UTD no aceptó diálogo con Arismendi: movilización tuvo escasa convocatoria
La marcha convocada para reclamar mayor celeridad en el Plan de Emergencia fue un fiasco: el número de manifestantes fue doblado por el de periodistas. Igualmente la ministra Marina Arismendi intentó dialogar con las personas movilizadas, quienes se negaron a escuchar. La movilización hacia el Ministerio de Desarrollo Social convocó a más periodistas que afectados por las demoras en la implementación del Panes. Sólo se presentaron unas 30 de las personas que han realizado cortes de calles desde el fin de la semana pasado en distintos puntos de la capital. Mientras que la cantidad de periodistas, camarógrafos y fotógrafos llegó a 60. Pasadas las tres de la tarde arribó un carro tirado por un caballo, donde viajaban dos adultos con ocho niños. Minutos después llegó otra persona que descendió de un ómnibus portando una bandera de la Unión de Trabajadores Desocupados. Un cuarto de hora más tarde se hicieron presentes cuatro personas con cinco pequeños.
En ese momento también llegó Gustavo Páez, dirigente de la UTD, quien reiteró a la prensa que la reivindicación principal consiste en el «pago inmediato a todos los anotados y que se visite posteriormente», aunque señaló que el monto del Ingreso Ciudadano es «de 1.300 pesos miserables».
La UTD ya está organizando una nueva movilización hacia el Mides el miércoles próximo.
Diálogo frustrado
Pasadas ya las 16.15 horas, comenzó a aparecer por Avenida Uruguay un grupo de personas que portando una pancarta de la UTD avanzaban cantando: «Plan de Emergencia queremos ya, si no nos pagan volvemos a cortar».
Eran apenas 15, consultados respecto al porqué de tan poca convocatoria aducieron que el resto de los manifestantes permanecían en el «corte de Colón porque tuvimos muchos problemas con la Policía que nos quería levantar el piquete».
Fue en ese instante cuando la ministra Marina Arismendi acompañada por la subsecretaria Ana Olivera y unos pocos funcionarios de la cartera salió a la calle para intentar un diálogo con los manifestantes. Intención que se vio frustrada por los gritos y agresiones verbales permanentes que los movilizados dirigían a las jerarquías del Mides, reclamando «una entrevista seria». Arismendi quiso explicar que en el Ministerio no hay «lugar ni siquiera para sentarnos nosotros» y les propuso «conversar en algún lugar donde determinen, yo voy y conversamos. Ustedes fijan la fecha en esta semana y nos sentamos y conversamos».
Todo fue en vano, solo obtuvo negativas de los manifestantes que amenazaron con no retirarse hasta que les permitieran ingresar a la cartera. Al tiempo que mostraban un papel donde, supuestamente, una importante cantidad de firmas apoyaba el reclamo de los presentes. Cuando los periodistas pidieron que se abriera el documento para que lo registraran las cámaras, quien lo portaba se negó a hacerlo entrando en cerrada discusión con los trabajadores de la prensa.
Finalmente, la ministra desistió de su intención de dialogar y los manifestantes amenazaron: «Los piquetes van a seguir hasta que lleguemos a un acuerdo».
Viejos conocidos
Como estaba previsto las jerarquías del Mides se trasladaron desde la esquina de Uruguay y Río Branco hacia un local ubicado a media cuadra donde se inauguraba un refugio del INAU.
En la entrada de ese establecimiento, la secretaria de Estado dijo a la prensa en referencia a lo ocurrido minutos antes que «en condiciones normales, pero podíamos haber hablado igual».
A la vez aseguró que se negó a hablar con Paéz y los dirigentes de la UTD porque «nos conocemos de hace años. Cuando la marcha a Punta del Este quiso seguir hasta los límites de atropellar a la Policía cuando era una marcha pacífica, los 20 de mayo son los que quieren hacer ruido, son los que cuando pasan por el zonal 20 amenazan y denigran. Alguna gente no es del Plan de Emergencia, ya sabemos a qué juega y no queremos que el diálogo sea con ellos sino con la gente». Arismendi también dijo desconocer si la UTD es responsable de la organización de los cortes de calles, pero afirmó que le desagrada que «cuando la gente tiene desgracias se trate de capitalizar con una cosa distinta».
Asimismo la ministra aseguró que aquellos que «de verdad precisan el Panes colaboran en buscar datos de vecinos, nos dan una mano enorme, y reciben a los verificadores de la mejor manera».
Ministra rechazó censo
Arismendi aseveró que la propuesta realizada por la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS), para que se utilicen funcionarios públicos de manera similar a un censo para culminar en un mes las tareas de visitas y digitación de formularios para incluir al resto de los 50 mil hogares destinatarios del Panes, no es la más indicada.
En tal sentido afirmó que la misma «no es de ATSS es de Adolfo Bertoni, que se cree que es el formulario de la ventanilla del BPS. Además esto no es un censo, en un censo esta incluido el más menos, acá el más menos puede hacer que una persona se quede sin comer». Varios de los jerarcas del Mides opinaron de igual manera.
En diálogo con LA REPUBLICA, la ministra también destacó que la cartera ha llamado a funcionarios públicos y jubilados de la actividad pública para colaborar los fines de semana con las visitas y la digitación de manera voluntaria.
Arismendi también informó que en la noche del martes el PIT-CNT presentó al Mides una propuesta de colaboración voluntaria con el Panes «muy buena» ya que implica a funcionarios públicos lo que asegura la confidencialidad de los datos contenidos en los formularios. «Esto no es una encuesta, el más mínimo error puede ser la comida de la familia, no es lo mismo que un censo. No me parece que no haya que paralizar al país por esto», remarcó la ministra.
Cortes no aceleran el Panes
Por otra parte, la secretaría de Estado aseguró no sentirse presionada por los cortes de calles, pero que esas medidas «interrumpen el trabajo» como consecuencia de la presencia de los directores del Mides en cada «quema». Asimismo dijo que «se pueden cometer errores, y estamos abiertos a las críticas, pero no vamos a ir más rápido o despacio porque se hagan estas cosas. Además en los medios se da una imagen que parece que el país está totalmente desestabilizado y eso no es verdad».
Finalmente, Arismendi subrayó que el diálogo con los manifestantes «nunca va a estar cerrado». Y explicó que según su punto de vista «los piquetes se terminan llamando a la gente a que ponga su capacidad de organización para facilitar el trabajo y no para generar dificultades». *
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