Reunión en la residencia de Suárez y Reyes en la tarde

Tabaré Vázquez recibe hoy a Gastón Gelós, el nuevo representante del FMI

La oficina del representante residente del FMI en el Uruguay está ubicada en el propio edificio del Banco Central del Uruguay. Su función, según la propia página web del organismo, es la de facilitar el diálogo sobre políticas económicas y el flujo de información entre las autoridades de gobierno del Uruguay y el FMI. La oficina del representante residente también apoya al personal radicado en la casa central del FMI en Washington, DC en sus tareas de supervisar el programa económico que es apoyado con recursos del FMI, efectuar vigilancia y proveer asistencia técnica.

Bauer, de nacionalidad suiza y chilena, trabaja en el FMI desde el año 2000, luego de haberse desempeñado como analista en el sector financiero privado y como funcionario del Ministerio de Hacienda de Chile.

Bauer fue quien desde Uruguay monitoreó el primer acuerdo de la izquierda con un organismo multilateral de crédito.

Gaston Gelós, el nuevo representante del FMI en Uruguay, se ha mostrado particularmente interesado en el tema de la transparencia. En ese sentido estimó, según un reportaje publicado en el boletín del FMI, que «una mayor transparencia puede tranquilizar a los inversionistas y reducir la probabilidad de que se retiren del mercado durante fases descendentes. En una crisis los capitales tienden a huir en mayor medida de países menos transparentes», señaló.

 

El acuerdo

El ministro de Economía, Danilo Astori, divulgó a fines de mayo el contenido del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que luego fue rubricado por su Directorio en junio pasado. El acuerdo le permitió a Uruguay acceder a fondos del organismo por 1.130 millones de dólares hasta junio de 2008. Actualmente, se le debe al organismo algo así como 2.600 millones. El documento fue revisado por los principales servicios técnicos del FMI, con la asistencia de Bauer que estuvo en Washington.

Entre los objetivos generales del acuerdo se pretende reducir fuertemente la pobreza, mantener la estabilidad macro, realizar reformas estructurales y se buscará aumentar la inversión del nivel corriente de 13% del PBI a 20% en el mediano plazo.

Se destaca que el potencial de crecimiento de la economía uruguaya es de 3% del PBI anual para el caso de que las reformas den el resultado esperado y se contrasta esa cifra con las que van desde 1960 a 2000 que han sido de 2% anual.

Se insiste en un fuerte compromiso con la disciplina fiscal para reducir el peso de la deuda a 60% hacia el final del período de gobierno. Hay una intención de continuar con una política monetaria de baja inflación llegando a menos de 4% para 2008, y una amplia gama de reformas estructurales a implementar. El documento también describe el Plan de Emergencia Social con todas sus prestaciones y costos. En el capítulo dedicado a proyecciones macroeconómicas se prevén superávit primarios de 4% para el 2007, mientras que se apunta a 3.5% y 3.7% en 2005 y 2006 respectivamente.

Con respecto al endeudamiento se buscará reducir la vulnerabilidad y se solicitó asistencia técnica de los departamentos del FMI que trabajan en esas áreas para elaborar una estrategia general de manejo de deuda. *

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