La columna de Sherlock
* Heber y Arocena, ahora hasta reparto de confites
-¿Recuerda el lío que se armó hace algún tiempo entre el hoy ex diputado Arturo Heber y el ex intendente de Florida, Andrés Arocena?
-Cuando los dos tenían otras responsabilidades políticas, ¿verdad?
-Sí, claro. Al parecer Heber trató muy mal a Arocena desde una audición de radio, concretamente el 19 de marzo de este año y la cosa terminó en la Justicia.
-¿Y?
-Usted sabe como son estas cosas. Heber al declarar, dijo que todas sus expresiones fueron de neto contenido político, referidas a la gestión municipal en su conjunto y que nunca tuvo la intención de dañar el honor del intendente municipal.
-Pero, ¿cómo explicó aquella calificación de Alí Babá que le indilgó al ex intendente?
-Bueno, esa afirmación, es evidente, que fue el producto de una calentura política.
-¿Y?
-Arocena, ante esa declaración, desistió del trámite judicial, afirmando que los dichos de Heber tuvieron un contenido claramente político y no fueron propalados con el afán de difamar o injuriar a su persona, por lo cual adoptó esa resolución.
-Muy bien.
Y el lío se acabó. *
* Bolazos que sorprenden por su reiteración
-Está seguro que la situación en la Colonia Berro, luego del motín del otro día, es de tranquilidad.
-Lo ocurrido fue más que traumático y, obviamente, donde hubo fuego cenizas quedan…
-¡Explíquese!
-Claro. De alguna manera las autoridades del INAU han ido aplacando la situación, pese a que existen deficiencias en el propio organismo que dificultan la acción. Todos están de acuerdo que hay que buscar soluciones de fondo, porque no es posible que los muchachos vivan en locales dantescos, en los que es prácticamente imposible cualquier tarea de reeducación.
-En eso estamos todos de acuerdo, pero usted quiere decir otra cosa. ¿Verdad?
-Claro, el ingrediente nuevo, es el de los bolazos.
Desde el motín hasta hoy las redacciones de los medios de comunicación reciben a diario denuncias de nuevos motines. Que tal cosa está ocurriendo en la Colonia Berro, que en el hogar Piedras, en el hogar de General Flores casi Bulevar Artigas.
-¿Y?
-Qué luego de que los periodistas cubren los lugares, se advierte que no pasa nada. ¡Qué, las denuncias no eran nada más que bolazos!
–Pero, ¿quién puede estar en eso?
-Es buena su pregunta pero, por ahora, no tiene respuesta. *
*
-¡Muy fuerte lo que me dice! La Dinara se enteró de la detención del barco Viking Sky por boca de una señora, esposa de un observador, que llamó por teléfono.
-Así es el Uruguay. Los mecanismos oficiales muchas veces vienen muy por detrás de la realidad. Este caso es sintomático. La señora llamó a las 6.15 de la mañana cuando le informaron que un buque Viking había sido detenido por la armada argentina pescando merluza negra en aguas territoriales del vecino país.
-¿Y qué pasó?
-Parece que los directivos de la Dinara están enojados con esta señora que, obviamente, además de preocuparse por su marido que estaba embarcado como observador en otro buque de nombre similar, les informó de una situación difícil que, obviamente, debe terminar con una sanción a la empresa armadora más allá de lo que resuelva la Justicia argentina.
-¿Le parece?
-Claro, porque además es evidente que si un barco comete tantas transgresiones es porque el negocio es mayúsculo.
-¡Usted está acusando!
-Para nada. Pero recuerde que durante la gestión del anterior director de la Dinara fueron denunciadas maniobras de subfacturación de los cargamentos de merluza negra por varios integrantes de la bancada del MPP, las que le entregaron al propio director de la DGI.
-¡A «Z»!
-El negocio por años fue muy importante para distintas empresas. Ahora, cuando cayó otro barco en falta, navegando dentro de las 200 millas territoriales argentinas y pescando esta especie, tarea prohibida por el país vecino, parece que es bueno que se aclaren algunas cosas.
-Y, ¿qué pasará con el Viking Sky?
-Ayer la tripulación comenzó a declarar en la provincia de Santa Cruz, a donde la llevaron las autoridades argentinas. Pero la cosa es difícil porque a esa tripulación la han dejado a la buena de Dios. Parece que le dieron a cada uno 100 pesos argentinos y, quizás, con ese dinero tengan que vivir muchos días.
-¿Por qué?
– Obviamente, el juicio no es fácil y no terminará en pocos días.
-Tiene razón… *
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