El embajador saliente agradeció el trato de los presidentes Batlle y Vázquez

Silverstein elogió la democracia uruguaya: "Está viva y saludable"

«No suelo divulgar el contenido de conversaciones privadas», respondió cuando se le preguntó por la entrevista. «Pero se imaginará que no estuvimos una hora y diez minutos diciéndonos cumplidos».

«Puedo decir que hablamos de las maneras de mantener las buenas relaciones entre nuestros dos países y de ayudar a estrecharlas», agregó.

«Sobre el tratado de inversiones, dijo que lo había mencionado a título individual y aseguró que ambos esperan con expectación el día en que ambos congresos parlamentarios lo consideren.

A una respuesta sobre su sucesor, a raíz de un problema de traducción, no descartó que fuera una mujer. Explicó que aún no ha sido designado, pero se extendió en precisiones para que no haya posibilidad de interpretar que el retiro del embajador significa un enfriamiento de relaciones.

«Yo hice un vuelo de seis mil kilómetros para estar sólo dos días», porque no querían que el festejo del 4 de julio fuera presidido por un funcionario de inferior jerarquía, lo que podría dar lugar a suspicacias.

 

La Embajada tiembla

Silverstein ingresó al despacho de Vázquez junto a una traductora y una funcionaria diplomática de su embajada. Vázquez le regaló un libro ilustrado sobre el Uruguay.

Al finalizar la entrevista, el embajador bajó a la sala de conferencias del primer piso del Edificio Libertad. «Believe it or not» (créanlo o no), comenzó, «quiero agradecer a los periodistas» por la relación que mantuvimos durante estos cuatro años y medio, en que fue embajador.

Agradeció además el trato mantenido con los presidentes Jorge Batlle y Tabaré Vázquez y dijo que en Uruguay «la democracia está viva y saludable».

Luego se extendió en elogios al país que, dijo, es más que un episodio en su vida y la de su familia. Que iba a extrañar que temblaran las paredes de su casa cada vez que Peñarol o Nacional hagan un gol casi tanto como el remedio para ello, que era ir al Estadio.

Dijo que había recorrido no sólo todos los rincones de Montevideo, sino los de los 19 departamentos y reveló que ya tiene pasajes de avión para volver con toda su familia de visita este verano.

Finalmente, se le pidió que recuerde un buen y un mal momento vivido en el país. El mal momento primero iba a ser una vez que volvió a su casa orgulloso luego de decir un discurso en español y la hija le dijo que «mañana no puedo ir a la escuela de verguenza», porque había pronunciado mal tres plabras en dos mil.

Pero luego decidió que ese había sido un buen momento porque los hijos ponen el ego de uno en su justo lugar, y que el mal momento fue «ver a la gente de Uruguay sufrir una crisis de la que no eran responsables». Que por eso había trabajado para que se enviaran US$ 14 millones en medicinas y que EEUU hiciera a Uruguay el crédito puente de US$ 1.500 millones.

«Ahora, Uruguay se ha recuperado y el futuro se muestra venturoso», concluyó. *

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