Desarrollo Social, postergado de la anterior sesión.

La sesión comienza curiosamente, con ningún legislador nacionalista en sala. Lo que amenazaba como una forma de rechazo, se disipa con la llegada de cinco senadores juntos.

El presidente comienza con ingreso de asuntos. Destaca un pedido de informes del senador Heber ante presunta «violación de laicidad», en el liceo 22 de La Teja.

Julio María Sanguinetti reanuda las exposiciones sobre la transferencia de funcionarios públicos para el nuevo ministerio. Reprueba no obstante afirmaciones de la «herencia maldita» que la bancada encuentrista afirma haber recibido. «La pobreza no llegó a los niveles de 1984-1985″, dijo el forista.

Couriel pide no entrar en controversias por temas fuera del central; Sanguinetti contesta: «No es extemporal, el tema lo tocó el oficialismo».

El nacionalista Da Rosa ve la jugada y ayuda. «Señor presidente: apoyamos que se diga que no pusimos trabas (…) pero tampoco que esto es el primer plan: las canastas familiares fueron eficaz herramienta de las intendencias, donde el gobierno central nunca llega», y defendió que las comunas hubieran podido cumplir mejor papel en el Plan de Emergencia.

 

Sorpresa doble

El senador Enrique Antía declara «no seguir con ánimos de seguir apoyando» el proyecto del traslado de funcionarios. Afirma que su decisión es personal y no corporativa, ya que tras la visita de la ministra a la comisión «tengo más dudas que antes, sobre el resultado del plan».

Afirmó que «el Banco de Previsión Social ha cerrado toda la información» sobre lo que está ocurriendo, y que en Maldonado, de donde era intendente, «de 5.500 inscriptos, han llamado a 130 para cobrar». Dijo que el plan estaba «muy atrasado, mala señal», y consideró a los blancos «permanentemente atacados cuando damos una mano».

Denunció no obstante que el gobierno «cacarea en un lado como el teru-teru, no me gustó la actitud de Lorier»; innovando el voto, y la voz del tero.

15.36. El nacionalista Lapaz, ex intendente de Soriano, apoya lo dicho por Da Rosa y apunta como al pasar precios de la carne que vende el Municipio en Soriano: costillas el kilo 37 pesos; matambre 36; puchero 15; con tarjeta de pobre el puchero cuesta 6 pesos. Tras una apología del funcionamiento del municipio que dejó atrás («hasta conservatorio de música para que los pobres no queden radiados de poder ser excelentes músicos …»), el presidente le pide que se remita al tema en cuestión. Concreta su pedido en un refuerzo a las Asignaciones Familiares, «principalmente para las familias más numerosas».

15.45 El presidente Nin logra que se vote y la moción se aprueba por 26 en 27 en lo general y en lo particular.

Fundamentan su voto Korzeniak («El atraso del Plan de Emergencia es cierto: un atraso de 45 años, desde 1959….»); Sanguinetti («se deberían haber usado los organismos ya existentes INDA, escuelas»); Dalmás («hay que tener cierto grado de tranquilidad: se está coordinando todo con intendencias, escuelas, etc. etc. en cada localidad»).

 

Tributo con apagón

Como segundo tema del orden del día se rinde tributo a Luis Eduardo Mallo recientemente fallecido. Da Rosa abre la oratoria, pero un apagón deja solamente las luces de emergencia de sala y barra encendidas. La luz entra por el gigantesco vitreaux del techo, generando efectos fantasmagóricos. «El espíritu de Mallo», se escucha en sala.

Couriel sigue la lista de oradores, se excusa para poder leer su ahora inutilizado apunte. Lo hacen: Brause, Couriel Heber, Korzeniak, Dalmás, Nin, que destacan la talla intelectual y política del homenajeado. No obstante, todos convergen en un punto: el buen y fino humor que caracterizaron al caudillo blanco. Susana Dalmás apunta algo menos confesado: «Tenía calidez humana, algo muy poco común en este ámbito». La luz retornó al cabo de media hora.

 

La denuncia

A las 16.30 con moción de orden, el presidente da la palabra al blanco de Ambrosio Rodríguez quien reconoce que «ya pasó el momento oportuno» y que «no me avisaron a tiempo de la sesión». Igual la emprende, primero contra quienes debían avisarle de la sesión, y luego contra la situación que se vive en Maldonado, donde fue electo.

Tras severas críticas a la cúpula frenteamplista que triunfó en las elecciones departamentales, volvió sobre la «herencia maldita» que parecía dejada atrás. «Nosotros no dejamos una herencia de piqueteros», dijo y comenzó a subir el tono hasta que sus decibeles superaban al micrófono de sala. El resto de su bancada se va, con excepción de Antía y Heber; Rodríguez dice a voz en cuello que se ha dejado una «herencia buena, extraordinaria».

Acto seguido denuncia que están aumentando, «robo, hambre, miseria y copamientos», y dice que en Punta del Este, «se está copando de día», y se «asombra que estas cosas no se denuncian».

El reloj marca el fin del tiempo reglamentario, pero Rodríguez la emprende ahora con las rapiñas que también afirma han aumentado sin que se lo denuncia en Punta del Este, y ni el último timbre lo para.

Finalmente el presidente Nin, le dice que «está totalmente fuera de reglamento», por «las alusiones que hace». Le notifica además que la citación para la Cámara de Senadores, a la que refirió primero, fue enviada adonde el mismo Rodríguez lo pidió, a su despacho, y no a su casa en Punta del Este, donde no deseaba recibirla.

16.48. Nin le da la palabra a Enrique Rubio. Rodríguez se para y se va. *

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