La lengua del dictador

En esos 15 días de 1973 que estremecieron al Uruguay, el presidente que se transformó en dictador pronunció algunas palabras que los autores del libro recogieron. Juan María Bordaberry muestra, en pocas palabras, el alcance de su pensamiento.

 

* «Antes del 27 de junio, ya estábamos hablando de que sería necesario tomar la medida de disolver el Parlamento. Que no habría más remedio. En mi discurso, incluso, dije que yo sabía que mi nombre iba a quedar atado para siempre a ese episodio. Que tenía conciencia de eso. Claro, yo podía haber dicho que por ese camino no iría, pero si no lo dije fue porque estaba convencido de que había que hacerlo». Página 73.

 

* «Hubo muchos discursos, se habló de lo que llamaron la noche negra pero no se quedaron. Yo todavía no había firmado el decreto, pero ellos ya estaban enterados de lo que iba a pasar porque ya había mandado el Mensaje a la Asamblea General. Yo le decía a Chiape que dejara que hablaran, que cuando terminaran de hacerlo, se irían, de modo de que cuando los militares llegaran ya no había nadie. Y fue así. Por eso me acordaba de lo que decía mi padre. Salieron del Palacio Legislativo y nadie los detuvo». Página 107.

 

* «Se trataba de un texto que debía ser muy jurídico, por eso intervino en su redacción Pacheco Seré, un distinguido jurista. Las Fuerzas Armadas no participaron para nada de su redacción. El decreto salió de la Casa de Gobierno y fue a la residencia presidencial de Suárez, donde lo firmé de madrugada». Página 119.

 

* «El 1º de marzo de 1972 juré por mi honor guardar y defender la Constitución de la República. Hoy, cuando la necesidad me impone una decisión tan trascendente en la convicción de que estoy guardando y defendiendo los grandes fines de la Constitución de la República, siento más que nunca que estoy cumpliendo con mi juramento y siento que no cumpliría con él si se dejara desde la comodidad desde una posición política, corroer y deteriorar las instituciones para ser finalmente que guardando formalmente preceptos constitucionales presida el proceso de desintegración nacional.

El último domingo de noviembre de 1976, el pueblo elegirá sus nuevos gobernantes y allí juzgará mis actos y mi conducta. Entregaré, como lo he dicho, el cargo de Presidente solamente a mi sucesor libremente elegido por el pueblo. Lo haré ni un minuto antes ni un minuto después del tiempo fijado por la Constitución. El pueblo será el supremo juez y sólo su juicio es el que me importa». Páginas 168-169.

 

* «–Ciertas declaraciones del ex senador Michelini, dichas en Buenos Aires, lo acusan a usted de tener cierta inclinación política hacia el régimen de Brasil.

–El problema nuestro es uruguayo y nadie más que los uruguayos lo vamos a solucionar. Tenemos las mejores relaciones con el Brasil y la Argentina. Pero en nuestros problemas internos intervenimos nada más que nosotros. Por otra parte no puedo negar que tenemos cierta actitud de simpatía con el régimen brasileño y alguna vez dije que tenemos puntos en común.

–¿Cuáles son esas coincidencias?

–Son la defensa de la democracia y del anticomunismo. Además tenemos una amplia frontera con el Brasil que nos posibilita desarrollar una política de integración económica.

–La intimación gubernamental a los gremios para que depongan su actitud de fuerza ¿es una medida antisindical?

–De ninguna manera. Por lo contrario, pretendemos liberar a los sindicatos de la dictadura que sobre ellos ejerce el comunismo. Particularmente, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), es una expresión política del comunismo y no gremial. A un sindicalismo auténticamente uruguayo el gobierno lo va a alentar en todas formas». Página 305.

* «–El Parlamento y diversos sectores políticos han denunciado repetidas veces la existencia de torturas en unidades militares y dependencias del gobierno. Como jefe supremo de las Fuerzas Armadas ¿cuál es su respuesta?

–La tradición honrosa de las Fuerzas Armadas excluye procedimientos como los que usted menciona. Por tanto, si alguno se ha registrado responde a acciones individuales que han sido debidamente investigadas y sancionadas. Simplemente nos hemos negado a dar información al respeto a quienes, so pretexto de defender los derechos humanos, han hecho de la denuncia de torturas un medio de escándalo y de apoyo a la insurgencia sediciosa.

–¿Qué es para usted una dictadura?

–Un gobierno que desconociendo la voluntad general, pretende perpetuarse en el poder más allá del término establecido por las normas constitucionales». Páginas 457-458- *

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