El Senado aprobó el proyecto sobre el voluntariado: hay 3.000 solicitudes
Con excepción de la senadora Xavier, que ingresa de capa, y Chiruchi, de sobretodo, la temperatura veraniega de la sala apenas si permite a los senadores permanecer con el saco puesto. A propósito, Jorge Saravia aparece de corbata azul, convirtiendo a Eleuterio Fernández y a Leonardo Nicolini, en los únicos sin el clásico adminículo.
Ingresa el público a la barra: 2 personas.
La secretaría reporta: sin inasistencias en la última sesión; seis faltas en comisiones, todas justificadas.
Comienza el estudio del proyecto de Ley para voluntariado social «por el que se regula, promueve y facilita la participación solidaria de los particulares en actuaciones de voluntariado», aprobado en comisión.
La senadora Susana Dalmás, en calidad de informante, recuerda que la iniciativa es del Poder Ejecutivo y que existen unos 3.000 registros individuales de ciudadanos que se han presentado en los últimos tiempos «para colaborar en tareas sociales». El proyecto refiere exclusivamente a la participación en instituciones públicas. «La realidad nos impone regular lo imprescindible», afirma Dalmás, apuntando que el artículo 4º («Las actividades de voluntariado social realizadas en instituciones públicas no generarán derechos para el ingreso a la función pública») fue el más debatido.
A medida que la senadora avanza en la lectura de los 13 artículos de proyecto, el murmullo colectivo sube de tono. Dalmás lee mirando a Abreu, a su izquierda junto a Moreira y Lara que también atienden. La bancada oficialista aparece distendida. Vaillant que llegó el último va de acá para allá; lo mismo pero muy distinto hace Fernández Huidobro que se pasea arriba y abajo lentamente, como el león en la jaula de Villa Dolores.
Cuando a las 16.40 llega a la barra de prensa Juan Laport, fotógrafo de LA REPUBLICA, el teleobjetivo apuntando, parece convocar a una compostura más fotogénica: con excepción de los más veteranos, la posición de atento gana la sala. Dalmás sigue leyendo. Dos asistentes a la barra pública se van, dos llegan.
A las 16.46 el colorado Juan Justo Amaro inicia su exposición de apoyo al proyecto, aunque incluye «discrepancias» centradas en un «principio de exceso por parte del Poder Ejecutivo». Concluye repitiendo por dos veces que su bancada ve «con buenos ojos como el proyecto original fue modificado». La senadora no parece interesarse en sus palabras, en tanto dialoga con Rafael Michelini, que llega 16.49, y con León Lev, que ocupa la bancada de Eduardo Ríos, que pidió licencia médica.
Mientras Dalmás continúa su periplo dialogando con Cid y después con Long, el nacionalista Eber Da Rosa apunta que acompañará en general el proyecto, aunque también apunta discrepancias por la definición de «voluntariado» y por las reglamentaciones. «Cuanto menos reglamentadas, es mejor para no ahogar un acto de legítima voluntad», apunta el tacuaremboense, sin olvidar que puede haber hondas diferencias, «entre el Interior donde nos conocemos todos, y la capital donde todo es más despersonalizado».
17.12. Dalmás está ahora con Vaillant. Sergio Abreu pide la palabra para reclamar que recién ayer de mañana le dieron el proyecto, alega que le han surgido «interrogantes, preocupaciones», en tanto considera el proyecto una suerte de «contrato bilateral y gratuito», entre los voluntarios y el Estado, y enfatiza que el texto «incorpora derechos que ya están en la Constitución de la República». Nin le recuerda que el tema «estaba pactado desde la semana anterior» y que el Senado debería «congratularse por los funcionarios del Palacio, que ayer de tarde recibieron el texto de la comisión y hoy de mañana lo tenían pronto».
17.25. El debate se centra en lo que será el numen discordante: la «formalización de acuerdo entre las instituciones y el voluntario». Intervienen Vaillant, Larrosa y Long. Sanguinetti se va, por otra puerta entra Washington Abdala, saluda y se va.
A las 17.33 Luis Alberto Heber apuesta una baza que aleja incipientes bostezos en el hemiciclo: afirma que esta «colaboración de la oposición al gobierno» es la cuarta (después de Cofac, la creación de ministerios y el Plan de Emergencia). «Es que si uno lee los diarios o escucha la radio, parece que estamos en franca guerra. Como no quiero que el presidente me toque timbre por estar fuera de tema, me limito a decir que esto es otra demostración que no estamos trabando la acción del gobierno».
Gustavo Penadés interviene, afirma que hay «600.000 orientales dedicados al voluntariado», habla cuatro veces de «regulación», y apunta que el gobierno «sataniza» algunas herramientas. Rubio apunta que lo afirmado por Penadés «no responde a la realidad». Mónica Xavier contemporiza catalogando «de recibo» algunas sugerencias, que previo a la votación habrán luego de ser contempladas.
A las 17.56 el proyecto es dejado por un momento de lado para evitar que cuestiones reglamentarias, impidan el uso de la palabra a una moción del senador Korzeniak (véase recuadro).
A las 18.07, y vueltos al orden del día, se vota en general por unanimidad el proyecto de voluntariado social, aunque la sesión se extenderá hasta las 19.41 en tanto la votación artículo por artículo, enfrentará cambios de redacción, algunos de ellos con altercados menores. Las discrepancias estuvieron centradas en viáticos, dietas (y hasta quien paga los boletos de voluntarios), todo lo que el oficialismo afirma se quiere evitar, y la oposición dice se está generando. Con los votos afirmativos suficientes de antemano, la nueva Ley fue aprobada. *
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