Acuerdos
Los documentos que serán firmados hoy todavía no son conocidos. Pero hay una serie de temas que ya se anunció que serán aprobados.
El Fondo para la Convergencia Estructural (FOCEM), de cien millones anuales, que será aportado de acuerdo al PIB y otros factores de evaluación y será distribuido de igual manera. Será administrado por una comisión que aprobará los proyectos que los países propongan.
Estos serán programas de convergencia estructural, de desarrollo de la competitividad, de cohesión social o fortalecimiento institucional. Astori comentó que parte de la importancia de este fondo, es que estas integraciones físicas quedan y son más difíciles de deshacer por una crisis.
Su cifra no es muy significativa. En los diarios asunceños de ayer se anunciaba que el BID aportará a Paraguay US$ 280 mil para un proyecto de rambla rápida en el centro de la capital, carreteras y otros proyectos. Para los paraguayos, sin embargo, este fondo es una victoria, aunque en un primer momento no satisfaga sus objetivos. Un segundo acuerdo será la integración de cadenas productivas, por la que las mercaderías podrán pasar por más de una frontera y agregar valor en varios países sin aranceles. Para la delegación uruguaya esta es uno de los más importantes avances y el Ministerio de Industrias pretende instrumentar una forma de divulgarlo entre los empresarios.
Un tercer acuerdo es un programa contra la fiebre aftosa, plaga que en el brote del 2001 afectó a Uruguay con pérdidas de 750millones de dólares y en Argentina con la de 5 mil puestos de trabajo y 600 millones anuales, entre otros daños.
También se firmará un acta de derechos humanos, una declaración sobre la importancia de la Hidrovía, y acuerdos sobre el traslado de menores, la trata de personas y sobre el secuestro y otros delitos, que habían sido acordadas por los ministros del Interior hace un mes. Así como varias otras resoluciones, algunas muy particulares, otras declarativas.
Otros logros refieren a tres países que participan por primera vez como asociados: Perú y Venezuela se adherirán al Protocolo de Ushuaia y Colombia al acta de compromiso democrático.
No se concreta ni el Parlasur, por diferencias sobre su integración, ni la compaginación de la nomenclatura aduanera, por falta de tiempo.
Quizá, sin embargo, lo más importante sea lo que no se firma, el compromiso político de avanzar que asumieron los presidentes ayer. Los hechos dirán si es suficiente para quebrar las burocracias alimentadas por intereses sectoriales.
Duhalde, en su informe, dijo: «puede ser que no todos ganen en el corto plazo, pero sí es sierto que muchos ganarán si sabemos seguir otros ejemplos en los que la mirada de largo plazo superó las presiones sectoriales». *
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