Balza: El Plan Cóndor existió
El diplomático dijo además que «si la Justicia cita a militares en calidad de imputados o de testigos deben concurrir a declarar», y opinó que «Argentina sigue teniendo un pasado no resuelto y eso se hace eterno puesto que todavía resta eliminar la impunidad».
Balza dijo que en la década de los 70 «sí hubo un Plan Cóndor» coordinado por los regímenes militares de la región para combatir a las organizaciones clandestinas que se oponían a las dictaduras, y de esta forma refutó las declaraciones del ex presidente uruguayo, Juan María Bordaberry, y del canciller de la dictadura, Juan Carlos Blanco, quienes negaron ante la Justicia que tal programa de inteligencia militar haya existido.
Balza, que ayer participó como escucha y hoy será expositor en el Seminario sobre el control parlamentario en el sector de la seguridad en América Latina, dijo no ser quién para dar consejos a los camaradas uruguayos, pero recordó: «Hace más de una década expresé públicamente el perdón de los militares por los crímenes cometidos durante la dictadura y la firme convicción de que la violencia del pasado no ocurra más», dijo.
Acto seguido, agregó: «Hice lo que las Fuerzas Armadas creían que había que hacer» para dar vuelta la página en torno a las violaciones de DDHH en Argentina.
Esta actitud le valió la expulsión del Círculo de Militares Retirados que reúne a los ex oficiales que con mayor énfasis defienden lo actuado por las Fuerzas Armadas en la llamada «guerra sucia contra la subversión».
Durante la mayor parte del régimen de facto cumplió misiones en el exterior y en 1982 combatió en la guerra de Malvinas con Gran Bretaña. Posteriormente se desempeñó durante ocho años al frente del Ejército durante la presidencia de Carlos Menem (1989-99).
El militar retirado afirmó que «Argentina sigue teniendo un pasado no resuelto y eso se hace eterno puesto que todavía resta eliminar la impunidad».
Balza calificó como «un fallo ético y decente» de la Justicia argentina la derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida con las que el gobierno de Raúl Alfonsín, luego ratificado por la administración Menem, pretendió laudar el tema de las violaciones a los DDHH durante la última dictadura militar en ese país.
Sin embargo, Balza dijo que para que la Argentina se pacifique totalmente, «todavía falta la anulación de los indultos» que se otorgaron a los militares durante el primer gobierno de Carlos Menem.
Pese a que Balza no quería hablar sobre temas que competen al Uruguay dejó en claro que «si la Justicia cita a militares en calidad de imputados o de testigos deben concurrir a declarar».
Michelini-Gutiérrez Ruiz
Sobre los asesinatos en Argentina de los políticos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, que no están amparados en la Ley de Caducidad, Balza dijo: «Estoy seguro de que mí país va a colaborar para el esclarecimiento del caso».
Por otra parte, Balza dijo estar «convencido» de que en la actualidad «no hay posibilidad de que se registren golpes de Estado ni en Argentina ni en la región».
Para Balza las condiciones de sublevación castrense no están dadas porque, por ejemplo, en el caso de su país «los militares aprendieron luego de seis golpes de Estado durante el siglo XX que deben estar subordinados al poder civil y al servicio de las instituciones democráticas», sentenció.
Escuela de las Américas
Dentro del seminario, Balza pidió la palabra en la última sesión de ayer, luego de la intervención de la investigadora argentina Gilda Foglietti, para realizar cuatro precisiones.
En primer lugar, señaló la satisfacción de los jefes militares cuando sus unidades son visitadas por comisiones del Parlamento. En segundo, recordó que él mismo había escrito luego de Malvinas que el servicio militar obligatorio había cumplido su papel y debía ser derogado.
En tercero, enumeró los seis golpes militares en su país. «Me refiero a los exitosos, porque los conatos deben de haber sido más de cincuenta». Recordó que «un lamentable fallo poco conocido de la Suprema Corte de Justicia, en 1930, avaló el primer golpe. Es decir, avaló la fuerza sobre la justicia».
Finalmente, respondió una mención de un diputado venezolano sobre la Escuela de las Américas.
«Prefiero no referirme yo a la Escuela de las Américas. No la conocí como cursante, pero las referencias a la Escuela de las Américas son suficientemente conocidas en toda Latinoamérica. Y las consecuencias de quienes cursaron. Gracias a Dios no me tocó cursar esa escuela. Pero el Ejército argentino, a mediados de 1992, retiró el cursante en la Escuela de las Américas. Es uno de los pocos países en Latinoamérica que no tiene cursante en la Escuela de las Américas». *
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