Visita fugaz al Uruguay del jerarca castrense; contactos con Berrutti y las FFAA

Jefe del Comando Sur reivindicó la firma de los acuerdos de inmunidad

«Esa es nuestra ley y nosotros vamos a seguir con nuestra ley», precisó Craddock, un general de cuatro estrellas, que realizó una fugaz visita al Uruguay.

Craddock, que peleó en la Guerra del Golfo y asumió el mando del Comando Sur en noviembre de 2004, mantuvo un breve encuentro con periodistas y, posteriormente, se reunió, por separado, con la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, y los tres comandantes en jefe de las de las Fuerzas Armadas.

En su contacto con periodistas, ayer por la mañana, dijo que esperaba poder conversar el tema de la inmunidad con las autoridades uruguayas. «En las reuniones que voy a tener hoy (por ayer)….. voy a sugerir» el tema, indicó.

Fuentes del gobierno uruguayo, país firmante del Tratado de Roma que dio origen a la CPI, recalcaron que la posición oficial «es no firmar ese acuerdo».

El alto militar viajó el martes en un avión privado desde Ecuador a Montevideo. Ayer por la tarde partió rumbo a Santiago de Chile. Según un cable de la agencia AFP, Craddock planteó el lunes en Ecuador la conveniencia de que ese país firme el pacto que exima a los militares estadounidenses de ser juzgados ante la CPI, «tal como lo han hecho 90 países, de los cuales siete son latinoamericanos».

La respuesta no se hizo esperar. Ese mismo día, el presidente ecuatoriano Alfredo Palacio dijo que Estados Unidos «tiene derecho de exhibir su fundamento legal y a ser respetado». Empero, agregó que para Ecuador, significa una cuestión de «soberanía y juridicidad». «Nosotros firmamos el estatuto de Roma y lo vamos a respetar», afirmó Palacio. Craddock deslizó entonces que Estados Unidos podría retirarle a Quito la ayuda antinarcóticos si no firma el acuerdo.

Ayer, en el piso 25 del Hotel Sheraton, ante un grupo de periodistas uruguayos, Craddock, luciendo un impecable uniforme verde oliva y múltiples condecoraciones, argumentó que los países que no firmen el acuerdo «no podrán tener ciertos recursos económicos en ayuda militar».

«El acto americano de protección de los hombres y mujeres en servicio es una ley en nuestro país», afirmó. «Esa es nuestra ley y nosotros vamos a seguir con nuestra ley», precisó.

«Para que todo el mundo entienda lo que es el artículo 98 y que no es un documento de inmunidad, nosotros lo vemos como un asunto de jurisdicción, no de inmunidad», dijo.

Comunicándose a través de un traductor, el militar desmintió la versión del diario New York Times, según la cual en poco tiempo será el próximo comandante de las tropas en Irak para hacerse cargo de las tropas allí desplegadas. «Nunca creo nada de lo que leo en el New York Times y usted tampoco debería creerlo», expresó al periodista.

Craddock también se refirió a la situación en América Latina, en particular, Cuba y Venezuela. Sostuvo que Cuba no significa una «amenaza militar» para Estados Unidos, aunque remarcó que «sí veo que es una influencia en Latinoamérica que potencialmente crea inestabilidad e incertidumbre». «Obviamente, es un gobierno totalitario y comunista», dijo.

Respecto a Venezuela, señaló que «aparentemente, se ve que los procesos democráticos están en riesgo». «Eso tiene gran oportunidad de crear incertidumbre e inestabilidad si esos procesos y esa forma de pensar son exportables. Estamos preocupados y pensamos que los vecinos de la región también deben de estar preocupados», agregó.

«Nosotros velamos por la seguridad y estabilidad de las naciones en la región, así que le preguntamos y les pedimos a nuestros socios en la región de cómo podemos ayudarles a mantener su soberanía y su seguridad», indicó.

Por otro lado, aclaró que Estados Unidos mantiene con las autoridades del Uruguay «relaciones muy buenas».

Craddock admitió que la frontera entre seguridad y defensa «está un poco nebulosa» y que «las amenazas de hoy día no son de una naturaleza convencional, son trasnacionales, hasta cierto punto criminales en algunas áreas y terroristas en otras».

Agregó que «se retroalimentan una de las otras en cuanto a los narcotraficantes y terroristas trabajando conjuntamente, buscan áreas que no son gobernadas y donde el Estado no tiene control».

«Está en el Estado, en el país determinar dónde se establece la frontera de los militares trabajando en defensa», puntualizó. «Dependiendo de la naturaleza de esas amenazas, puede haber momentos donde el país tenga a sus fuerzas militares asistiendo a sus fuerzas policiales para mantener la seguridad», afirmó. De todos modos, aclaró que no cree que exista una «solución que le cabe a todo el mundo». *

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