Giorgi: "El motín es un recurso para resistir los cambios de funcionarios"
El jerarca historió los motines ocurridos desde 1997, cuando el presidente del Iname era Alejandro Bonasso y la actual diputada Beatriz Argimón (Partido Nacional, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos) integraba el Directorio, y ocurrieron entre mayo y setiembre seis motines, principalmente en Miguelete y La Tablada.
El 15 de abril de 2003, un grupo de funcionarios de Colonia Berro golpeó a un joven, le quitó la ropa y lo dejó dentro de una celda durante un largo rato. El 3 de noviembre de 2004 se inició un sumario a partir de una investigación administrativa y se separó de sus cargos a los funcionarios por seis meses. El pasado 7 de junio, cuando les correspondía el reintegro, el Directorio del INAU resolvió trasladarlos a puestos en que no tuvieran contacto con menores. Según el presidente del Instituto, Víctor Giorgi, así se llegó al motín ocurrido el pasado 15 de junio.
Posteriormente, reseñó un artículo de prensa sobre motines ocurridos en 2004 en que se consignó que hubo «un amotinamiento propiciado por los funcionarios ante un intento de sustitución de su director por parte de las autoridades».
Agrega ese artículo que «la Colonia -en la que presuntamente deben rehabilitarse los menores infractores- está en proceso de reestructura. Los funcionarios habían advertido que aceptarían los cambios programados siempre y cuando no se ‘tocara’ al actual director, Jorge Spaolonzi. Según informa hoy el diario LA REPUBLICA, motines similares habrían ocurrido al menos dos veces en la última quincena. La publicación también señala que todos los intentos por obtener declaraciones de Sergio Migliorata, el director de Interj del cual depende la Colonia Berro, resultaron infructuosos».
Además, Giorgi se refirió a otra nota publicada en LA REPUBLICA sobre un informe que la Organización Mundial Contra la Tortura elaboró a raíz de las quejas que los reclusos de la Colonia Berro formularon en la gran rebelión del 1° de marzo de 2004. Entre las conclusiones del informe figuran las recomendaciones de la Organización Mundial Contra la Tortura, que dedica un capítulo a formular recomendaciones, precisamente, al Interj, queriendo encarar el problema, con seguridad, desde una óptica un poco más previsora, ya que señala respecto al «procesamiento penal de un funcionario del Iname y uno de la Policía, acusados de graves malos tratos infligidos a un menor fugitivo (…) que estos casos no han sido tratados adecuadamente en términos de la prevención de futuros abusos».
También se detuvo en una nota de El País en que se afirmó que «un grupo de funcionarios de la Colonia Berro promovió un intento de motín entre los internos del Hogar Piedras».
Finalmente, radio El Espectador informó el 8 de febrero de este año que «durante el mes de enero se produjeron varios motines y en las últimas semanas las fugas se cuentan por decenas. Autoridades del INAU afirman que la aplicación de sanciones a varios funcionarios que no cumplieron con los reglamentos del organismo, contribuyó al aumento de la violencia entre los jóvenes».
Para concluir su línea argumental, Giorgi expuso un artículo del ex director del Iname, Alejandro Bonasso, en que sostuvo que «no siempre el interés superior del niño es la prioridad de los sistemas de atención. Hay otros intereses que se cruzan que no son de gran altruismo. Y viene entonces a mi memoria el día en que, en medio de un motín en Miguelete, habiendo tomado los jóvenes el control del sector del edificio en el que ellos se alojaban, en medio del fuego y los destrozos, el personal me envía un emisario con el reclamo de mantener una reunión urgente conmigo en ese preciso momento. Antes de hacer ningún otro intento de tratar de recuperar el control de la situación que era, obviamente, de altísimo riesgo antes que nada para los propios jóvenes, esos funcionarios exigían hablar conmigo. Teniendo por telón de fondo la pedrea, los gritos, la confusión y las llamas, se me expresa el motivo de la reunión: reclamo de aumento salarial para el personal afectado a trabajar en ese centro del Iname».
El presidente de INAU consideró que las personas «que están siendo indagadas por estos procesos, sobre los cuales ya existe al menos semiprueba, no pueden estar en contacto con los jóvenes y no deberían estar dentro del sistema, favoreciendo este tipo de modelos y esta forma de actuación».
Informó que entre el 9 y el 10 de junio se comunicó a los funcionarios el traslado y se hizo público que el Directorio comenzó a revisar los criterios manejados por las administraciones anteriores. «Junto con esto, circuló una serie de rumores de sustitución de los mandos medios de la Colonia», antes de que estallara el motín.
«Esto nos lleva a pensar que se reitera, a través de la historia», dijo Giorgi, agregando que su «es que hay adultos detrás de estos hechos». *
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